Gnosticismo

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Idea General del Gnosticismo

Prof: Thasia de VaIlenilla

Gnóstico: del Latín gnosticús y este del griego, conocer.
Gnosticismo: Doctrina filosófica y religiosa de los primeros
siglos de la Iglesia, mezcla de la cristiana con creencias judaicas y
orientales, que se dividió en varias sectas y pretendía tener el
conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas.
Neopitagóricos: Practicaban una religión sincretista, mezcla de
ideas filosóficas helénicas y de reminiscencias o elementos orientales, todo
ello en armonía con la religión romana o culto al emperador. Sobresalieron:
Filostrato (incitado por la emperatriz Julia Domna) Siglo III Apolonio de
Tiana presentado como un reformador o semidiós, paralelo y sustituto de
Cristo.
Escuela Neoplatónica: insisten mucho en cierta interpretación
alegórica de los mitos antiguos a los dioses, rechazan el politeísmo abierto
y grosero y buscan cierta ascética y aun una especie de contemplación de la
divinidad, que los hace sospechosos de panteísmo. Se destacaron: Hierocles -
gobernador romano de Bitinia; Plotino en Roma a mediados del siglo III y
Jámblico a principios del siglo IV.
El Gnosticismo está directamente emparentado con el neopitagorísmo y con
el neoplatonísmo el cual pretendían resucitar la antigua filosofía pagana,
mientras que el gnosticismo se presentaba como cristiano.
La gravedad de esta herejía que se presentaba con sus variadísimas
manifestaciones y multitud de variantes nos hace comprender fácilmente la
seriedad de la lucha que mantuvo la Iglesia contra las manifestaciones del
espíritu gnóstico, que en el fondo era el espíritu pagano.
Se presentaban con un ropaje de ciencia y alta especulación de donde tomó
el nombre de gnosis, conocimiento o ciencia, y sobre todo porque, realmente,
tuvo una serie de hombres de talento y cualidades excepcionales, que
supieron presentar las ideas fascinadoras del gnosticismo con un atractivo
seductor.
Origen de la Gnosis:
Después de la victoria de Alejandro Magno y de la sumisión de los pueblos
orientales a los romanos, se infiltraron en el mundo grecorromano multitud
de ideas orientales como el dualismo y cierto sentimentalismo, propios de
los ritos de Oriente, añadiéndose a esto el rejuvenecimiento de las ideas
filosóficas de Platón y en general de la filosofía griega. El fenómeno más
saliente fueron los diversos conglomerados que llamamos sistemas o
religiones sincretistas, en los cuales predomina siempre cierta ansia de lo
divino y de un conocimiento más elevado.
Formación:
Entrado el siglo II, se produjeron dos hechos que contribuyeron
poderosamente a la fusión de aquellos principios orientales e idea
filosóficas griegas con algunas doctrinas cristianas, que es propiamente lo
que constituye el gnosticismo.
Corresponde al auge siempre creciente de los conglomerados sincretísticos
de las religiones y cultos orientales con los principios y especulaciones
neopitagóricos y neoplatónicos.
El desarrollo del cristianismo el cual trajo consigo, por una parte, el
buen efecto de la creación de escuelas teológicas, que tendían a armonizar,
en cuanto era posible, las especulaciones filosóficas con los dogmas
cristianos, más por otra parte, indujo a algunos a rebajar las doctrinas
cristianas a los sistemas y principios paganos y hacer con ellos una
amalgama difícil de entender en nuestros días. Por una parte estaban ellos
imbuidos en los principios paganos, y, por otra, no habían penetrado
suficientemente el alcance de los principios cristianos, se explica que, no
obstante su talento, cayeran en las más inverosímiles aberraciones,
verdaderos rompecabezas y concepciones extravagantes, sólo comprensibles en
el ambiente en que se formaron.
Procedencia:
Síntesis de la procedencia de los diversos elementos principales del
gnosticismo:

  • De la filosofía platónica se tomaron algunas cuestiones un tanto
    especulativas, como la teoría de las ideas, etc. Aunque acomodada a las
    nuevas corrientes.
  • Del neopitagoreísmo, neoplatonismo se tomaron ciertos principios
    ascéticos y morales, la tendencia a la contemplación divina, el panteísmo.
  • Otros elementos se tomaron de las religiones de Egipto, Persia y
    Caldea, eran principios y prácticas religiosas características del
    Oriente, que fomentaban el sentimentalismo religioso y pretendían conducir
    a la unión con la divinidad.
  • Elementos cosmogónicos tomados de los persas, hindúes y otros pueblos
    del Extremo Oriente: de ahí las emanaciones del principio supremo. Los
    grupos de eones, etc. Además de añadírseles la interpretación alegórica y
    fantástica de los mitos y de la teología primitiva. ( Cosmogonia: gr.
    mundo, de ser, producirse ciencia que trata de la formación del universo)
  • Se tomaron diversos elementos del cristianismo: de la Sagrada
    Escritura espigaron lo que les parecía, y con las más atrevidas alegorías
    lo acomodaron a sus concepciones. La idea más específicamente cristiana
    era la de la redención, aunque también está expresada de algún modo en las
    religiones orientales. En el gnosticismo es sustancial el tema de la
    redención, aunque se presenta de una forma exterior cristiana, se la
    reviste de un ropaje extraño y raro.

Puntos fundamentales de los diversos sistemas:

  • El punto básico es la oposición fundamental y eterna entre el Dios
    trascendental e inaccesible, el abismo inescrutable, Ser supremo, y por
    otro lado la materia informe, la concebida como principio y origen del
    mal, es lo que se denomina dualismo.
  • El segundo punto fundamental es la doctrina sobre los seres
    intermediarios, una serie de criaturas producidas generalmente por
    emanaciones del Ser supremo, los llamados eones, esto es, principios
    eternos, porque en realidad debían haber sido producidos desde la
    eternidad. Todos estos eones deben estar entrelazados de un modo especial,
    distinto en los diversos sistemas, y junto con el Ser supremo formaban el
    reino de la luz; estos eones o emanaciones iban generalmente por parejas,
    y eran menos perfectos a medida que se alejaban del Ser supremo, de todos
    modos aún el eón inferior poseía una partícula de divinidad, que
    imposibilitaba la creación de la materia, por otra parte, al efectuarse
    estas emanaciones, algunas partecitas de la divinidad cayeron en medio de
    la materia y allí se hallaban como desterradas entre un elemento
    contrario.

Todo esto iba encaminado a explicar el problema del mal, uno de los que
más han preocupado siempre a los hombres.
Las explicación de los gnósticos está basada en el dualismo persa y en la
teoría de los eones, emparentada con las ideas platónicas.
Uno de los eones, participante de la divinidad, pretendió ascender en su
posición y aún llegar al grado de Ser supremo, y así se rebela contra aquél;
es arrojado entonces del reino de la luz; este eón se llama demiurgo, crea
el mundo material y el hombre, entablándose con esto una lucha constante
entre el hombre y Dios.
Algunos gnósticos, pasando adelante, identificaron el demiurgo,
contrincante de Dios, con el Dios del Antiguo Testamento.
Las almas de los hombres, espirituales y puras, son partecitas de luz
encerradas en la materia, de la que esperan ser rescatadas.
Para redimir al alma humana, encerrada en la materia, vino otro eón, fiel
al Ser supremo, el eón Cristo; este comunicó a las almas el conocimiento de
su verdadero origen y les enseñó el modo de librarse de la materia, que es
precisamente por el conocimiento superior, no por las buenas obras.
Este eón divino, el Cristo de la filosofía gnóstica, no toma verdadero
cuerpo, pues esto en su concepción es imposible, ya que la materia es
esencialmente mala, además, y por eso mismo, no redime por medio del
sacrificio de la cruz, sino enseñando el conocimiento verdadero con su
ejemplo. Sin cuerpo verdadero, Cristo no podía sufrir ni, por tanto,
merecer.
Divisiones de los gnósticos:
Precisamente por la importancia que se da al conocimiento o gnosis se
dividen en tres clases o castas:
a) Los espirituales o gnósticos: los que ha conseguido el pleno
conocimiento, no necesitan nada más, ni tienen que preocuparse de ninguna
clase de prescripciones ni de ninguna norma moral; su conocimiento los salva
y les basta
b) Los psíquicos: son simples cristianos, que no tienen capacidad para
llegar a la verdadera gnosis.
c) Los materiales (hílicos), que son los paganos, que no tienen esperanza
Ninguna de salvación.
Está división está evidentemente inspirada en la teoría tricotómica de
Platón, que distingue en el hombre el triple principio: espíritu, alma
sensible y cuerpo.
De ahí proceden, naturalmente los errores y aberraciones en la moral, tan
característicos en algunos grupos gnósticos. Ya la distinción absoluta de
las tres clases de hombres lleva consigo el germen de la inmoralidad.
Principales manifestaciones del espíritu gnóstico:
Docetismo: Ya desde el siglo I aparecen asomos del espíritu
gnóstico; estos se manifiestan con la idea de un cuerpo aparente en Cristo;
esta doctrina recibió el nombre de docetismo, y en las diversas formas que
se presentó se reducía a la idea de que Cristo no tomó un cuerpo verdadero,
ya que la materia es algo intrínsecamente malo, sino un cuerpo aparente.
Simón Mago: Fue sin duda precursor de los gnósticos; se atribuía
una virtud maravillosa, sobre todo la que suponían de él sus seguidores, lo
constituyeron en un verdadero eón superior, el demiurgo de los gnósticos,
una emanación de Dios. Su nombre dio origen al pecado de simonía.
Cerinto: Hombre de gran talento especulativo, verdadero precursor
de los gnósticos y de otros herejes de los siglos IV y V; instruido en la
filosofía griega, concebía la divinidad según la ideología dualista, elevada
sobre todo lo criado, pero sin ningún contacto con el mundo; por eso suponía
la existencia de un ser mediador, el demiurgo, creador del mundo, el cual
fue quien le dio la ley a Moisés. Distinguía entre Jesús y Cristo, siendo
Jesús el hijo de María, hombre verdadero, con verdadero cuerpo humano; pero
nada más; al ser bautizado se juntó con él Cristo, que era el mediador entre
Dios y el mundo, y con su virtud obró milagros; pero antes de su muerte lo
abandonó.
Saturnilo: Enseño en Antioquia hacía el año 125, poniendo por base
de su sistema el dualismo persa, el Dios de la Luz y Satán, el principio del
bien y principio del mal. Sigue los principios generales antes expuestos.
Para Saturnilo, el Dios de los judíos es uno de los espíritus procedentes
del principio de la luz; otro eón divino es Cristo, que viene a redimir a
los hombres, que poseen el germen divino, y para ello toma cuerpo aparente y
enseña a los hombres el verdadero conocimiento, la abstinencia de carne, del
matrimonio y de la procreación de hijos. Así obra la redención.
Gnósticos Alejandrinos:
Basílides: Enseñaba en Alejandría hacia el año 130 de tendencias
helenísticas, para recomendar su doctrina él y su hijo Isidoro, pretendían
haberla recibido por mediación de San Pedro, llamado Glaukias.
Distingue tres mundos

  •  
      En el primero, que está por encima de todo lo creado, reside el Ser
      supremo
      En el segundo, como intermediario, están las 365 regiones
      suprasensibles.
      En el tercero subsiste el mundo sublunar, habitado por espíritus o
      ángeles, que crearon el mundo; a su cabeza se halla el Dios de los
      judíos.

Con el fin de librar a los hombres del poder del demiurgo, el Dios
supremo envía a su propio espíritu, el cual toma en Jesús una forma
aparente.
Uno de los distintivos de los basilianos eran sus orgías mágicas y sus
expresiones misteriosas, que traían escritas en brazaletes a modo de
amuletos.
Teorías principales de Basílides:

  •  
      La redención, que supone en el cielo intermedio efectuada por un
      redentor llamado Evangelio
      El problema del dolor según el cual, Dios no ha podido atormentar a
      los inocentes, por lo tanto, sí los mártires y el mismo Cristo han
      surgido, no eran enteramente inocentes, explica esta teoría por medio de
      incorporaciones sucesivas.

Valentín: Fue quien llevó a su apogeo la gnosis alejandrina; la
llevó a Roma entre el año 136 - 140.
Su sistema o teorías:

  • Asienta el principio de la división y oposición entre los dos
    principios del bien y el mal.
  • El desarrollo del principio del bien, o pléroma, es un verdadero juego
    de malabares por los eones que proceden de él y a su vez producen otros.
  • Una pareja de eones intermediarios es el anthropos y eclesia.
  • El reino de la luz está constituido por quince pares de espíritus
    celeste, uno de estos espíritus, la sofia, cae en el pecado de pretender
    abarcar con su inteligencia al Ser supremo, introduciéndose la confusión
    en el mundo de los eones, el fruto es Achamoth, que arrojado del pléroma,
    se precipita en el vacío.
  • Con el fin de restablecer el orden, se produce un par, el 16, llamado
    Cristo y Espíritu Santo, y, en efecto, éstos instruyen a los eones sobre
    los límites de su conocimiento, y entonces todos juntos crean el eón 33,
    Jesús Soler, Jesús Salvador.

Carpócrates:
Presentó igualmente a su modo la doctrina gnóstica, sacando la
consecuencia de la libertad de los perfectos y dándole una tendencia
abiertamente inmoral.
Los Ofitas:
Se les llama ofitas por atribuir a la serpiente, un papel importante en
el desarrollo de la creación
Eran asimismo completamente inmorales, su sistema resulta una verdadera
novela, por lo fantástico de los nombres con que aparecen sus diversas
ramificaciones y la explicación que daban sobre la creación del mundo y el
problema del bien y del mal.
Los principales grupos ofitas fueron:

  • Los naasenos, quienes veían en la serpiente al Ser supremo
  • Los setitas, para quienes Set era el patriarca de los espirituales
  • Los peratas, que querían pasar felizmente a través de todos los males
  • Los cainitas, quienes reconocían como jefe a Caín
  • Los encratitas, cuyo fundador y organizador fue Taciano; su distintivo
    fue una ascética rigurosa, la guerra al matrimonio y otras normas morales
    destructoras
  • Los Berdesanes, discípulos de Valentín, cuyo sistema representó en el
    Oriente.

Pablo de Somosata:
Hombre bien formado dialécticamente, nombrado obispo de Antioquia en el
año de 260, se dio una vida secular muy conforme con su carácter altanero.
Su doctrina forma parte de las herejías Cristológicas.
Según él Cristo era mero hombre, pero en él habitaba el Logos impersonal,
la virtud de Dios, de una manera más especial que en los profetas, Cristo,
pues, sufrió según la naturaleza, pero según otra fuerza o gracia obró
milagros; en una palabra, Cristo no era propiamente Dios, sino puro hombre,
levantado o adoptado por una fuerza superior; por esto se denomino a este
error adopcionismo y dinamismo.