Adolescentes de 15-16 años

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Adolescentes de 15-16 años

INTRODUCCIÓN

Una historia de una pareja cualquiera:

— Hola cariño, ¿cómo estás? — Yo muy bien, hoy tengo una partida con mis amigos y no podré pasar a buscarte. Y nosotras, que esperamos toda la semana para poder salir con él, ir al cine, hacer las cosas de siempre… de pronto ya no hay ganas. Nos preguntamos una y otra vez “¿qué está pasando?”, y a medida que pasa el tiempo esta situación ocurre más a menudo, ya no tienen tiempo para nosotras..

— Nos preguntamos tristemente “¿en qué estamos fallando?”.

— Y es aquí, amigas, donde quiero llegar:

Si nos mostramos serias, como una chica que no es nada de fácil, te aseguro que ese hombre no pasará un fin de semana que no desee estar contigo.

¿Por qué?

Porque no has sido fácil, así de simple. No te has entregado a la voz de tus hormonas sino a la de tu conciencia y corazón. Le ha costado mucho lograr lo que finalmente le has entregado (pero que no ha “tomado” pues tú eras quien decidía el momento propicio).

Te aseguro amiga, que vale la pena esperar. Si no esperas no sabrás si ese hombre es realmente el correcto para ti. Con las prisas nos dirige la pasión, y la pasión no piensa bien. Tomemos nuestro tiempo, pensemos un poco más las cosas. Siempre es bueno hablar con nuestro yo interno, ese gusanito que siempre está alerta y nos avisa cuando estamos a punto de equivocarnos… escuchemos nuestro interior.

Yo creo que vale la pena esperar, y más aún cuando se es joven. Y recuerda que yo pienso que todas las mujeres valemos mucho, debemos exigir que nos amen tal como somos… más adelante habrá tiempo de saber que estamos preparadas para ese tipo de relación.

Mientras tanto disfrutemos del amor y del noviazgo que para lo demás hay mucho tiempo, y mientas más te valores a ti misma más te respetarán. Te deseo que seas feliz y libre en seguir la verdad de siempre, o bien de seguir las corrientes de moda. Con afecto, Felipe Santos, SDB Málaga 21-noviembre-2007

RELACIONES SEXUALES ANTES DEL MATRIMONIO (Testimonio)

Un chico cuenta sus experiencias con las chicas

Quería compartir con vosotros algunas cosas que he aprendido - no de la mejor manera – a propósito de las chicas y de las relaciones sexuales en particular. Cuando estaba en el liceo, me acuerdo de lo que se llamaba "detrás del gusto-después del amor". Al día siguiente de una noche pasada con una chica, sentía siempre un vacío en mí e incluso remordimiento o pesar. Es algo que no se ve en la TV o en el cine, sin embargo es muy corriente. Algunas personas me lo han reportado. ¿Has tenido esta experiencia ya? ¿Has sentido ya este detrás del gusto- insatisfacción? Si tal es el caso, deberías detenerte un instante y preguntarte por qué es así. ¿Por qué se siente esta clase de vacío en uno después de una relación sexual, mientras que se piensa que el sexo debe ocupar un lugar de elección en tu vida?

Me acuerdo hasta qué punto este sentimiento de vacío me turbaba. Me decía entonces: "Simplemente he deseado más sexo, es todo". Es a menudo lo que se piensa cuando algo no nos aporta la felicidad que se esperaba. Es así cuando, por ejemplo, adquirimos finalmente el coche de nuestros sueños: después de algún tiempo, se cansa y aburre. En lugar de darse cuenta de que ella no podía realmente satisfacernos, cometemos a menudo el error de pensar: "Bueno, creo que de hecho, esta coche no hacía falta. Pero si tuviera otro coche o carro, entonces, sería plenamente satisfecho". Así, me ilusionaba a mí mismo y no veía nada más que un tal razonamiento conducía a una puja perpetua de experiencias y de decepciones. Sé ahora que el sexo llamado “libre” no es una pasión placentera y sin consecuencia, contrariamente a la idea que los medios de comunicación transmiten. He aprendido que las mujeres viven el acto sexual de una manera bastante diferente de la del chico u hombre (leed libros sobre las diferencias hombre-mujer como los hombres vienen de marte y las mujeres de Venus, de John Gray : eso me aclaró mucho). Una mujer va a aceptar tener relaciones sexuales con alguien, incluso si no siente deseo, por deseo de vivir una intimidad relacional con otra.

En la chica, la cabeza y el corazón priman sobre el acto en sí mismo. Mientras que en el chico, es exactamente al inversa: tenemos tendencia a dejarnos arrastrar por nuestras pulsiones antes de tener el deseo de profundizar una relación. ¿ No es lo más frecuente que el chico pide a la chica? ¿Por qué? Por el placer físico, ciertamente, pero también, pienso, por otra razón: eso le permite sentirse viril. Pero la ironía de la cosa, es que no hay nada de viril atropellar y engañar a una chica. Desgraciadamente he hecho la misma experiencia. En el liceo, tenía una compañera, la chica de mis sueños Con ella nunca me aburría. Estábamos totalmente “flashé”(enamoradizos). Hemos esperado un poco, después, a iniciativa mía comenzamos a tener relaciones sexuales. Las relaciones sexuales se convirtieron en el centro de nuestra relación. No buscaba ya conocerla en otro aspecto. Así, en lugar de crecer juntos en complicidad, nosotros hemos comenzado a alejarnos mutuamente. Cuando mi amiga y yo comenzamos a tener relaciones sexuales, se formó un corte-circuito en los otros aspectos de nuestra relación (relación, emocional, intelectual...). Finalmente, todo comenzó a degradarse. Quizá estaríamos hoy juntos si hubiéramos sabido esperar.

Me he dado cuenta igualmente que cuando honras a una mujer (es decir que la respetes físicamente, que busques ante todo conocerla), te honrarás a ti mismo.. ¿Por qué? Porque cuando escuchas y sigues en fin lo que tu corazón te dicta, te ahorras pesadas lamentaciones largas de llevar. Los lamentos duran mucho más tiempo que el placer momentáneo. Así, tomas cuidado de ti mismo al mismo tiempo que respetas a la otra. En el film " Rob Roy ", el personaje principal dice: " el honor es un don que el hombre se hace a sí mismo. " Otra cosa de la que me he dado cuenta, es que no soportaríamos la idea de mi amiga se acueste con otro. La fidelidad, el compromiso, la confianza son bases fundamentales en el éxito de una relación que dura y que es placentera. Entonces ¿por qué toleramos tener experiencias prematrimoniales? ¿No es paradójica? Se puede ir incluso un poco más lejos: esta chica es la hija de alguien. ¿Y si fuera mi propia hija? ¿Me gustaría que chicos se acostaran con ella para “ensayar” en la esperanza que eso tenga lugar algún día? Personalmente, veo ahora a las mujeres de otra manera. Las veo como futuras mujeres de alguien, la chica o la hermana de otro...

He leído en un periódico estadísticas oficiales que establecen un lazo o hilo directo entre las experiencias sexuales antes del matrimonio y la violencia vivida en el seno del futuro matrimonio. El un favorece grandemente al otro. Hay algunas razones para eso, de lo que no era consciente en la época. Una de entre ellas, es que se establece una pérdida mutual de respeto y de confianza que daña gravemente al éxito de un futuro compromiso. Desgraciadamente, no se habla demasiado y los medios de comunicación social incitan más bien a creer lo contrario.

Conozco muchas parejas en el seno de las cuales, es trágico lo que pasa. La chica ha hecho el amor por miedo a que, si ella rechazaba, la relación amorosa no se mantiene. El chico lo ha hecho porque prevalecía su interés al de su compañera. Luego se han casado Pero al no tener el pensamiento de hacer de otro modo, cada uno se ha quedado en su posición interior, lejos del otro. La chica ha tenido lo que quería: un compromiso del chico. Por tanto ella no ha tenido necesidad de emplear el sexo. Y, porque ella ha querido tener relaciones sexuales antes del matrimonio que no quería forzosamente), no está nada interesada por las relaciones sexuales. El chico querría continuar teniendo relaciones sexuales con su mujer, pero sin por ello buscar tener una completa unión con ella (en otros aspectos además del sexual).Su vida de pareja –y particularmente el aspecto sexual- es muy mediocre, y por eso buscan lo contrario. He aprendido que aguardar al matrimonio para tener relaciones sexuales permite dar a la pareja una solidez más grande. Eso empuja al hombre a conocer el funcionamiento femenino, a hace pasar sus intereses tras los de su futura mujer, y finalmente a amarla gratuitamente. El hombre aprende a dominarse y a dejarse dominar menos por sus pulsiones. Así, estará más dispuesto a elegir razonablemente lo que está bien, y será menos presa de sus propias cóleras u otros impulsos. Eso permite a la mujer respetar a su marido, lo que es esencial para una mujer. Ella no podrá amarlo y sentirse feliz sin eso. El amor verdadero es el que pone al otro antes de sí. El amor que hace decir "te amo porque”" es un amor incompleto, todavía centrado en sí mismo. El día en el que no se encuentra ya interés, se está mucho más tentado ir por otra parte. Hay que saber también una cosa muy importante: la relación sexual es una cosa misteriosa que crea un lazo muy fuerte entre las dos personas, incluso si se trata de una relación pasajera". La relación sexual debería completar una relación pre-existente, pero no debería ser el aspecto más importante de ésta. Eso debería ser la cereza en el pastel, cuando los otros aspectos de la relación marchan bien. He comprendido a través de mis lecturas y discusiones con las parejas, que las relaciones sexuales serán super si todo el resto en la relación es super. El acto sexual es en efecto un momento de gran vulnerabilidad, en donde se libra, se desvela y se abandona al otro. Es también un momento en el que la emotividad, los recuerdos del pasado son más vivos. Si la relación entre dos partenaires (individuos) se ha construido pacientemente por los dos, en el respeto, la confianza, el amor – don, el acto sexual es una verdadera felicidad: el que se espera y el que se alimenta, pero a la inversa hace estragos. Se sale de ella amargados, mal y menos cercanos el uno de la otra. Cuando más hemos estado unidos a otros partenaires, tanto menos podremos estar ligados a un cónyuge. Perdonad el ejemplo, pero eso funciona un poco como un trozo de scotch: cuanto más se emplea en diferentes superficies, tanto menos va a pegar.

Tras un cierto tiempo, ya no va a haber nada. Mientras que cada día que pasa, manteniéndome sexualmente para mi futura mujer, hará de mi relación con ella una relación mucho más fuerte. Por eso sé ahora que no necesito acostarme con mi novia para ver si somos compatibles. Si todos los otros aspectos de la relación son positivos, sé que nuestra relación sexual será buena, una vez comprometidas de por vida. En fin, me gustaría terminar con un punto que puede parecer aparentemente desconectado de lo que he hablado hasta ahora, pero que sin embargo tiene una relación directa. He hablado al principio de un vacío sentido en el interior. De todos modos, buscamos todos las Felicidad, este sentimiento de plenitud interior. Quizá, estés como lo estaba yo y piensas que la relación amorosa (y sexual) es la que llena este vacío. Ahora sé que incluso a dos, hay una soledad que dura profundamente. ¿Quién puede verdaderamente conocernos íntimamente y amarnos a la perfección? Es de eso sin embargo de lo que tenemos necesidad. Pero si nos focalizamos en el sexo para aplacar esta sed, corremos el riesgo de desilusionarnos y buscar una puja. Vamos a hacer pesar en el otro esperas irrealistas e injustas. Por mi parte, he descubierto que Dios nos ha creado de una manera tal que nada del mundo puede realmente satisfacernos, excepto él mismo. Es verdadero para la humanidad en general, pero también para cada uno de nosotros en particular. El filósofo y el matemático Pascal dijo: "cada persona tiene un vacío en sí misma, que sólo lo puede llenar Dios".

Por eso vemos gente correr tras una carrera por el dinero, cambiar de compañeros, etc, porque buscan un placer pleno. Están frustrados por el hecho de que todas las cosas no les aportan la felicidad. Por eso se vuelven a otra cosa (o alguno que otro), esperando encontrar la satisfacción. Pero el problema es que no encontraremos nunca eso, a menos de encontrarnos con Dios, porque es él quien tiene el poder de satisfacernos y llenar el vacío que nos acucia. Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Y como lo mejor para nosotros es él, quiere que nos volvamos a él. Lo que os digo, lo he vivido. El vacío que tenía ha desaparecido cuando le pedí a Dios que entrara en mi vida. Más exactamente, cuando pedí a Jesucristo que entrara en mi vida, me habló a través de esta frase del Evangelio de Juan: "El que viene a mí no tendrá jamás hambre y el que cree en mí no tendrá más sed(Jn 6,35). Estas palabras se han cumplido en mi vida Conocer la presencia de Dios me ha dado una satisfacción mucho más grande que la del sexo me había proporcionado. Hace años que no tengo relaciones sexuales. Siento pena del modo como me comporté con las chicas. Tengo miedo por la estabilidad de mi futuro matrimonio (si me caso algún día). Pero Dios me ayuda a superar a la vez mis pesares respecto a mis acciones pasadas, y mis miedos por el futuro. Con cada día. Cada semana, cada año que pasan, sé que tendré un matrimonio mejor, más sólido porque habré sabido esperar.

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II)

Relaciones prematrimoniales ¿por qué son ilícitas?

El amor que no sabe esperar no es amor; el amor que no es virtud no es amor

1. Concepto y discusión La relación prematrimonial se entiende como el acto sexual completo entre los novios que tienen intención seria de contraer matrimonio o al menos que están planteando seriamente la posibilidad de hacerlo.

Los otros tipos de relaciones sexuales entre “amigos” o novios que no han planteado todavía el matrimonio son simplemente actos de simple “fornicación” (de todos modos el juicio que se da aquí vale tanto para unas como para otras). La extensión de este tipo de relaciones entre los novios ha tomado, en muchos lugares, una proporción tal que muchos lo juzgan como una actitud “normal”, con carta de ciudadanía en todo noviazgo. Las causas de su propagación pueden verse en distintos fenómenos de nuestra época como ser: –La reducción del amor al sexo. –La reducción del sexo a la genitalidad. –La prolongación indefinida de algunos noviazgos. –El bombardeo de pornografía en los medios de comunicación social.

–La facilidad del recurso a los medios anticonceptivos y

Relaciones prematrimoniales ¿por qué son ilícitas? la mentalidad anticonceptiva y abortista dentro del mismo matrimonio. –La pérdida del sentido de la castidad y de la virginidad. –La falta de educación del carácter y de la afectividad en general. Sobre la ilicitud de la fornicación el juicio moral no ofrece lugar a discusiones: “La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos, así como a la generación y educación de los hijos. Además, es un escándalo grave cuando hay de por medio corrupción de menores”.

En cambio, para algunos moralistas y muchos fieles católicos las relaciones prematrimoniales no entrarían en la misma categoría. Según algunos el motivo es que deberían juzgarse dentro del proyecto de amor del futuro matrimonio. Así como no se puede negar que los novios que van a casarse se amen verdaderamente, así tampoco podría decirse que tales relaciones quedan fuera de su amor. Por ejemplo, A. Hortelano, reconociendo que “esas situaciones previas al matrimonio no son el cuadro ideal para vivir la sexualidad y por eso no son recomendables las relaciones sexuales prematrimoniales y en este sentido son malas”, concluye: “sin embargo, no nos atrevemos a decir que las relaciones sexuales prematrimoniales, cuando expresan un auténtico amor total y para siempre, sean siempre gravemente malas. Es algo que habrá que ver en cada caso y dependerá mucho del amor que hay en su base y de la aproximación real al matrimonio en el momento en que se producen”. En otro lugar dice que “expresan el amor... al ochenta por ciento, les falta un veinte por ciento de madurez...”. Por eso dice el documento Persona humana: “muchos reivindican hoy el derecho a la unión sexual antes del matrimonio, al menos cuando una resolución firme de contraerlo y un afecto que, en cierto modo, es ya conyugal en la psicología de los novios piden ese complemento, que ellos juzgan connatural”. Otros moralistas, oponiendo el derecho positivo (que prescribe cuándo y cómo se debe celebrar el matrimonio, como hace, por ejemplo, el Código de Derecho Canónico) al derecho natural, afirman que en circunstancias extraordinarias o difíciles y supuesta la voluntad seria de casarse públicamente en su debido momento, las relaciones sexuales entre novios se justificarían sobre la base de un matrimonio incoado por derecho natural. Así piensan con algunas variantes, por ejemplo, L. Rossi, A. Valsecchi, M. Vidal, etc. Ahora bien, esto no es así. 2. Juicio moral Las relaciones prematrimoniales están mal por su objeto y, si bien, no puede negarse que los novios se amen, sí puede afirmarse que la relación sexual no es una manifestación auténtica del amor en esa etapa de sus vidas.

¿Por qué? Fundamentalmente porque la “relación sexual” es la manifestación plena y exclusiva de la conyugalidad, y los novios carecen de la conyugalidad aunque se ordenen a ella y se estén preparando para ella. Es la manifestación plena del amor conyugal, porque es en la relación sexual donde los esposos alcanzan la máxima unión física y, a través de ella, fomentan la máxima unidad afectiva y espiritual. Allí son “una sola carne” y mediante este acto también “un solo espíritu”. Pero es también la manifestación exclusiva de la conyugalidad porque sólo dentro del matrimonio es lícito realizar la sexualidad. ¿Por qué sólo dentro del matrimonio? Por el lenguaje del cuerpo. El acto sexual es parte del lenguaje humano; tiene un significado único, irrepetible e irrenunciable; y lo que ese acto “dice”, sólo es verdad cuando hay de por medio un compromiso matrimonial definitivo. ¿Qué es lo que dice ese acto? Dice donación total. Una donación es total cuando incluye: –todo cuanto se tiene –de modo exclusivo –en el estado más perfecto en que puede estar lo que se dona –para toda la vida

Ahora bien, la donación entre los esposos es total cuando incluye: todo cuanto se tiene (cuerpo, alma, afectividad, presente y futuro); de modo exclusivo (es decir, a una sola persona con exclusión de todas las demás); en estado perfecto (no disminuido o deteriorado, como ocurre cuando las capacidades han sido anuladas previamente por medio de anticonceptivos o esterilizantes); para toda la vida (lo cual es garantizado sólo tras el compromiso público que se da en el consentimiento matrimonial). Estos elementos sólo pueden ser vividos en el matrimonio válidamente celebrado. En la relación prematrimonial, en cambio: –no se da cuanto se tiene: porque no ha dado todo quien aún no ha pronunciado públicamente el “sí matrimonial” ante la sociedad: no ha dado su futuro, no ha dado su nombre, no ha dado su compromiso; de hecho el verdadero amor es un acto “oblativo” de don total de sí al otro; en cambio, en la relación sexual prematrimonial (y lo mismo se diga de la extramatrimonial) lo que prima psicológicamente no es la oblatividad sino la búsqueda egoística del placer: el “otro” no es aquél a quien se da sino aquello que se toma para uno; –no es exclusivo, o al menos no es necesariamente exclusivo: pues la falta del compromiso matrimonial lleva muchas veces a la ruptura del noviazgo (incluso los más serios) y a la instauración de nuevos noviazgos; de este modo las relaciones prematrimoniales se tienen con distintas mujeres o distintos hombres; –no se da generalmente en el estado más perfecto: “las más de las veces excluyen la prole”; –no es para toda la vida: pues falta rubricarlo por el único acto que hace irretractable el compromiso, el cual es la celebración válida del matrimonio. De ahí que puedan establecerse las siguientes normas morales para regular la conducta de los novios: –son lícitas las demostraciones de afecto, aceptadas por las costumbres y usanzas, que son signo de cortesía, urbanidad y educación; –son ilícitas las expresiones púdicas (abrazos, besos, miradas, pensamientos, deseos) con la intención expresa y deliberada de placer venéreo o sexual, aunque no se tenga voluntad de llegar a la relación sexual completa; –con más razón son ilícitas las expresiones impúdicas y las relaciones sexuales completas. En resumen: “reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal”. 3. Consecuencias de las relaciones prematrimoniales El anterior es el argumento central y definitivo. Sin embargo, el análisis de las consecuencias más comunes de las relaciones prematrimoniales refuerza el juicio negativo que de ellas hemos hecho. Entre éstas pueden señalarse: a) En el orden biológico: –Frigidez: la actividad sexual ejercida por jovencitas de 15 a 18 años puede ser causa de frigidez en épocas posteriores; en algunos estudios, el 45% de las mujeres interrogadas se refirieron a la falta de capacidad de reacción sexual como una consecuencia temible de las relaciones previas al matrimonio; está comprobado que muchas mujeres no son frígidas por constitución, sino a causa de inadecuadas experiencias sexuales antes del matrimonio. Esto provoca en algunos casos el fenómeno de las seudo-lesbianas y de las anfibias, es decir, de las mujeres que buscan el encuentro amoroso con otras mujeres, porque se han quedado decepcionadas de los hombres, o bien alternan indiferentemente la compañía íntima de los hombres con la de las mujeres. –Enfermedades venéreas: “entre los millares de casos venéreos cuidados –afirma Carnot– nunca encontré uno solo que no tuviese por origen directo o indirecto un desorden sexual”. Entre éstas las más extensas son la sífilis, la blenorragia y actualmente el Sida. –Embarazos: aunque la mayoría de los novios recurren a la anticoncepción, ésta –como ya se sabe– no es capaz de evitar los embarazos incidentales.

b) En el orden psicológico: –Crea temor: como por lo general las relaciones tienen lugar en la clandestinidad, crean un clima de temor: temor a ser descubiertos, temor a ser traicionados después, temor a la fecundación, temor a la infamia social. Además crean otra alteración pasional que es el temperamento celoso: la falta de vínculo legal hace siempre temer el abandono o desencanto del novio o novia y la búsqueda de satisfacción en otra persona; de hecho no hay ningún vínculo que lo pueda impedir; por eso la vida sexual prematrimonial engendra en los novios un clima de sistemática sospecha de infidelidad. –Da excesiva importancia al sexo, al instinto sexual, al goce sexual. Esto produce un detrimento en la otras dimensiones del amor: la afectiva y la espiritual. Normalmente esto resiente el mismo noviazgo y luego el matrimonio. Asimismo, esta centralización del amor en el sexo frena el proceso de maduración emocional e intelectual. “Una relación sexual precoz, llevada a cabo regularmente... ejerce también su efecto inhibidor sobre el desarrollo intelectual y la evolución consecutiva de la mente...” (Tumlirz). –Introduce desigualdad entre el varón y la mujer. De hecho nadie puede negar que en la práctica de las relaciones prematrimoniales quien lleva la peor condición es la mujer. Ésta, en efecto: “pierde la virginidad; se siente esclavizada al novio que busca tener relaciones cada vez con mayor frecuencia; no puede decirle que no, porque tiene miedo que él la deje, reprochándole que ella ya no lo quiere; vive con gran angustia de que sus padres se enteren de sus relaciones; participa de las molestias del acto matrimonial, sin tener la seguridad y la tranquilidad del matrimonio”; vive en el temor de quedar embarazada; si queda embarazada es presionada para que aborte por el novio que la deja sola ante los problemas del embarazo, por familiares y amigos e incluso por instituciones internacionales, fundaciones y asociaciones que luchan por la difusión del aborto en el mundo. c) En el orden social: –Casamientos precipitados. La experiencia lo demuestra hasta el cansancio. Los embarazos inintencionales, la infamia social, lleva muchas veces a precipitar el matrimonio cuando se carece de la debida madurez para enfrentarlo y éste a su vez termina en una ruptura ya irreversible. –Abortos procurados. La experiencia también nos muestra el número cada vez mayor de abortos y sobre todo la relación entre la mentalidad abortista y la mentalidad anticonceptiva. Ahora bien, nadie puede negar que ésta última es el ambiente más común para quienes practican el sexo prematrimonial; consecuentemente, también el aborto será una de sus más nefastas consecuencias. –Maternidad ilegítima. Cuando no se efectúa el aborto y no se opta por el casamiento apresurado, se termina arrostrando una maternidad ilegítima. También es una de las preocupaciones más acuciantes de nuestra época el problema de las madres solteras adolescentes. Precisamente es uno de los argumentos que se esgrimen a favor de las leyes de educación sexual que reducen ésta a la gratuita instrucción y reparto de anticonceptivos. En general, según algunas estadísticas, el mayor porcentaje de hijos ilegítimos que no son segados por el aborto corresponde a las jóvenes de 15 a 19 años, luego siguen las que tienen entre 20 y 24 años; la tasa más baja es la de las menores de 15 años. 3. Conclusión: guardar la castidad antes del matrimonio

La castidad perfecta antes del matrimonio es esencial al amor: “Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad”. Entre otros motivos podemos indicar los siguientes:

a) La castidad es el arma que tiene el joven o la joven para ver si es realmente amado por su pareja. Esto por varias razones: –Porque si realmente uno ama al otro no lo llevaría al pecado sabiendo que lo degrada ante Dios, le hace perder la gracia y lo expone a la condenación eterna. –Porque es la única forma que tiene un joven o una joven de demostrar verdaderamente que quiere reservarse exclusivamente para quien habrá de ser su cónyuge. En efecto, al no aceptar tener relaciones con su novio/a, con quien más expuesto a tentaciones está, menos probable es que lo haga con otro. En cambio, si lo hacen entre sí sabiendo que esto puede llevarlos a un matrimonio apurado o a cierta infamia social, ¿qué garantiza que no lo haga también con otros u otras con quienes no tiene compromiso alguno? El no consentir en las relaciones prematrimoniales es un signo de fidelidad; lo contrario puede ser indicio de infidelidad. –Finalmente, porque el hacer respetar la propia castidad es el arma para saberse verdaderamente amado. En efecto, si la novia solicitada por su novio (o al revés) se niega a tener relaciones por motivos de virtud, pueden ocurrir dos cosas: o bien que su novio respete su decisión y comparta su deseo de castidad, lo cual será la mejor garantía de que él respeta ahora su libertad y por tanto, la seguridad de que la seguirá respetando en el matrimonio; o bien que la amenace con dejarla (y que tal vez lo haga), lo cual solucionará de antemano un futuro fracaso matrimonial, porque si el novio amenaza a su novia (o viceversa) porque ella o él deciden ser virtuosos, quiere decir que el noviazgo se ha fundado sobre el placer y no sobre la virtud, y éste es el terreno sobre el que se fundamentan todos los matrimonios que terminan en el fracaso. b) La castidad es fundamental para la educación del carácter. El joven o la joven que llegan al noviazgo y se encaminan al matrimonio no pueden eludir la obligación de ayudar a su futuro cónyuge a educar su carácter. La maduración psicológica es un trabajo de toda la vida. Consiste en forjar una voluntad capaz de aferrarse al bien a pesar de las grandes dificultades. Así como los padres se preocupan de ayudar a sus hijos a lograr esta maduración, también el novio debe ayudar a su novia (y viceversa) y el esposo a su esposa. El trabajo sobre la castidad es esencial para ello; porque es una de las principales fuentes de tentaciones para el hombre; consecuentemente es uno de los principales terrenos donde se ejercita el dominio de sí. Quien no trabaja en esto no sólo es un impuro sino que puede llegar a ser un hombre o una mujer despersonalizados, sin carácter. Y así como no tiene dominio sobre sí en el terreno de la castidad, tampoco lo tendrá en otros campos de la psicología humana. El que tiene el hábito de responder a las tentaciones contra la pureza cometiendo actos impuros, responderá a las tentaciones contra la paciencia golpeando a su esposa e hijos, responderá a las dificultades de la vida deprimiéndose, responderá a la tentación de codicia robando y faltando a la justicia, y  responderá a la tentación contra la esperanza quitándose la vida. c) La castidad es esencial porque la verdadera felicidad está fundada sobre la virtud. Ahora bien, las virtudes guardan conexión entre sí. No se puede, por tanto, esperar que se vivan las demás virtudes propias del noviazgo y del matrimonio si no se vive la castidad. Si no se vive la castidad, ¿por qué habría de vivirse la fidelidad, la abnegación, el sacrificio, el compañerismo, la esperanza, la confianza, el apoyo, etc.? La castidad no es la más difícil de las virtudes; al menos no siempre es más difícil que la humildad o la paciencia cuando la intimidad matrimonial empieza a mostrar los defectos del cónyuge que no se veían en el idilio del noviazgo. Por eso la guarda de la pureza es garantía de que se está dispuesto a adquirir las demás virtudes. Por eso podemos concluir: el amor que no sabe esperar no es amor; el amor que no se sacrifica no es amor; el amor que no es virtud no es amor.