Acompáñame

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

Mami:
 
Como ya ustedes saben comenzó la temporada de basquetbol en nuestra escuela. Me siento muy contento por que me han seleccionado para formar parte de uno de los equipos.

Hay un grupo de personas que se esfuerzan porque nosotros nos sintamos contentos y nos enseñan muchas cosas, no sólo relacionadas con el juego de balón, sino también con el desarrollo de nuestra personalidad como individuos. Hay una gran camaradería entre los
 
compañeros de juego, a veces ganamos y a veces perdemos, pero siempre procuramos hacer lo mejor.

Solamente me hace falta algo...Ustedes.

A veces me siento muy triste cuando veo a los papás de mis compañeros y no te veo a ti, ni a mi mami. Siento envidia cuando a mis amiguitos les aplauden sus papás, les gritan palabras de estímulo y tu no estás allí para hacer lo mismo conmigo. Que triste me siento cuando cometo errores y todos me abuchean y no están allí para consolarme,
para darme ánimo.

Que triste me siento cuando hago una buena jugada y no puedo buscarte con la mirada para que te sientas orgulloso de mí.

Yo sé que tienes muchas obligaciones, que tienes mucho trabajo, y que te esfuerzas por darme todo lo que necesito, pero quisiera pedirte que estés allí conmigo. Que goces mis triunfos, que sufras conmigo mis fracasos.

Que hermoso sería que cuando mi equipo ganara, tu me abrazaras y me felicitaras. Que divino sería si cuando mi equipo perdiera tu fueras de los primeros en consolarme y en animarme a seguir adelante. Un día yo creceré y me convertiré en un adulto y ya entonces tu no tendrás oportunidad de compartir mis triunfos de niño y adolescente.

Por eso te pido que me acompañes a las canchas, porque yo sé que junto a ti tendré más fuerzas para triunfar. Con la ayuda de Dios y con tu apoyo sé que triunfaré.

Te espero en el próximo juego.

Te adora,

Tu hijo

El hombre desde que nace hasta que muere busca a sus semejantes; es un ser social por naturaleza. Para el ser humano existir es coexistir, crecer es crecer junto con alguien, trabajar es colaborar; en fin, vive por, con y para los demás. Necesita de quienes lo rodean y tiene también intrínsecamente el ansia de ser necesitado por los demás.

Todos, absolutamente todos, necesitamos sentirnos amados y comprendidos por los demás. Necesitamos recibir muestras de cariño; los hijos de los padres, los padres de los hijos y los hermanos entre sí.

Los padres de familia llevan una vida tremendamente agitada, llena de preocupaciones personales, familiares, morales, económicas, de trabajo etc., que resulta común escucharlos decir que "No tengo tienen tiempo para nada".

¡Pero cuidado! Este ajetreo nos puede distraer e incluso hacer olvidar a veces la misión, el trabajo más importante: Nuestros Hijos; formarlos como personas íntegras, capacitadas para enfrentarse a un mundo muchas veces hostil y adverso o contrario a nuestros principios, donde la lucha imperara.

Necesitan muchísimas armas para defenderse y salir adelante y la mejor y mas eficaz es saberse amados, que son personas que valen, que tienen una familia que los apoya en el éxito o fracaso, en la salud o enfermedad, en la opulencia o en la pobreza.. Que este apoyo es incondicional, y que ellos mismos a su vez serán apoyo de los demás, se sabrán útiles y necesarios.

Crecerán más libres de egoísmos, serán amados por más personas ( el que ama genera amor, el que da, recibe) y nuestra sociedad tendrá menos personas aisladas, conflictivas, deprimidas o tristes. Quien crece rodeado de cariño; (dando y recibiendo) será mucho más feliz y hará feliz a su familia y a los grupos de personas que le rodean.