2012 A.C.

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF


Por miles de años el hombre buscó el sentido de su existencia, el sentido de la vida y de la muerte, su relación con el tiempo y la naturaleza, la explicación a los temas del amor, la libertad y la verdad, existieron grandes pensadores en las culturas universales que dieron brillo a la humanidad y sin embargo no encontró a plenitud  las respuestas que buscaba.
Pero existía en un rincón apartado del orbe un pequeño pueblo que  no destacaba por su poder militar ni por su riqueza, pero había sido elegido por Dios - no sabemos la razón-   para ir recibiendo poco a poco la revelación de los grandes misterios de la vida por su propio creador, Dios mismo se acercaba  los hombres a través de los profetas, después por esos actos misteriosos y sublimes que no podemos comprender Dios no quiso limitarse a un contacto más o menos cercano, sino que decidió hacerlo en plenitud enviando a su propio hijo, que tomaría el nombre de Jesús.
Entonces la humanidad recibió más luz que la que habían visto todas las generaciones, extrañamente en lugar de recibirlo  con alegría y gozo los poderosos de la época decidieron que su persona y sobre todo su ejemplo y sus enseñanzas eran un estorbo para lo establecido y decidieron sacrificar su vida en una cruz, pero en lugar  de terminar con su obra esta se extendió por el orbe y se construyó toda una civilización en base a su doctrina, que es principalmente nuestra cultura occidental.
Sin embargo aun aceptando la luz del Evangelio,  como su seguimiento implica compromiso, sacrifico y mucho de cruz,  en lo personal y en lo social muy pocos aplicaron a plenitud las enseñanzas de Jesús y el mundo continuo con injusticias.
Por otro lado el error no quiso ni supo declarase vencido y continuó preparando la gran conspiración contra la verdad, muchos hombres por conveniencia o por falta de claridad se adhirieron a esta lucha contra la verdad  revelada por Dios y enarbolando banderas que en principio parecían justas propusieron soluciones equivocadas e inventaron una sociedad de aparente progreso y libertad a la que llamaron elegantemente laica, pero que en la práctica ha resultado antirreligiosa y ha propiciado un regreso al paganismo que se vivía antes de la era de Cristo.
Para cumplir sus objetivos se propusieron dos  objetivos básicos, educar sin Dios y minar las bases de la familia cristiana,  del primer tema hay mucho que hablar pero no será tema de esta breve reflexión, en cuanto a la  la familia hay que decir que se han trabajado tanto en desvirtuar su esencia  que aún los cristianos no nos hemos podido evadir de esta influencia y hemos caído al menos en parte en las redes de la mentalidad de los  sin Dios y actuamos y aconsejamos a los jóvenes según esta mentalidad que llamo del éxito a corto plazo.
Y es que la familia que  se encuadra dentro del plan de Dios  no mira solo al  hoy, sino que apunta al destino del fin para el que fue creado  que es la felicidad para toda la eternidad, su esencia está en la misma naturaleza humana y claramente expresada desde el  libro del Génesis, donde se dice que Dios los creó hombre y mujer para crecer y multiplicarse y llenar la tierra, es como lo reafirmó Jesús en el Evangelio la unión permanente de un hombre y una mujer que se entregan plenamente por amor y por ello Dios les confía lo más preciado, ser sus colaboradores  para continuar su labor creadora, la mayor bendición que puede recibir una persona, un hijo.
No ofrece Dios en ningún lugar de las Escrituras que el matrimonio sea solamente una fuente de placer mutuo, mucho menos una sociedad económica para elevar el nivel de vida de los contrayentes y disfrutar sin mayor limitación que la que puedan obtener con sus ingresos o con sus tarjetas de crédito que casi todo lo pueden comprar,  mucho menos ver a los hijos como un accidente o casi un accesorio que se puede adquirir cuando más conveniente parezca.
La idea de que la felicidad se obtiene sin esfuerzo, lucha y sacrificio es el peor de los engaños en los que se está educando a la juventud actual, pensar que los hijos son una opción es ir en contra de la misma naturaleza y del deseo expreso de Dios claramente manifestado desde un principio y enseñado por la Iglesia a quién Jesús dejó la misión de enseñar su doctrina y mantenernos unidos a Él por la gracia de los sacramentos.
El amor se va fortaleciendo con la lucha diaria y la responsabilidad compartida por los esposos, y los hijos no son un obstáculo, al contrario son un aliciente para el fortalecimiento del amor o que pasa es que el síndrome de Pedro nos afecta continuamente a los cristianos, es decir, alentamos a Jesús para que sea Rey, pero cuando nos  habla de esfuerzo, sacrificio  y de cruz en seguida lo tratamos de convencer que no es por ahí lo que queremos escuchar.
Sin embargo Pedro comprendió su error y fue después ejemplo de entrega hasta morir de forma similar a la de su maestro, pero no  se trata aquí de hablar tan solo de una disertación teórica sino de ir al mundo práctico y ver lo que está pasando: hoy en día que se dice a las parejas, disfruta primero y ya llegará el tiempo de casarte, después les decimos consolida tu matrimonio antes de tener hijos, diviértete y luego ya tendrá tiempo para ser padre, y así aunque suena tan bonito y conveniente es cuando tenemos el mayor índice de fracasos matrimoniales, divorcios y de hijos desdichados. Jóvenes universitarios con títulos y maestrías y con muy buena posición económica y que aparentemente tienen el mundo a sus pies fracasan una y otra vez, y son absolutamente infelices. Se vuelven a casar y repiten la dosis de infelicidad.
Otros hacen gala de sus logros económicos gracias a que no tienen hijos y miran con cierto desdén a los que “tienen que cuidar a sus hijos” , el futuro que les espera a los primeros será muy triste cuando les llegue la soledad, tendrán que ver que  aquellos que tal vivieron más modestamente y sacrificaron muchas cosas, reciben el afecto de sus pequeños,  se reúnen a platicar y más adelante si Dios les concede suficiente vida escuchan la palabra “Abuelo o abuela”, que es una de las más dulces recompensas que se puede tener..
Jóvenes, no se dejen engañar por el canto de las sirenas  del placer sin responsabilidad que proporciona felicidad a corto plazo sin visión de eternidad y de Dios , adultos asumamos nuestra responsabilidad aconsejando con la sabiduría no propia sino de Cristo aunque seamos duramente criticados por la hedonista sociedad actual, la época navideña nos da la oportunidad de retomar la conciencia que la venida de Cristo no es solamente regalos y ostentosos adornos y árboles de navidad, es la oportunidad de reflexionar que tanto queremos acercarnos al portal de Belén como los pastores y los magos para en verdad adorar a ese niño que es la fuente de la verdad eterna o tan solo como Herodes para destruirlo y que no venga a entrometerse con sus enseñanzas en muestra cómoda vida y placentera sociedad.
Que el 2012 no sea un para nosotros un año como si viviéramos antes de Cristo, sino sea un año lleno del amor de Cristo