¿A qué me compromete el sacerdocio?

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¿A Qué Me Compromete el Sacerdocio?

En una palabra: AUTOFORMACION. Formación en todos los campos: espiritual, intelectual, humano y apostólico.
Petición: Señor, consciente de que soy líder de líderes, ayúdame a formarme a fondo en todos los campos, con la ayuda de mis formadores.
Fruto: Aprovechar con avaricia estos años de siembra silenciosa para formarme un sacerdote de alta calidad.
I. FORMACION ESPIRITUAL
¿Qué cimientos estás poniendo en su vida?
Formación espiritual recia, profunda, afincada en Dios, único fundamento que da consistencia a una vida sacerdotal, para que cuando vengan los huracanes de las dudas, las tempestades de las crisis no se derrumbe mi vida.
Formación espiritual centrada en Cristo, cristocéntrica. Cristo debe ser el criterio para juzgar todas las cosas. Cristo, el centro para que nadie robe tu corazón. Cristo, Modelo a quien debo imitar en todo.
Formación espiritual consolidada en las virtudes teologales. ¡Apuntala bien en la fe...!
Formación espiritual nutrida en la Sagrada Escritura, que será después el alimento que deberé dar a los hombres.
Formación espiritual fortificada y tonificada por nuestra espiritualidad legionaria, tan rica, tan variada, tan sana, tan asequible.
II. FORMACION INTELECTUAL
1) Cualidades:
Sólida: lo contrario es endeble, que se cae y se desmorona ante la primera pregunta o duda que te expongan los hombres o los enemigos de la Iglesia.
Profunda: lo contrario de superficial, que se conforma con tres o cuatro cosillas mal aprendidas y atadas de un hilo.
Selecta: lo contrario es saber de todo nada. Tenemos que seleccionar todo aquello que vaya conforma a nuestra vocación sacerdotal.
2) Razones:
Soy mensajero evangélico
Soy maestro de la fe.
Soy hijo de la luz
Soy antorcha.
3) Enemigos:
Inconsciencia: y pasan los años y estoy estancado.
Pereza: y no me esfuerzo y no pongo los medios ni metas.
Encerramiento y falta de proyección: ser topo.
III. FORMACION HUMANA
Formación de la conciencia: que puede pervertirse si no la iluminamos con los criterios del evangelio, de las CLC, de la doctrina de la Iglesia.
Formación de la voluntad y del carácter: que tiende a hacer sus gustos y caprichos.
Formación y encauzamiento de los sentimientos: que tanta guerra nos dan, sobre todo cuando están revueltos.
Formación social: cortesía, caballerosidad, urbanidad, jovialidad, lealtad, distinción y orden personal.
IV. FORMACION APOSTOLICA
Celo por la salvación de las almas: que los hombres conozcan a Dios, cumplan la ley de Dios, vivan unidos en el amor.
Oración proyectada, apostólica, lanzada a todos los continentes.
Hacer de nuestra mesa de estudio nuestro apostolado callado y silencioso y eficaz.
Conclusión:
En tus manos está tu formación. Sólo tú te formas o te deformas. Nosotros, formadores, te ayudaremos, y con mucho gusto, pero sólo tú deberás formarte.
Toma con mucha seriedad tu formación. Esta en juego tu misión y tu apostolado el día de mañana. No se puede salir al apostolado sin una profunda formación espiritual, haríamos el payaso; y si nuestra formación intelectual está floja, tal vez desorientemos a los hombres que nos pidan consejo. Y sin una esmerada formación humana, el mensaje queda rebajado y diezmado, pues la formación social y humana abre las puertas allá por donde pasas.