|
Crucifixión (Jn.
19, 36-) Obra inspirada en el citado pasaje
evangélico de San Juan, Cap. 19, 36-
Es Jesucristo, previamente traspasado por la lanza del
soldado. Lo anterior implica: muerte, pero si nos estamos refiriendo al Cristo,
al Hijo de Dios Vivo, a la Segunda Persona de la Trinidad,
no podemos hablar de muerte, sino de resurrección, de Aquél que venció a la muerte.
En la obra se muestra un cuerpo que parece que flota, que
se levanta. Un cuerpo que a pesar de estar muerto, no está colgado, vencido por la
fuerzas de la naturaleza; por el contrario, vencedor de éstas: las supera, las domina...
¡Resucita!
Un cuerpo que todavía muestra las huellas de la tortuosa
pasión; un rostro lleno de paz; unos ojos que se han cerrado a lo terreno y se han
abierto a lo eterno, ojos que miran al corazón de quién lo contempla y le recuerda que
hemos sido creados para trascender... para la eternidad.
Siguiendo la tradición creada en la alta Edad Media por
Cimabue en Italia, en la que el Maestro repetía la imagen del Cristo Bizantino pintado en
la Iglesia de Santo Domingo en Arezzo en los lugares por los que el pintor iba pasando, en
los que fundaba talleres que dieron a la luz discípulos como Giotto, Duccio, etc.
De dichas imágenes, tal vez las más conocidas son las de
el Cristo pintado sobre madera que hablara a San Francisco de Asís en la Iglesia de San
Damián en Asís, y la que se encuentra en Loretto, Italia.
Arte Religioso Contemporáneo, presenta la cuarta de una
serie de siete representaciones de el mencionado pasaje evangélico, en la que la imagen
del Cristo es igual y lo que varía es el fondo, haciendo que por esta variación cada una
sea un original.
La pintura de Jaime Domínguez representa el pasaje antes
citado de Nuestro Señor ya muerto y que ha empezado a resucitar (posición del cuerpo en
ascensión). La mano derecha está bendiciéndonos con la señal de la paz de Cristo,
mientras la mano izquierda nos simboliza la Trinidad. Los clavos sobre las extremidades de
Jesús forman un triángulo equilátero invertido que simboliza la acción de la Trinidad
o la Providencia sobre el crucificado. "El dolor ha pasado, tan sólo queda la
ternura del sacrificio en el rostro de Jesús", comenta Jaime Domínguez sobre su
obra.
Acrílico sobre tela con aplicaciones en hoja de oro.
80x80 cm
1996
Autor Jaime Domínguez.
Promoción: $ 5,000.00 USD.
No incluye costo de envío.
|