Fe y Razón

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Comentarios a las noticias más importantes de la semana, con un enfoque filosófico, desde la razón creyente. *Artículos publicados en el periódico "a.m." (Querétaro, México)Luis-Fernando Valdés Lópezhttps://plus.google.com/101949481921618504198noreply@blogger.comBlogger425125
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Deseos eficaces de Paz

30 December, 2012 - 00:00
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Año 8, número 400 (dedicado a José Antonio y Ana Ochoa)Luis-Fernando Valdés
Es universal el deseo de paz,
y es una tarea de cada uno.Concluye el 2012, que deja atrás grandes momentos en las familias y en la sociedad; pero no podemos negar que muchas aspiraciones de paz y de convivencia se vieron truncadas en este año, por la violencia, por las injusticias sociales y por problemas económicos. Ante este panorama, ¿cómo conservar nuestros deseos de paz para el nuevo Año?
Los seres humanos hemos nacido para la paz, como atestiguan las numerosas iniciativas a favor de la paz en el mundo, y como cada uno podemos constatar en nuestro propio interior. Sin embargo, ¿por qué la anhelada concordia no llega aún?
El Papa Benedicto, con motivo de la 46a. Jornada Mundial de la Paz, a celebrarse el próximo 1 de enero, ofrece buenas pistas para entender los obstáculos a la paz y para buscar con realismo esta armonía entre los hombres.
El Pontífice parte de que todo hombre, sin importar sus creencias, ha sido creado para la paz, y este diseño eterno tiene un reflejo en la vida personal. “El deseo de paz es una aspiración esencial de cada hombre, y coincide en cierto modo con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda” (Mensaje, 8.XII.2012, n.1).
La perspectiva cristiana no se limita sólo a esperar milagros, sino que busca acción. Esta doctrina afirma que como Dios se hizo hombre en Jesucristo, todo lo humano se lleva a cabo mediante el binomio ‘don divino’ y ‘tarea humana’. Por eso, explica el Santo Padre, “la paz es al mismo tiempo un don mesiánico y una obra humana”.
Es un don, porque la consecución de esta profunda aspiración no es totalmente alcanzable por el ser humano, sino que requiere una ayuda de lo Alto. “El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios”, afirma Benedicto XVI.
Nuestra experiencia de la insuficiencia de los esfuerzos humanos para erradicar la violencia y la injusticia, hace creíble la sugerencia del Papa: “para llegar a ser un auténtico trabajador por la paz, es indispensable cuidar la dimensión trascendente y el diálogo constante con Dios, Padre misericordioso”.
En esta dimensión religiosa de la paz, el hombre podrá “vencer ese germen de oscuridad y de negación de la paz que es el pecado en todas sus formas: el egoísmo y la violencia, la codicia y el deseo de poder y dominación, la intolerancia, el odio y las estructuras injustas”.
Como la paz es también una tarea humana, es importante quitar los obstáculos que impidan entorpezcan el esfuerzo para buscar la solidaridad y la concordia. Y Benedicto XVI se fija en dos dificultades culturales que atropellan al hombre:
1) “Una condición previa para la paz es el desmantelamiento de la dictadura del relativismo moral”, pues niega que exista una base moral común a todos, sin la cual es imposible exigir el respeto a la dignidad de cada persona.
2) Es importante superar la visión ética de tipo subjetivista y pragmática, que atropellan al ser humano, porque basan la convivencia en criterios de poder o de beneficio y así el hombre se convierte un medio y no en un fin.
Estas son las claves para que sigamos buscando un mundo mejor, y sean eficaces nuestros deseos de concordia y amor en el nuevo Año: estar abiertos a rezar por la paz, y respetar profundamente a cada ser humano.
Y me uno a los augurios del Santo Padre: “pido a Dios, Padre de la humanidad, que nos conceda la concordia y la paz, para que se puedan cumplir las aspiraciones de una vida próspera y feliz para todos.”lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Tiene algún sentido la Navidad?

23 December, 2012 - 00:00
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Año 8, número 399Luis-Fernando Valdés
Ya está cerca la Noche buena. Las reuniones con los familiares y amigos nos llenan de ilusión. Los regalos expresan el cariño y la cena manifiesta la hospitalidad. La Navidad es entrañable, pero ¿conserva todavía algún sentido religioso? ¿La Navidad nos dice todavía algo a los hombres y mujeres de hoy?Benedicto XVI enciende una vela para significar
el nacimiento de Jesucristo,  Luz del mundo
El 25 de diciembre es la fecha que los Primeros Cristianos escogieron para celebrar el nacimiento de Jesucristo, porque ese día ocurre el equinoccio de invierno, cuando el sol termina su parábola descendente y empieza a haber más tiempo de luz que de oscuridad. El significado es que Cristo es la victoria de la luz sobre las tinieblas.
Pero la Navidad ya casi no tiene un significado espiritual para el hombre moderno. El hombre de hoy ha vencido los límites de la gravedad y llegado a la Luna y a Marte; además, ya descifró el mapa del mundo microscópico de los genes (el genoma). El universo ya no tiene secretos para él, entonces ¿para qué recurrir a Dios?
El hombre del siglo XXI ha inventado las comunicaciones instantáneas y así el planeta se ha convertido en una “aldea global” (Marshall McLuhan). Y con internet, la web ofrece todo tipo de conocimientos: libros, música, imágenes, mapas. Todo el saber de la humanidad está a un “clic” de distancia. ¿Qué nos añade acudir a Dios?
La sociedad actual se presenta a sí misma como autosuficiente: dice que no necesita de ningún dios para ser solidaria, tolerante y justa; afirma que el progreso tecnológico y económico –no la oración ni los ritos religiosos– ha traído esperanza y bienestar.
Sin embargo, basta un repaso a las noticias del mundo para que esa autosuficiencia se derrumbe. Hoy mismo contrasta la sociedad de consumo (“Black Friday”, “el buen fin”) con las hambrunas de África. Hoy mismo vemos a niños destrozados por el uso de las armas, por el terrorismo y por cualquier tipo de violencia, en una época en que se invoca y proclama por doquier el progreso, la solidaridad y la paz para todos.
A pesar del progreso técnico, el hombre no progresa moralmente: sigue siendo el mismo. En todo ser humano perdura el drama interior: el riesgo de la libertad que puede elegir el mal para sí mismo o para los demás.
Por eso, como explica Benedicto XVI, los contrastes entre el progreso de unos y la miseria de muchos, entre los discursos pacifistas y la violencia diaria, son en realidad una “desgarradora petición de ayuda” (Mensaje "Urbi et Orbi", Navidad 2006).
Los hombres y las mujeres de hoy también “necesitan quizás aún más un Salvador, porque la sociedad en la que vive se ha vuelto más compleja y se han hecho más insidiosas las amenazas para su integridad personal y moral” (Ibídem).
Ante estos peligros para el ser humano, “¿quién puede defenderlo –pregunta el Papa– sino Aquél que lo ama hasta sacrificar en la cruz a su Hijo unigénito como Salvador del mundo?”
También hoy la Navidad conserva su pleno sentido religioso. Celebramos que entra en el mundo “la luz verdadera, que alumbra a todo hombre” (Juan 1, 9). “Hoy, también hoy, nuestro Salvador ha nacido en el mundo, porque sabe que lo necesitamos” (Ibídem).
El ejemplo y las enseñanzas de Jesús nos muestran cómo superar las injusticias y la violencia, mediante el amor total y desinteresado a Dios y a los demás. Celebrar la Navidad es una manera de expresar que estamos alegres porque tenemos un Salvador, que nos permite superar la debilidad de nuestra propia libertad, superar el mal y ser solidarios, pacíficos y justos.¡Felices fiestas para todos!lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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El Papa y Twitter : vanguardia recuperada

16 December, 2012 - 00:00
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Año 8, número 398Luis-Fernando Valdés
Una vez más, el Papa fue noticia. Ahora por empezar a enviar mensajes por medio de Twitter. Los medios destacan la conjunción de un raro binomio: la Iglesia y la comunicación contemporánea. ¿Hay una verdadera antinomia entre fe y progreso?
El Papa Benedicto se estrenó en el mundo de los tuits, en una fecha llena de alegorías: el día 12, del mes 12, del año 12 a las 12:12 horas. Nada más abrir la cuenta @pontifex en ocho idiomas, el número de suscriptores fue exponencial hasta llegar hoy a un millón doscientos mil.

El esperado primer mensaje –que alcanzó 100 mil retuits rápidamente– estuvo caracterizado por la alegría y una bendición: “Queridos amigos, me uno a vosotros con alegría por medio de Twitter. Gracias por vuestra generosa respuesta, os bendigo a todos de corazón”.
La entrada del Papa al mundo de la comunicación instantánea fue gradual, y muy pensada. Se remonta a 2010, cuando la agencia española de publicidad 101 envió una carta al Vaticano para sugerirle cómo podía utilizar los medios sociales para comunicarse.
Esta agencia se ha encargado de la cuenta del papa en Twitter, del portal de noticias del Vaticano y de una aplicación para móvil que estará disponible, previsiblemente, en enero de 2013 y que permitirá seguir en directo las intervenciones del Papa.
La prudencia para dar este paso nada tiene que ver el rechazo por lo moderno. Sin embargo, la historiografía laica contemporánea suele situar a la Iglesia como una institución del pasado (del “medioevo”), la cual se aferraría a sus tradiciones para mantener el poder temporal del que gozó en siglos anteriores.
Nada menos verdadero que eso. Fiel a su misión de llevar el Evangelio a todos los rincones de la tierra, la Iglesia desde su comienzo se ha valido de todos los instrumentos de vanguardia a su disposición para transmitir el mensaje de Jesucristo.
Para empezar, los primeros cristianos utilizaron la escritura para conservar el mensaje revelado (así se formó el Nuevo Testamento). San Pablo empleó los medios de transporte de su época para sus viajes apostólicos a la largo del mundo mediterráneo.
Por eso, que los Pontífices contemporáneos utilicen los medios de comunicación recientes no es novedad. Pío XII se hizo famoso por sus radiomensajes durante la Segunda Guerra Mundial. Juan XXIII y Pablo VI irrumpieron en el mundo de las transmisiones por televisión. Juan Pablo II puso en marcha la página web del Vaticano.
¿Por qué, pues, algunos se extrañan de que Benedicto XVI abra una cuenta de Twitter? Quizá porque siguen sujetos a ese estereotipo que atribuye a la Iglesia los adjetivos de “retrógrada” o “antigua”, con sentido despectivo.
Sin embargo, el fondo de la cuestión es otro. Si la Iglesia se opone a lo que un sector del mundo contemporáneo aprueba a nombre de la libertad (aborto, eutanasia, etc.), no es porque esté buscando volver al pasado, sino por la convicción que el mensaje de Jesús, conservado y transmitido por la Tradición y la Biblia, sigue siendo válido para nuestra época.
El “Año de la fe” convocado por Benedicto XVI tiene esa finalidad: iluminar desde la fe bimilenaria, desde los principios universales sobre Dios y sobre el hombre, la situación actual del mundo de hoy. Y el Twitter no es sino una herramienta para comunicarlo.
El tuit del Papa en realidad es un desafío. Lo que va de fondo no es que la Iglesia se abra al mundo de hoy, sino al revés, es una invitación al hombre de hoy a encontrar el sentido de su vida en el mensaje de siempre del Evangelio.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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El último bastión del Papa

9 December, 2012 - 00:00
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Año 8, número 397Luis-Fernando Valdés
Hace unos días Benedicto XVI publicó una normativa para las instituciones caritativas de la Iglesia católica. Parecería tratarse de un documento disciplinar, pero en realidad es una nueva “ofensiva” del Papa en su batalla contra el laicismo.
Benedicto XVI defiende el sentido religioso
de la caridad cristiana.Desde el comienzo de su pontificado, el Papa alemán ha hecho frente al laicismo. Primero fue la fuerte denuncia a la “dictadura del relativismo” (abril 2005). Más adelante –entre otras medidas– propuso enfrentar la crisis financiera mundial desde la ética cristiana, con la Encíclica “Cáritas in veritate” (29.VI.2009).
Con el documento “De caritate ministranda” (“El servicio de la caridad”, 11.XI.2012), el Pontífice señala claramente que las instituciones católicas de beneficencia deben tener muy clara su propia identidad religiosa, y señala que “es preciso garantizar que la gestión [de las iniciativas de caridad] se lleve a cabo de acuerdo con las exigencias de las enseñanzas de la Iglesia”.
Sin mencionarlo expresamente, Benedicto XVI se está enfrentando al laicismo que desde finales del siglo XVIII se ha ido apoderando de las “banderas cristianas”. La Ilustración tomó los grandes ideales cristianos, pero los despojo de su sentido religioso: la libertad, la igualdad y la fraternidad dejaron de ser el mensaje de Jesucristo, para convertirse en temas civiles regulados por el Estado.
Una de esas “banderas” que la religión cristiana ha ido perdiendo en los últimas décadas es la caridad. Esto no significa que la gente de hoy no sea solidaria o que deje de preocuparse por los demás. Más bien, quiere decir que el “motivo” por el cual la gente es solidaria ya no es religioso.
En efecto, la caridad –que durante siglos han promovido tanto la Iglesia católica como las Iglesias reformadas y la evangélicas– se ha fundado en una razón espiritual: es la manera como los creyentes “aman al prójimo como a sí mismos”, y como buscan imitar a Cristo.
Este gran movimiento multisecular de caridad no ha desaparecido, ni siquiera con el descenso de la práctica religiosa cristiana, pero se ha transformado. Hoy día, muchas personas no creyentes o no practicantes dedican su tiempo y su dinero a labores filantrópicas. Y esto parecería confirmar que ya no hace falta ser cristiano para ser caritativo y solidario.
La gran pregunta es si se requiere ser creyente para tratar con caridad a los demás, especialmente a los más necesitados. Y Benedicto XVI responde con un gran sí, porque las actividades caritativas deben tener en cuenta no sólo las necesidades materiales de las personas, sino también las espirituales.
La caridad cristiana no se reduce a proporcionar ayuda material, aunque esto ya es muy loable. El Papa explica que los fieles deben brindar al hombre contemporáneo “no sólo sustento material, sino también sosiego y cuidado del alma”.
Insiste en que la mera ayuda material “resulta insuficiente si en ella no se puede percibir el amor por el hombre, un amor que se alimenta en el encuentro con Cristo”. Por eso, en el ejercicio de la caridad, las instituciones católicas y los fieles que trabajan en ellas deben nutrirse primero de una vida espiritual intensa.
Una solidaridad que no considere las necesidades espirituales de las personas, corre el riesgo de volverse en contra del hombre mismo, como la fraternidad ilustrada acabo por llevar a miles a la guillotina. Por eso, Benedicto XVI tiene clara la batalla de devolverle el sentido religioso a la caridad, para que no caiga el último bastión de un mundo más humano.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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Corrupción en las cárceles

2 December, 2012 - 00:00
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Año 8, número 398Luis-Fernando Valdés
Una sonada noticia de estas últimas dos semana ha sido la denuncia de la corrupción en las cárceles de nuestro País. Era una situación ya conocida, pero que ahora fue documentada con videos tomados en el interior de los reclusorios. El mensaje es claro: la opinión pública debe intervenir, pero ¿qué podemos hacer los ciudadanos?
Benedicto XVI saludando a los presos de la
cárcel de Rebbibia (Roma, 18.XII.11). Los datos son espeluznantes. Un reportaje del periódico “Reforma” muestra como los penales son de hecho escuelas del crimen, “call centers” de la extorsión, centros de reclutamientos de sicarios. De manera, que con la corrupción carcelaria pierde toda la sociedad.
Por eso, la rehabilitación de los presos es capital para la estabilidad y la paz sociales. Sin embargo, da la impresión de que cuando un reo es declarado culpable de un crimen y sentenciado, la sociedad se desentiende de él, como si lo enviara a un basurero (qué significativa es la frase: “lo metieron al bote”). Pero ése es el gran error, pues de ahí el reo saldará convertido en un enemigo de la misma sociedad.
Deberíamos tomar en cuenta que –en la práctica– en las cárceles hay personas inocentes (aunque hoy no hablaremos de ellos)  y también infractores de delitos menores, de manera que no todos son “monstruos” que no merezcan compasión. Es injusto, por eso, desentenderse de las personas que están ahí recluidas.
Recientemente, Benedicto XVI ha recordado que los centros penitenciarios deben comprometerse “en la rehabilitación efectiva de la persona, sea en función de la dignidad que le es propia, como con vistas a su reinserción social”.
También ha explicado el Papa que la función rehabilitadora de la pena no debe considerarse “como un aspecto accesorio y secundario del sistema penal” sino “como su razón culminante” (Discurso, 22.XI.2012)
En otras palabras, no es suficiente que la persona que es declarada culpable de un delito sea simplemente castigada con la prisión; es necesario también que el encarcelamiento incluya acciones para mejorar a la persona.
En primer lugar, se requiere un cambio en el paradigma del sistema penitenciario: desde evitar el hacinamiento de los presos, el respeto a cierta privacidad de cada uno, la separación de los reos según el tipo de crimen y de peligrosidad, de manera que los más malos no perviertan a los que no tienen tanta malicia, entre otros aspectos.
Si se plantea bien el sistema de rehabilitación, no sólo se debería capacitar para un oficio a los reos, sino ante todo ayudarlos a rehacer su interior, a aprender a limpiar sus conciencias: lo que en términos religiosos llamamos conversión o redención. Una persona que ha aprendido a pedir perdón, muy posiblemente no volverá a reincidir.
También juegan un papel importante las familias de los reclusos. Sólo el amor puede transformar a una persona, y el amor que los presos necesitan en la práctica sólo provendrá de sus propios familiares. De ahí la importancia de que se facilite a los parientes la visita a sus seres queridos que están la cárcel.
No podemos seguir pensando que las cárceles son un agujero negro que absorbe a los convictos, y que de esa manera, como por magia, desaparecerán los problemas de seguridad pública. No es así: esos presos saldrán a la calle… y se comportarán según lo que hayan aprendido en los penales.
Los ciudadanos podemos contribuir a sanear esos lugares de reclusión, si mantenemos este tema en la opinión pública. Si manifestamos estas inquietudes en las redes sociales, y en los medios, porque la corrupción se combate denunciándola, sacándola de la oscuridad.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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Polémicas del nuevo libro del Papa

25 November, 2012 - 00:00
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Año 6, número 395
Luis-Fernando Valdés
Benedicto XVI acaba de publicar su nuevo volumen de “Jesús de Nazaret”. Y para no variar, de inmediato algunos medios internacionales destacaron las ideas que podían ser “polémicas”: la “nueva fecha” del nacimiento de Cristo, una supernova en Belén, un portal sin mula ni buey, un nacimiento virginal. ¿Qué escribió realmente el Papa?
El pasado 21 de noviembre, el Papa Ratzinger publicó el último volumen de su trilogía sobre Jesucristo, titulado “La infancia de Jesús”. La obra, que consta de 176 páginas y se compone de cuatro capítulos, un epílogo y una breve premisa, es en realidad la “sala de entrada” o la “precuela” de las otras dos. [Ver presentación oficial]
El nuevo libro es una exégesis de los “Evangelios de la infancia” (los capítulos iniciales de Mateo y Lucas). Su contenido presenta un interesante diálogo entre los datos revelados presentados por la Biblia y la razón creyente; busca un equilibrio entre los hechos sobrenaturales y su asimilación por parte de la inteligencia humana, que busca entenderlos.
Por eso, resultaron bastante reduccionistas algunos titulares de prensa, que destacaron los “datos curiosos” en vez de mostrar cómo Benedicto XVI explica racionalmente la vida de Cristo presentada por los Evangelios.
No pocos titulares enfatizaron que el Pontífice había quitado la mula y el buey del nacimiento del portal de Belén. Pero, en realidad, al mencionar la forma tradicional de representar la Navidad en el cristianismo, el Papa alemán se limita a decir que “en el Evangelio no se habla de animales”. [Por ejemplo: Excelsior.com]
Otra “noticia” destacada: la estrella de Belén era una supernova. Resulta contrastante que el Papa dé una explicación desde la astrofísica al episodio de los Reyes Magos. Benedicto XVI primero cita al astrónomo Johannes Kepler, quien calculó que en el año del nacimiento de Jesús, alrededor del 6 a. C., hubo una “conjunción de los planetas Júpiter, Saturno y Marte” que pudo ir acompañada de una supernova. Ésta provocó “una intensa luminosidad” en el cielo “durante semanas y meses”. [LaRazon.es]
Benedicto XVI recibe el primer ejemplar de la 
edición italiana de su libro "La infancia de Jesús".El problema es que este tipo de encabezados opacan el mensaje espiritual del Papa. Tal fue el caso del tema de la virginidad de María, que fue presentado como si el Papa se negara a aceptarlo como un mito.
Con valentía, el Santo Padre se pregunta si la concepción virginal “¿es una realidad histórica, un suceso histórico verdadero, o por el contrario es una leyenda que, a su manera, quiere expresar e interpretar el misterio de Jesús?”
“¿Es verdad lo que decimos en el Credo, que Jesucristo es el hijo único de Dios, que fue concebido por el Espíritu Santo y que nació de la Virgen María?". Y concluye: “La respuesta, sin reservas, es sí”. [ElMundo.es]
El Pontífice admite que esta verdad de fe es “un escándalo para el espíritu moderno”, porque “a Dios se le permite actuar en las ideas y los pensamientos, en la esfera espiritual, pero no en la materia. Esto nos estorba”.
Y precisamente desde ahí Benedicto ensaya una respuesta razonable: “Pero se trata precisamente de esto, de que Dios es Dios y no se mueve sólo en el mundo de las ideas”. Y luego el Papa lleva la razón a su límite: “Si Dios no tiene poder también sobre la materia, entonces no es Dios”. Es decir, no es válido aceptar que existe Dios y luego negar que puede actuar en nuestro mundo.
Ojalá esta brevísima reseña invite a buscar la verdadera clave de lectura del nuevo best seller (1 millón de copias distribuidas) de Joseph Ratzinger: que la razón puede dialogar a fondo con la fe cristiana, y encontrar que las respuestas vitales que nos propone la Biblia son razonables.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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La tragedia de los “niños de agua”

18 November, 2012 - 00:00
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Año 8, número 394Luis-Fernando Valdés
En los templos shintoístas de Japón, hay unas estatuas llamadas “mizuko”, para honrar a los niños abortados tanto natural como intencionalmente. Pero, ¿por qué las mujeres de una cultura no cristiana han quedado con un trauma post-aborto? ¿no se suponía que este trauma era producto de la influencia religiosa católica, que condena el aborto?
Estas estatuillas que honran a los no-natos, toman su nombre de las palabras japonesas “mizu” (agua) y “ko” (niño). “Como el líquido elemento, fueron ‘escurridos’ de la vida por sus padres. Son los no nacidos, para quienes el remordimiento ha creado cementerios en todo Japón”.
“No son cementerios propiamente dichos, pues no hay tumbas ni cadáveres. Solo estatuillas que evocan un doloroso recuerdo. Son lugares de oración, donde se practica la plegaria que se eleva para consolar a un alma en pena (kuyo)” (Semanario “El guijarro blanco”).
Se estima que desde 1948, cuando se aprobó la ley del aborto, en aquel país del sol naciente se han practicado más abortos que el número de habitantes actuales, es decir, 127 millones de casos en medio siglo.
Un "mizuko" vestido como niño,
señal de duelo por un aborto.Sin embargo, ni la legalización del aborto ni su práctica habitual han logrado frenar la conciencia de las mujeres que lo han realizado. Y la prueba del daño psicológico es patente. Esas madres japonesas pagan entre  80,000 y 150,000 yenes (entre 800 y 1,500 dólares) para “enterrar” a su niño abortado.
En realidad, no es propiamente un entierro, sino la “asignación” de un lugar para que el alma del no nacido pueda “descansar”. En el templo Shiunzan Jizoji de la localidad de Chichibu, una placa conmemorativa explica la finalidad de ese cementerio: que las almas de los niños abortados que vagan “en el país de las tinieblas”, tengan un lugar donde los padres los puedan “enterrar” y descansen.
En realidad, esos niños no vagan o vuelven a molestar a sus padres que los abortaron intencionalmente. Es la conciencia moral de estos padres y madres la que les reclama que han interrumpido una vida.
Así como aquellas madres japonesas “visten” a sus “mizuko” y los adornan, como si fueran niños vivos, de igual manera las mamás occidentales que han decidido abortar se preguntan con frecuencia: “¿cómo sería hoy mi hijo?”
Clínicamente se denomina “Trastorno de estrés postraumático” (TEPT) a este estado psicológico. Este remordimiento no es producto del adoctrinamiento religioso. Aunque hay un claro un factor moral y también un elemento biológico.
La investigadora española Natalia López Moratalla presentó un estudio científico sobre el TEPT. Muestra ahí que toda las emociones dejan una huella en las neuronas. “Naturalmente el embarazo en cuanto proceso biológico es evaluado positivamente, mientras que su terminación, espontánea o violenta, antes de que el hijo llegue a término es evaluada biológicamente como negativo. Y guardado, por tanto, en el cerebro, como recuerdo positivo en el primer caso y negativo y traumático en el segundo”. [Ver estudio completo]
De manera que, tanto la experiencia moral atestiguada por presencia de cementerios llenos de estatuillas “mizuko”, como estudios neurológicos que explican el “trauma post-aborto”, nos explican que un aborto, lejos de favorecer a la mujer, siempre termina por dañarla.
Mujer profundamente afectadas: ésta es la tragedia de los “niños de agua”, que se escurrieron del vientre de sus madres, dejándoles un trauma muy difícil de superar. Quisiéramos gritar fuerte: “ya no más mujeres dañadas”. Apoyar el aborto no significa ya más estar a favor de la mujer.
lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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La caída de los dioses

11 November, 2012 - 00:00
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Año 8, número 393Luis-Fernando Valdés
Un Papa anciano ante un mundo que se aleja de Dios. Frente al creciente abandono de la Iglesia en muchos países occidentales, el Pontífice empuña un arma forjada hace 50 años, que parece no haber funcionado: los documentos del Vaticano II. ¿Hacia dónde va ahora el Pontificado de Benedicto XVI?
Los nuevos dioses: el capital anónimo, la violencia,
la droga, el modo de vida dirigido por la propaganda.
(Foto: gárgola de Notre Dame de París).El pasado 11 de octubre, Benedicto XVI inauguró el “Año de la fe”, con la finalidad de invitar al hombre de hoy a creer en Dios. El Papa Ratzinger, que participó como perito conciliar cuando era un joven teólogo, propone como su gran estrategia la lectura y la comprensión del Concilio, que Juan XXIII convocó para hablar del papel de la Iglesia “en el mundo de hoy”.
El Vaticano II fue inaugurado con gran júbilo: por fin la Iglesia se pondría al día. El objetivo era claro: explicar al hombre de hoy la fe católica de siempre, y hacerle ver que ahí estaban las respuestas a las cuestiones suscitadas por la posguerra mundial.
Pero la historia tomó otro rumbo, que muchos llamaron el “posconcilio”. A nombre del Concilio, muchos sembraron confusión, que dio un resultado inverso al buscado: el hombre de hoy ya no tenía la fe católica de siempre, sino “novedades” doctrinales totalmente diferentes.
El vaticanista Sandro Magister compara la crisis actual de la Iglesia con aquella otra que ocurrió en el siglo IV.  Después del Concilio de Nicea la situación del catolicismo era como el de “una batalla naval en medio de la oscuridad de la tempestad”. (S. Magister, 1.XI.2012)
La respuesta de Nicea a la crisis fue la proposición del Credo, en la versión que seguimos recitando en la Misa dominical. Y la Iglesia salió adelante. Por eso, Benedicto XVI ha propuesto como respuesta “la fe de siempre”, el Credo, con la confianza de que así se pasará la crisis eclesial actual.
El hombre está hecho para creer. Si no cree en el Dios de la religión, entonces hace actos de fe en dioses de este mundo, fabricados por los humanos. Y el Papa alemán les ha puesto nombres a las “divinidades” contemporáneas, que son “las grandes potencias de la historia de hoy” (Meditación, 11.XI.2010).
 1) “Los capitales anónimos que esclavizan al hombre”, que son “un poder anónimo al que sirven los hombres, por el que los hombres son atormentados e incluso asesinados”. 2) “Las ideologías terroristas”: son la violencia cometida “en nombre de Dios, pero no es Dios: son falsas divinidades a las que es preciso desenmascarar”.
3) “La droga”, “una bestia feroz extiende sus manos sobre todos los lugares de la tierra y destruye”, es “una divinidad falsa, que debe caer”. Y 4) “La forma de vivir propagada por la opinión pública”, que dicta “hoy se hace así: el matrimonio ya no cuenta, la castidad ya no es una virtud, etcétera”.
El Papa explica la entera Historia bíblica como una gran batalla para ser liberados del politeísmo, de los dioses de este mundo, como un proceso que “no ha terminado nunca”, ya que se “realiza en los diversos períodos de la historia con formas siempre nuevas”.
Sin embargo, es la fe auténtica –la que cree en Dios, la que tiene sentido sobrenatural, la que busca algo más que dioses creados por intereses humanos– la va a destronar a los potencias que dominan y destruyen al hombre de hoy.
Por eso, Benedicto como sabio guía de la Iglesia ha empuñado una espada forjada hace dos mil años: el Credo, la fe de siempre. Morirá seguramente sin ver los resultados; pero la estocada que ha infligido a los dioses de hoy es mortal. “Los que parecían dioses no son dioses y pierden el carácter divino, caen a tierra”.
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Derecho a no emigrar

4 November, 2012 - 00:00
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Año 8, número 392.Luis-Fernando Valdés
El fenómeno de la migración es noticia continua. Recientemente, hemos visto llegar la caravana de madres centroamericanas que han venido a buscar sus hijos migrantes desaparecidos [ver]. Esta tragedia exige nuevas soluciones.
Las conmovedoras imágenes de estas madres de familia depositando ofrendas florales invitan a la reflexión. Hasta ahora al estudiar la migración se suele hablar de derechos, tanto de la nación receptora como de los hombres y mujeres que dejan su país.
El dolor de las madres centroamericanas que perdieron a sus hijos
exige una solución a fondo: la oportunidad de poder vivir  en su nación.
(www.fotover.com.mx)En el primer caso, se suele afirmar que cada Estado tiene el derecho de regular los flujos migratorios para garantizar del bien común de sus ciudadanos, siempre y cuando tales medidas garanticen el respeto de la dignidad de los migrantes.
En el caso de los migrantes, también se habla de que el derecho de la persona a emigrar es uno de los derechos humanos fundamentales, de manera que cada quien pueda establecerse en el lugar que considere más oportuno para desarrollar sus capacidades y cumplir sus aspiraciones y sus proyectos.
Sin embargo, se hace poco énfasis en que la situación de abandonar la propia nación y dejar a la familia para buscar un futuro mejor no es algo deseable. Es doloroso tener que dejar a los padres o a los hijos para buscar un empleo.
Esta situación ha sido visualizada con claridad por Benedicto XVI, quien en un mensaje reciente ha explicado que, “en el actual contexto socio-político, antes incluso que el derecho a emigrar, hay que reafirmar el derecho a no emigrar”. [Mensaje Jornada del Migrante, 12.X.2012]
Se trata de que una persona tenga primero la posibilidad de permanecer en su tierra, antes de que no le quede más remedio que abandonar a los suyos. Seguramente, las madres centroamericanas que hoy buscan a sus hijos que perdieron en México desearon mil veces que ellos no hubieran tenido que dejarlas.
Sin embargo, este derecho a “no emigrar” requiere unas medidas a gran escala, para establecer las condiciones que permitan permanecer en la propia tierra. Ya Juan Pablo II hacía ver que “es un derecho primario del hombre vivir en su propia patria” y que “este derecho es efectivo sólo si se tienen constantemente bajo control los factores que impulsan a la emigración”. [Discurso, 9.X.1998, n. 2]
Como es sabido, entre esos factores se encuentran las guerras, el sistema de gobierno, la desigual distribución de los recursos económicos, la política agrícola incoherente, la industrialización irracional y la corrupción difundida.
Ante este panorama, resulta casi de risa pensar que la solución para detener la migración consistirá en poner un muro fronterizo, o en intentar disuadir a los posibles migrantes mediante campañas informativas. El hambre y a la pobreza son motores más fuertes que el miedo.
Se requieren macro-soluciones, pues afectan a las políticas económicas, financieras y sociales de cada país involucrado, además es necesario un escrupuloso respeto a la persona humana y a su dignidad. En definitiva, hace falta un mejor funcionamiento de la democracia.
Sin embargo, en nosotros los ciudadanos de pie está el primer paso para esas grandes soluciones: no ser insensibles ante el fenómeno migratorio, seguir las noticias de los migrantes, protestar ante los casos de discriminación y fomentar un clima de opinión pública que exija a las naciones que acepten sus responsabilidades.
Las lágrimas de las madres de familia, que desde Centroamérica han venido a nuestro País, están exigiendo que cambien las condiciones políticas y económicas para que sea una realidad el derecho a “no emigrar”.
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Benedicto, ¿un místico sin poder?

27 October, 2012 - 23:00
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Año 8, número 391Luis-Fernando Valdés
En el libro recientemente publicado, “Los cuervos del Vaticano” (Ed. Espasa), se afirma que Benedicto XVI no es un buen gobernante de la Iglesia, a pesar de ser un hombre muy espiritual. ¿Tiene algún sustento real esta afirmación?
Benedicto XVI ha realizado un exigente
labor de "limpieza" en la propia Iglesia.El Autor, Eric Frattini (Lima, 1963), en una entrevista radiofónica en Madrid, hizo una afirmación que raya en la temeridad: “Un historiador famoso del principio del siglo XX, Ludwig Von Pastor, decía que no todo buen monje es buen Papa; el problema que se ha descubierto con Benedicto es que es un gran monje”. [ABC punto radio]
Sería poco serio negar que existan problemas en el gobierno de la Curia vaticana, pero también lo sería deducir a priori una serie de intrigas entre facciones de cardenales, o afirmar que “Benedicto XVI no controla la maquinaria”, o que “el Papa es una víctima de la burocracia”.
Este tipo de declaraciones venden muy bien, pero suelen tener poco cuidado de los datos reales. Por contraste, el vaticanista Andrés Beltramo (Argentina, 1979), presenta un artículo titulado “La ‘silenciosa limpieza’ de Benedicto XVI”, en el que da cuenta que el Papa “ha forzado 77 dimisiones de obispos desde que inició su Pontificado”.
Beltramo explica –y da nombres, pues son casos públicos– que, salvo los prelados que han dimitido por motivos de salud, los motivos de las dimisión han sido la mala gestión de la crisis por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos, la mala administración económica, dificultades doctrinales y/o abierta rebeldía al Papa, entre otras cosas.
Benedicto XVI tampoco ha tolerado los escándalos sexuales de los prelados. Sancionó por igual los abusos contra menores, el concubinato, la “doble vida” con hijos incluidos o los extraños comportamientos morales.
La conclusión del vaticanista argentino guarda un dejo de ironía, que manifiesta bien lo poco fundado de las acusaciones que atribuyen un gobierno débil al Papa alemán: “Pese a todas estas evidencias algunos grupos eclesiales (y no) se empeñan en difundir la idea que Benedicto XVI es un Papa aislado, sólo y, sobre todo, que no gobierna. La pregunta surge espontánea: ¿Qué haría si gobernase?”
Ante este panorama de opiniones retóricas como las de Frattini, que cuidan más de manejar un contraste verbal (“monje vs. gobernante”), surge la necesidad de ser lectores más críticos y buscar los datos reales del Pontificado actual.
Incluso el escándalo de los documentos filtrados (los “vatileaks”) queda en mera retórica. La información que contienen estos escritos lo único que reflejan son asuntos delicados de política interna del Gobernatorato vaticano o de consultas sobre los asuntos exteriores de la Sede Apostólica. Pero intentar deducir desde esas situaciones, que dependen de varias personas, la personalidad del Pontífice es poco serio.
El papel del Santo Padre es polifacético: no sólo detenta el “munus regendi” (el poder de gobernar a la Iglesia universal), sino también el “munus sanctificandi” (la potestad sobre los medios de santificación, como los Sacramentos) y el “munus docendi” (la responsabilidad de enseñar el Evangelio).
Por eso, es bastante impreciso reducir el rol del Papa a la mera función burocrática, como si fuera el CEO de una multinacional. Pero además de impreciso, sería poco honesto contraponer la edificante vida espiritual y la gran capacidad docente de Benedicto XVI con su firmeza para gobernar la Iglesia. Joseph Ratzinger es un hombre de Dios, un místico si se quiere ver así, pero que nunca ha renunciado a ejercer de Papa.
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Cyberbullying: enemigo silencioso

20 October, 2012 - 23:00
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Año 8, número 390.Luis-Fernando Valdés
El suicidio de la quinceañera canadiense Amanda Todd conmovió el mundo, quien de esta manera buscó poner punto final al acoso que recibió a través de las redes sociales. Fue caso de “cyberbullying”. Para combatir este nuevo flagelo social, es necesario conocerlo y tomar medidas. Veamos.
Post mortem Amanda Todd, recibió homenaje
tanto en las redes sociales como en las calles. Un mes antes de suicidarse, Amanda (q.e.p.d.) colgó en YouTube un video titulado “Mi historia: lucha, acoso, suicidio, daño”, en el que contaba su tragedia con tarjetas escritas a mano. Cuando ella tenía 12 años una persona, que conoció en unvideo-chat, la convención de mostrarle sus pechos. Un año después, esta misma persona la extorsionó y publicó esa foto.
Pronto sus compañeros de escuela la rechazaron y eso le provocó ansiedad y depresión. También fue maltratada físicamente por ellos e intentó suicidarse. Aunque se cambió de ciudad, siguió siendo acosada por internet. El video termina con un trágico letrero: “No tengo a nadie. Necesito a alguien. Mi nombre es Amanda Todd”. [Noticia]
El cyberbullying o ciberacoso es el uso de información electrónica obtenida del correo electrónico, redes sociales, blogs, mensajes de texto, teléfonos celulares, etc. para molestar o acosar a un individuo o a un grupo. [Wikipedia].
Conocido también como “acoso por internet”, se distingue del “sexting” (la difusión de contenidos de tipo sexual, producidos por la propia víctima), de la “sextorsión” (chantaje en el que alguien utiliza determinados contenidos para obtener algo de la víctima, amenazando con su publicación) y del “grooming” (una persona adulta que se gana la confianza de un menor a través de internet, para luego orillarlo a encuentros sexuales, generalmente mediante la sextorsión). [Javier Torres, Sexting]
El ciberacoso se puede identificar por sus manifestaciones, como las siguientes, entre otras: 1) publicar una imagen comprometedora (real o efectuada mediante fotomontajes) o datos delicados que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima;
2) dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente; 3) crear un perfil falso en nombre de la víctima, en redes sociales, donde luego se redactan “confesiones” (generalmente de tipo sexual) que parecen escritas por la propia víctima. [Saber más: aquíy aquí]
Miguel Blasco explica que este tipo de agresión “puede generar una perturbación psicológica todavía mayor que la que produce un enfrentamiento cara a cara, porque […] está en conocimiento de una ilimitada cantidad de personas”.
Además, el ciberacoso es un peligro casi invisible. “Una de las cosas que preocupa a padres y a los docentes, –continúa Blasco– es que el fenómeno pocas veces se da a conocer y se mantiene en secreto. Antes, una pelea entre pares podía verse y sancionarse. Ahora, como muchas otras actividades adolescentes, el cyberbullying se mantiene en el secreto de una cultura juvenil que escapa al control de los mayores, lo que hace aun más vulnerable a la víctima que se siente desprotegida”. [Miguel Blasco, ¿Qué es el cyberbullying?]
Aunque recientes estudiosde la “American Academy of Pediatrics” muestran que el acoso por internet rara vez son la causa principal de los suicidios juveniles, la realidad es que han sido los sucesos trágicos los que han hecho que se ponga atención a este grave problema.
Por eso, se imponen varias tareas. Los padres de familia deben explicar a sus hijos que existe este problema, y animarlos a contarles sus temores. Los jóvenes deben perder el miedo a sentirse rechazados si piden ayuda. Y los amigos tiene la obligación de frenar los chismes y las imágenes difamatorias. Todos somos parte de la solución.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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¿Fracasó el Concilio Vaticano II?

13 October, 2012 - 23:00
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Año 8, número 389Luis-Fernando Valdés
Hace 50 años inició el Concilio convocado por Juan XXIII (11.X.1962). Con grandes ilusiones de poner al día a la Iglesia, se reunieron el Papa y más de 2 mil obispos. Sin embargo, el resultado casi inmediato de ese “aggiornamento” fue una gran confusión doctrinal y una desobediencia casi generalizada. ¿Será necesario un nuevo concilio para enderezar la barca de Pedro?
Juan XXIII (izq.) inició el Vaticano II,
Pablo VI (centro) lo concluyó. Y
Benedicto XVII celebra el 50 aniv.
de la apertura de este ConcilioPablo VI, el Papa que fue elegido en pleno desarrollo del Concilio, admitía con tristeza, que el “humo de Satanás” se había metido en la Iglesia, aludiendo al gran desorden teórico y práctico al que se enfrentaba la religión católica (cfr. Discurso, 29.VI.1972).
De igual manera, Benedicto XVI es consciente de la crisis de fe posconciliar, que asola a nuestra época y que afecta a millones de creyentes, sobre todo en Occidente. El Papa reconoce que en estos 50 años “ha aumentado la ‘desertificación’ espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se podía saber, por algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor. Se ha difundido el vacío” (Homilía, 11.XI.2012).
Sin embargo, el Papa Ratzinger, que tuvo un destacado papel como perito teológico durante la Asamblea conciliar, lejos de tener una visión negativa sobre el Vaticano II, considera que sigue siendo válida su doctrina.
Y explica que si la meta de los padres conciliares era “hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado”, ahora mismo “lo más importante … es que se reavive en toda la Iglesia … aquel anhelo de volver a anunciar a Cristo al hombre contemporáneo”,  apoyados “en una base concreta y precisa, que son los documentos del Concilio Vaticano II” (cfr. Ibídem).
La respuesta a la crisis de fe que Benedicto XVI propone hoy va a la raíz: presentar nuevamente la fe, mediante una iniciativa llamada “Año de la fe”. El Papa  propone a los católicos que durante este periodo redescubran la doctrina del Concilio, como solución a los problemas morales y espirituales que aquejan al mundo de hoy.
Quizá estamos acostumbrados a ver a la Santa Sede apagando fuegos, yendo por detrás de los problemas. En cambio, este proyecto del “Año de la fe” nos permite ver a un Benedicto XVI propositivo, de vanguardia, que sale al encuentro de los grandes retos.
El Concilio no se ha malogrado. Lo que ha fracasado ha sido su trasmisión, pero sería injusto afirmar que se ha transmitido mal en todas partes, pues hay bastantes lugares donde la renovación eclesial, catequética y litúrgica ha dado verdaderos frutos, que se notan en el aumento de la práctica religiosa.
Aunque quizá en no pocas personas prevalece una visión negativa del Vaticano II, en realidad, a los ojos de todos han estado presentes los mejores logros de esa Asamblea eclesial. Se trata del largo pontificado de Juan Pablo II, que reflejó la doctrina conciliar tanto en su persona, como en su abundante magisterio (especialmente con la promulgación de “Catecismo de la Iglesia Católica”) y en sus excelentes iniciativas pastorales, como los viajes apostólicos, los sínodos de obispos y las jornadas mundiales de la juventud.
Por eso, la propuesta de Benedicto XVI de dar a conocer los documentos del Concilio Vaticano II como una respuesta a la crisis actual suena coherente y tiene visos de que será eficaz. No parece pues que un nuevo concilio esté en el horizonte.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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Hildegard: medieval, creyente y científica

6 October, 2012 - 23:00
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Año 8, número 388Luis-Fernando Valdés
Seguramente el encabezado de hoy resulta curioso, casi contradictorio. ¿Cómo es posible que en la Europa cristiana del s. XII haya existido una mujer dedicada… a la ciencia médica? Se trata de Hildergad von Bingen, a quien hoy mismo Benedicto XVI proclamará “Doctora de la Iglesia”.
Hildegard von Bingen,
Doctora de la Iglesia CatólicaLa imagen que solemos tener hoy sobre la época medieval es negativa: que –por influencia directa de la Iglesia Católica– las mujeres estaban relegadas a un segundo plano, y que la Inquisición reprimía los pensadores que cultivaban la ciencia experimental.
Pero todo estudioso serio sabe que esos prejuicios no corresponden a la realidad, y hoy el Santo Padre, al distinguir a Santa Hildegard como Doctora, proclama a los cuatro puntos cardinales que la Fe católica valora tanto el papel de la mujer como el desarrollo de las ciencias.
La vida de Hildegard es impresionante e interesante. Nació el 16 de septiembre 1098 en Bermersheim, (Renania-Palatinado, Alemania) y falleció el 17 de septiembre 1179 en el monasterio de Rupertsberg, en Bingen. Fue abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana. Es conocida como la “Sibila del Rin” y como “Profetisa teutónica”. [Wikipedia; R. Vargas Rubio, Hildegarda de Bingen: Ser mujer en la Edad Media]
Siendo mujer, realizó cuatro viajes de predicación, entre 1158 y 1171. Su discursos giraron en torno a la redención, la conversión y la reforma del clero, criticando duramente la corrupción eclesiástica, además de oponerse firmemente a los cátaros, que minusvaloraban a las mujeres.
Además, esta monja alemana intervino en política, cuando Federico Barbarroja se enfrentó al Papa Alejandro III. El emperador había puesto a un “antipapa”, Víctor IV, y a la muerte de éste impuso a otros dos: Pascual III y Calixto III.
Con la audacia que caracteriza a todo profeta, escribió al emperador estas palabras de parte de Dios: “¡Atento, atento a esta malvada conducta de los impíos que me desprecian! ¡Escucha, rey, si quieres vivir! ¡De lo contrario mi espada te traspasará!” [Benedicto XVI, Audiencia 8.IX.2010]
Entre los años 1151 y 1158 elaboró sus escritos de medicina. Adelantándose a la homeopatía y a las flores de Bach, al describir plantas, animales, piedras, Hildegarda se detiene en las cualidades y en su propiedad curativa, ya que el uso del elemento en que se halle la cualidad faltante a la persona enferma restablecerá el equilibrio perdido y le devolverá la salud. [A. Fraboschi, Hildegarda de Bingen, esa gran desconocida]
La vida de esta nueva Doctora es la prueba de que la cultura cristiana fue el lugar favorable para que una mujer talentosa pudiera desarrollar la música, la medicina, la teología y se hiciera escuchar por los poderosos.
Benedicto XVI se inspiró precisamente en ella para declarar que “la teología puede recibir una contribución peculiar de las mujeres, porque ellas son capaces de hablar de Dios y de los misterios de la fe con su peculiar inteligencia y sensibilidad”. [Benedicto XVI, Audiencia 8.IX.2010]
Hildegard von Bingen resulta un modelo atractivo e inspirador para el feminismo de hoy, porque supo integrar las distintas facetas de su vida en un único proyecto de vida. Algunos feminismos contemporáneas propone que las mujeres ocupen un solo rol, que antes era exclusivo de los varones. Pero esos movimientos no siempre son una buena opción para las mujeres que desean desarrollar tanto la vida familiar como la profesional.
Hacen falta nuevos modelos de mujeres de nuestra época, que también sepan hacer compatible los diversos ámbitos de la vida de hoy: la fe, la maternidad y la familia, el compromiso social, las exigencias de la vida política o de la empresa. lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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Hildegard: medieval, creyente y científica

6 October, 2012 - 23:00
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Año 8, número 388Luis-Fernando Valdés
Seguramente el encabezado de hoy resulta curioso, casi contradictorio. ¿Cómo es posible que en la Europa cristiana del s. XII haya existido una mujer dedicada… a la ciencia médica? Se trata de Hildergad von Bingen, a quien hoy mismo Benedicto XVI proclamará “Doctora de la Iglesia”.
Hildegard von Bingen,
Doctora de la Iglesia CatólicaLa imagen que solemos tener hoy sobre la época medieval es negativa: que –por influencia directa de la Iglesia Católica– las mujeres estaban relegadas a un segundo plano, y que la Inquisición reprimía los pensadores que cultivaban la ciencia experimental.
Pero todo estudioso serio sabe que esos prejuicios no corresponden a la realidad, y hoy el Santo Padre, al distinguir a Santa Hildegard como Doctora, proclama a los cuatro puntos cardinales que la Fe católica valora tanto el papel de la mujer como el desarrollo de las ciencias.
La vida de Hildegard es impresionante e interesante. Nació el 16 de septiembre 1098 en Bermersheim, (Renania-Palatinado, Alemania) y falleció el 17 de septiembre 1179 en el monasterio de Rupertsberg, en Bingen. Fue abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana. Es conocida como la “Sibila del Rin” y como “Profetisa teutónica”. [Wikipedia; R. Vargas Rubio, Hildegarda de Bingen: Ser mujer en la Edad Media]
Siendo mujer, realizó cuatro viajes de predicación, entre 1158 y 1171. Su discursos giraron en torno a la redención, la conversión y la reforma del clero, criticando duramente la corrupción eclesiástica, además de oponerse firmemente a los cátaros, que minusvaloraban a las mujeres.
Además, esta monja alemana intervino en política, cuando Federico Barbarroja se enfrentó al Papa Alejandro III. El emperador había puesto a un “antipapa”, Víctor IV, y a la muerte de éste impuso a otros dos: Pascual III y Calixto III.
Con la audacia que caracteriza a todo profeta, escribió al emperador estas palabras de parte de Dios: “¡Atento, atento a esta malvada conducta de los impíos que me desprecian! ¡Escucha, rey, si quieres vivir! ¡De lo contrario mi espada te traspasará!” [Benedicto XVI, Audiencia 8.IX.2010]
Entre los años 1151 y 1158 elaboró sus escritos de medicina. Adelantándose a la homeopatía y a las flores de Bach, al describir plantas, animales, piedras, Hildegarda se detiene en las cualidades y en su propiedad curativa, ya que el uso del elemento en que se halle la cualidad faltante a la persona enferma restablecerá el equilibrio perdido y le devolverá la salud. [A. Fraboschi, Hildegarda de Bingen, esa gran desconocida]
La vida de esta nueva Doctora es la prueba de que la cultura cristiana fue el lugar favorable para que una mujer talentosa pudiera desarrollar la música, la medicina, la teología y se hiciera escuchar por los poderosos.
Benedicto XVI se inspiró precisamente en ella para declarar que “la teología puede recibir una contribución peculiar de las mujeres, porque ellas son capaces de hablar de Dios y de los misterios de la fe con su peculiar inteligencia y sensibilidad”. [Benedicto XVI, Audiencia 8.IX.2010]
Hildegard von Bingen resulta un modelo atractivo e inspirador para el feminismo de hoy, porque supo integrar las distintas facetas de su vida en un único proyecto de vida. Algunos feminismos contemporáneas propone que las mujeres ocupen un solo rol, que antes era exclusivo de los varones. Pero esos movimientos no siempre son una buena opción para las mujeres que desean desarrollar tanto la vida familiar como la profesional.
Hacen falta nuevos modelos de mujeres de nuestra época, que también sepan hacer compatible los diversos ámbitos de la vida de hoy: la fe, la maternidad y la familia, el compromiso social, las exigencias de la vida política o de la empresa. lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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Emergencia educativa

29 September, 2012 - 23:00
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Año 8, número 387Luis-Fernando Valdés
La educación ha sido un importantísimo terreno de disputa entre el Estado laico mexicano y la Iglesia Católica, que en este terreno guardan visiones divergentes hasta hoy. ¿Es posible tender puentes para que ambas instituciones contribuyan a mejorar la calidad educativa de nuestro País?
Culturalmente, el mundo atraviesa por una “emergencia educativa”. El término fue acuñado a finales del s. XIX en algunos países de América del Sur, con un sentido administrativo (poner escuelas en zona rurales, etc.). Después la expresión llegó a Europa con un sentido más pedagógico. [Estanislao Martín Rincón, Catholic.net]
Pero ha sido Benedicto XVI el que ha destacado esta frase, en un histórico discurso del 2010, para referirse a las raíces de la decadencia cultural europea, que influye negativamente en todo el mundo. El Papa señala dos causas “profundas” de esta crisis: por un lado, “un falso concepto de autonomía del hombre”; y por otro, el escepticismo y el relativismo (cfr. Discurso, 27.V.2010).
Por una parte, la “autonomía” radical propone una educación sin autoridad, lo cual “no es educación, sino renuncia a la educación”. Por otra, el escepticismo y al relativismo se basan “en la exclusión de las dos fuentes que orientan el camino humano”, la naturaleza y la Revelación.
“Y si callan estas dos fuentes –explica el Pontífice–, también la tercera fuente, la historia, deja de hablar”, y “se convierte sólo en un aglomerado de decisiones culturales, ocasionales, arbitrarias, que no valen para el presente y para el futuro”.
La educación en México está inmersa en esta misma problemática global y requiere una sólida respuesta. Por eso, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) acaba de publicar un documento titulado “Educar para una nueva sociedad” (ENS), que contiene “reflexiones y orientaciones para la educación” en nuestro País.
Presentación del documento del Episcopado mexicano
"Educar para una nueva sociedad"El texto es rico en enfoques y perspectivas. Por ejemplo, ENS destaca los efectos de esta “emergencia educativa” en México: la pérdida del sentido del valor de la persona y de la vida, que produce injusticia y desigualdad que en nuestro país, conduce a la miseria y cierra posibilidades de desarrollo y vida digna a la mitad de la población.
ENS propone la visión antropológica cristiana como una contribución válida para que la persona sea el centro de la educación. Además, el documento propone 10 ideas clave para una nueva acción educativa, centradas en la persona y la familia, en la verdad y la libertad, y en la colaboración del Estado, de la Iglesia y de los medios de comunicación.
Quisiera destacar la segunda parte de ENS, donde aborda la historia de la educación en nuestro País, en la que se ha dado una dialéctica entre la Iglesia y el Estado desde el s. XIX. Ahí se explica el origen de una visión que predomina hasta hoy: el laicismo se convirtió en una política educativa y se prohibió a la Iglesia impartir enseñanza en las escuelas.
Sin embargo, ENS toma distancia de esta dialéctica y adopta un papel conciliador para que Iglesia y Estado contribuyan al mejoramiento de la educación y, por tanto, a un enriquecimiento cultural de nuestra Nación.
ENS debe ser tomado en consideración, pues como afirma la historiadora María Luisa Aspe, este documento busca “tender puentes, no de ampliar las brechas que ya existen”, “sumar y no restar”; además, su contenido contribuirá a “hacer una autocrítica” a las escuelas y universidades, y a “cuestionar a fondo … el impacto que tiene la lógica del mercado y el individualismo, en la intencionalidad, las estrategias y los fines de los modelos educativos”. [Discurso completo]lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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Entre la guerra y la paz

22 September, 2012 - 23:00
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Año 8, número 386Luis-Fernando Valdés
Semana de contrastes. Mientras que Benedicto XVI terminó un viaje por la paz en Líbano, en diversos países árabes hubo crecientes protestas ante las embajadas de EUA por un video contra Mahoma. Dos preguntas fuertes: ¿acaso las religiones no son capaces de traer la paz? o ¿son las religiones las que provocan los conflictos bélicos?El líder druso musulmán Mufti El lNaem Hassan
saluda a Benedicto XVI en el aeropuerto Rafik Hariri.
Las religiones, cuando están abiertas a la verdad, son un medio excelente para la paz, pues ayudan a la convivencia entre los hombres. El reciente viaje de Benedicto XVI a Líbano ofrece una respuesta fáctica: el Papa recibió muchas atenciones, por parte tanto de las autoridades religiosas musulmanas, como de los fieles que profesan el Islam.
Esta estrecha convivencia entre unos y otros tiene un significado especial, pues simboliza que hoy día las grandes religiones han aprendido a convivir.  Por eso, el Santo Padre afirmó que la constante presencia de musulmanes en los actos que presidió, “me permitió lanzar un mensaje de diálogo y colaboración entre cristianismo e islam. Me parece que ha llegado el momento de que los cristianos y musulmanes den un testimonio común, sincero y decidido contra las divisiones, contra la violencia y las guerras”. 
Al despedirse en el aeropuerto de los líderes musulmanes, Benedicto XVI les dijo que “durante toda mi estancia he podido constatar cuánto vuestra presencia ha contribuido al éxito de mi viaje”. Y externó su impresión de que “el mundo árabe y el mundo entero habrán visto, en estos momentos de turbación, a cristianos y musulmanes reunidos para celebrar la paz”. [ABC.es, 18.VII.2012]
Benedicto XVI destacó que el mundo actual necesita fuertes y claras señales de diálogo y de colaboración y que el Líbano, donde conviven cristianos, musulmanes desde hace cientos de años “debe seguir siendo un ejemplo para los países árabes y para el resto del mundo”.
El Pontífice dijo también que ha llegado el momento de que los cristianos y musulmanes “den un testimonio común, sincero y decidido contra las divisiones, contra la violencia y las guerras”. [Diario de Yucatán, 19.IX.2012]
Además el Papa explicó que “la libertad religiosa tiene una dimensión social y política indispensable para la paz. Promueve la coexistencia y una vida armoniosa por su compromiso común al servicio de las causas nobles. La búsqueda de la verdad no debe imponerse por la violencia, sino por la fuerza de la verdad, que es Dios”. [Diario de Yucatán, 15.IX.2012]
Benedicto XVI, y muchos líderes religiosos en el mundo, están haciendo un gran esfuerzo de dialogar, para mostrar que la búsqueda de Dios mediante una religión se ha convertido hoy día en un medio para la convivencia pacífica.
Y con esto también podemos responder a la segunda pregunta. Hoy día, no son las religiones las que promueven la guerra, sino más bien son más bien algunas minorías radicales, con pocos miembros respecto al total de creyentes, las que fomentan la violencia a nombre de la fe.
Con una fe deformada, los guías de esas minorías promueven el odio. A lo que el Papa Ratzinger contesta así: “Quien quiere construir la paz debe dejar de ver en el otro un mal que debe eliminar. No es fácil ver en el otro una persona que se debe respetar y amar, y sin embargo es necesario, si se quiere construir la paz, si se quiere la fraternidad”. [aica.org, 17.IX.2012]
El pasado con sus guerras de religión, y el presente con sus minorías fanáticas han generado una barrera que impide ver el verdadero valor de las religiones para la paz mundial. Por eso, es importante pues distinguir entre la verdadera religiosidad –la que viven la mayoría de las personas– y el fanatismo de unos cuantos. lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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Sombras de fanatismo

15 September, 2012 - 23:00
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Año 8, número 385Luis-Fernando Valdés
Aún estaba reciente el atentado contra un consulado norteamericano en Libia, cuando Benedicto XVI aterrizó en el Líbano. Mientras que los autores del ataque a la sede diplomática protestaban por un video blasfemo contra Mahoma, el líder la Iglesia católica exhortaba a la paz en nombre de la fe. ¿La religión provoca la guerra o nos trae la paz?
Benedicto XVI recibido por
el Presidente de Líbano, Michel Suleiman.El pasado martes circuló por internet un video que presentaba a Mahoma, como un pederasta, mujeriego y asesino. Este suceso generó protestas contra los Estados Unidos en los países árabes, las cuales terminaron con el asesinato del cónsul norteamericano en Bengasi, Libia. [CNN.com, 11.IX.2012y 12.IX.2012]
Y precisamente en medio de esa agitada región, que tiene como fondo la guerra civil en Sira, y la sombra del grupo terrorista Al Qaeda, se presenta el Papa Benedicto, para afirmar que la religión no debe ser causa de violencia sino de paz.
En su discurso de llegada al Aeropuerto de Harissa, el Santo Padre anunció que llegaba al Líbano y simbólicamente a todos los países de Oriente Medio, “como un peregrino de la paz, como un amigo de Dios, y como un amigo de todos los habitantes de todos los países de la región, cualquiera que sea su pertenencia y su creencia”. [VIS, 14.XI.2102]
Durante este viaje apostólico, el Papa Joseph Ratzinger denunció con mucha claridad la plaga del fundamentalismo, que utiliza la religión para justificar la violencia. Explicó que “el fundamentalismo es siempre una falsificación de la religión. Va en contra de la esencia de la religión, que quiere reconciliar y crear la paz de Dios en el mundo”. [VIS, 14.XI.2012-1]
Benedicto XVI también hizo “un llamamiento apremiante a todos los responsables religiosos a judíos, cristianos y musulmanes” a erradicar el fundamentalismo religioso, “que toca indistintamente y mortalmente a los creyentes de todas las religiones”. Y denunció que el fundamentalismo “quiere apoderarse, a veces con violencia, de la conciencia de cada uno y de la religión por motivos políticos”.
El Papa alemán tocó el núcleo del fundamentalismo, que consiste en manipular los textos sagrados de las religiones para convocar a la violencia. “Utilizar las palabras reveladas, las Escrituras santas o el nombre de Dios para justificar nuestros intereses, nuestras políticas tan fácilmente complacientes, o nuestras violencias, es una falta muy grave”, explicó el Pontífice. [Infobae.com, 15.XI.2012]
Benedicto XVI también exhortó a buscar la anhelada paz. Con realismo, pidió el cese de la venta de armas para acabar con la guerra, “porque sin importación de armas la guerra no podría continuar”. Y propuso que “en lugar de importar armas, que es un pecado grave, deberíamos importar ideas de paz, creatividad, encontrar soluciones para aceptar a cada uno en su alteridad”. [VIS, 14.XI.2012A]
El mismo viernes 14, en Harissa, donde el Romano Pontífice hizo entrega de la Exhortación Apostólica “Ecclesia in Medio Oriente”, expresó su deseo de “que todos los pueblos de la región vivan en paz, hermandad y libertad religiosa”. Al día siguiente, en Beirut, reunido con los jóvenes, con audacia afirmó que “es el momento en que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia y a la guerra”.
¿Logrará el Papa que termine la violencia en la región árabe? Eso casi imposible de predecir, pero lo que se puede ver desde ahora es que Benedicto XVI está poniendo unas bases intelectuales y morales, para que la religión no sea confundida con el fundamentalismo religioso. Sobre esta plataforma muchos podrán encontrar en el mensaje de amor de las diversas confesiones un medio para alcanzar y conservar la paz.lfvaldes@gmail.comhttp://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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