Blog del Padre Fortea

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Por fin un lugar en la Red donde poder comunicarme diariamente con todos aquellos que no me quieren y con los que aún me guardan un cierto afecto.Padre Forteahttp://www.blogger.com/profile/04246895543731647733noreply@blogger.comBlogger2378125
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Hoover, rebelde sin causa

15 December, 2012 - 15:08

Cuando una película no me ha complacido, me gusta meter el dedo en la llaga. Así que voy a compartiros algunos pensamientos más acerca de Edgar J. Hoover, siguiendo el post de ayer.

 Todavía me queda el mal sabor de la película Edgar J. Hoover. Y es que, al llegar al final de la película, uno pude dejar de recordar la impresionante Nixon de Oliver Stone, ese execrable seguidor de Chávez. Pero que ofrece uno de los mejores ejemplos de cómo contar la vida de un presidente: sobriedad, elegancia narrativa, finura en los detalles que jamás derivan a lo teatral.
Eastwood se nota que quiere jugar a Freud, y que quiere hacer una gran obra de fragmentación temporal. Pero su freudismo es de pata de banco. Y su tapiz temporal acaba por marear al más templado. ¿Banda sonora? Si la hay, ni me he enterado. Después están los diálogos, todo un ejemplo de insustancialidad en los que pueden aprender mucho los jovenes aprendices a futuro director. Los diálogos se podrían haber sustituido por un bla bla bla, al que el otro contestase bla bla bla, y así durante hora y media. La película no hubiera empeorado considerablemente.

Yo sigo esperando una versión psicoanalítica y socialmente comprometida que nos narre la verdadera historia de Dart Vader. Imaginaos un Vader según Igmar Bergman. Una especie de Ciudadano Kane centrado en él. Pero no hay nadie con arrestos. Tanto Gran Hermano ha acabado por entontecer a todos los ciudadanos.
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Hoover contra Hoover, la última película de Eastwood

14 December, 2012 - 06:01

A base de varios ratos después de la cena, ya me he visto Edgar J. Hoover, la última película de Eastwood. La crítica está dividida acerca de esta película. Unos dicen que es mala, y otros que muy mala. Yo estoy en el segundo grupo. He de dejar claro que no tengo ninguna opinión definida sobre el difunto (y probablemente ya momificado) director del FBI. Así que nada de lo que diga, será para defenderlo. Aunque está tan demonizado, que seguro que era mejor de lo que lo pintan. Eso sí, me consta que tenía una magnífica opinión de la Iglesia Católica. De hecho hay un libro que aborda monográficamente el tema.
Pero no me importa que una película reescriba totalmente la vida de un personaje, si el director hace de ello una gran película. De hecho parece que Dart Vader no era tan malo como nos han querido hacer creer. Ya trataré el Complejo de Edipo de Luke en otro post. Hoy día no puedes pretender conquistar alguna galaxia, sin que alguien te acuse de fascista. Pero ése es otro tema.
 Volviendo a Hoover. Era facilísimo hacer un buen guión acerca de este personaje. Pero el único mérito del director ha sido hacernos increíble toda la cinta. Todo parece falso en esta historia. Hasta lo verdadero parece falso.
 Hay mejor retrato psicológico en Toy Story 3 que en Hoover. No me voy a detener en pormenorizar sus defectos. Ya sabéis que no es mi estilo. Baste decir que todo está mal.
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Último post sobre la tiara

13 December, 2012 - 07:22

Mi opinión sobre el tema de la tiera es que ésta es una de esas expresiones máximas de sacralidad, y por tanto de amor. Es decir, llega un momento en que la cuestión ya no es levantar más altos las bóvedas de las catedrales. Llega un momento en que no podemos poner más oro en nuestros cálices, en que ya no caben más gemas.

Llega un momento en que para ornar el culto, comenzamos a vestir mejor a los ministros de la liturgia. Llega un momento en que comenzamos a manifestar la gloria del poder sacro entregado a los hombres consagrados. Y llega también un momento, en que con ritos y vestiduras y objetos, alcanzamos la cúspide de la manifestación de la grandeza de ese poder entregado a los hombres.

 Esto lo hacemos para honrar a Dios. Honramos a Dios, manifestando la sacralidad del don entregado a los hombres. Es un modo indirecto. Pero también eso glorifica a Dios. Y le da gloria más que si quisiésemos hacerlo sólo con el Misterio de Dios, excluyendo todo lo que hay alrededor. Honramos a Dios, y honramos a Dios manifestando la excelsitud de sus regalos. En los palacios de los reyes, la belleza de las libreas de los siervos, son una muestra de la grandeza al que se sirve.
 Aunque también por este camino de revestir de magníficamente a los sacerdote, llegamos al final de la montaña. La tiara, la silla gestatoria, las vestiduras pontificias, los flabelos, son esa cima de la montaña. El pequeño bosque sagrado al final de ese camino concreto. Pero talar ese bosque en lo alto de la montaña del culto, no da más gloria a Dios, ni deja más claro la grandeza de su misterio. Honremos a Dios de todos los modos posibles del mejor modo posible.
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Resultado de la encuesta mundial sobre la tiara

12 December, 2012 - 07:44





















Pongo algunas respuestas a la cuestión que planteé ayer. El primero de todos es el de Rafael Peña, que hizo un comentario verdaderamente admirable:
Rafael Peña:
Todo lo que enaltezca a Dios y a la Fé,tendrá mi aprobación.No importa si es o no políticamente correcto.Pero como decía Aristóteles. Todo tiene fondo y forma. La Forma es el cómo y el Fondo es el Qué.Cuando la Forma supera en exceso al fondo,cuando es más importante cómo lo dices que lo que dices,surge el ridículo.Y cuando el fondo supera en exceso a la forma, surge el dolor. Debe haber una proporción armónica entre fondo y forma.Para mí el ritual debe tener una proporción con la importancia del tema.La historia de ese ritual también tiene relevancia, no podemos quitar de un plumazo siglos de representación ceremonial.
Yo estaría encantado con una indumentaria tipo Gandalf del Señor de los anillos toda blanca y una fina y pequeña tiara casi minimal, pero eso sería ignorar la belleza y magnificencia del barroco y sus grandes conquistas. Es mi humilde opinión.
Hasta aquí la humilde opinión de Rafael; humilde pero muy inteligente.
 El comentario de Cady fue más en la línea de El Libro de la Risa de El Nombre de la Rosa:
Cady:
Que hagan lo que quieran. Hagan lo que hagan, y como bien ha dicho Beliabor, será super impresionante.
Y pase lo que pase, usted, Padre Fortea, tendrá razón y además, hagan lo que hagan, usted ya lo habría dicho antes.
Anónimo:

Cuando conocí su aspecto, cómo era, cómo era el Ratzinger de verdad, me sorprendí; lo imaginaba alto, de mandíbula cuadrada y gesto serio y adusto. Y no, parecía archivero, un archivero de la línea archiveril normal, nada remilgado, sino sencillamente, un habitante del Vaticano más. Porque dejando a un lado a los Guardias Suizos, todos los demás son gente que anda todo el día muy ocupada, como atareados y así. Y el Papa es el Papa, pero fuera de las solemnidades hay que dejarlo tranquilo, que es muy mayor. Y en las solemnidades, que los sastres no le recarguen mucho las vestiduras.

Los sastres que visten al Papa están acusando la etapa de austeridad indumentaria que impuso para su uso Juan Pablo II, y se vengan con el actual, porque a veces. No quiero recordar el gorrito tipo Papá Noel, rojo y ribeteado de armiño, propio de un pontífice renacentista, que le pusieron una vez (tiene un nombre, pero no lo sé) y que le quedaba fatal, ese gorro solo le quedaba bien a Juan XXIII, porque ese Papa, a pesar de ser de poca estatura, su altura moral le hacía parecer mucho más alto que todos los que estaban a su lado. Sabía ir sentado en la silla gestatoria como nadie, porque Pío XII parecía una aparición, y a Pablo VI no lo recuerdo, quizá porque fue un Papa que parecía un Secretario de Papa, siempre como en segundo plano de sí mismo. Y este Papa actual es algo presumido, dentro de su sencillez es presumido, debe ser algo relacionado con la pulcritud, el protocolo y la norma, a los que es muy fiel, o le gusta serlo si puede.
Lo de la tiara, bueno, no está mal, pero este Papa anda ya un poco encorvado por la edad, no le pongamos encima de la cabeza nada que pese. 

Padre Fortea:
Como veis, hay comentarios muy buenos. Yo hoy me eclipso. Nada tengo que añadir. Salvo el comentario de Bakhita que decía que le aburrían las ceremonias largas, excepto la de los Oscars.  Ves, Bakhita, ésa te gusta. Pues déjanos tener nuestra ceremonia de los Oscars. Yo en estas cosas me dejo llevar por la lógica sencilla y el sentido común de un Don Camilo. Si a Don Camilo (el de Don Pepone), le preguntáramos: ¿prefiere que vuelva la tiara o no? El diría abriendo mucho los ojos: Ah, ¿pero que ahora no la llevan?
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La tiara pontificia: estamos armados (de blogs) y estamos dispuestos a usarlos

11 December, 2012 - 09:06

Las veces que he pedido pareceres en el blog me ha resultado muy fructuoso. Quería pediros vuestra opinión sobre un asunto que, sin duda, resulta interesante.
He preguntado al clero con el que vivo, qué les parecería la restauración del ceremonial de coronación cuando un nuevo Papa accede al Solio de Pedro.
Mi opinión, como os la podéis imaginar, es que creo que resultaría algo muy bello. Y ya por eso estoy a favor. Es bello y no es contrario a la fe católica. ¿Os imagináis que algún Masiá dijera que la tiara es contraria a la fe católica? ¡La tiara! Alguno habrá.
Alguien dirá el típico rollo de los pobres. Pero coronar a un Papa con la tiara no altera el presupuesto vaticano nada. Como mucho hay que encender alguna luz más. Calefacción en la Basílica de San Pedro no hay.
Y no creo que por no encender alguna luz más, se haya de dejar este ritual secular. Aunque yo fuera comunista de la línea maoista, me gustaría ver algo así.
Pero me gustaría leer vuestras opiniones, lo digo en serio. Sé que habrá quien diga tonterías, pero en medio de la paja (y alguna boñiga) estará el trigo.
Esta pregunta nadie se hubiera atrevido a hacerla tras Pablo VI. Los que pensaban como yo, estaban escondidos en las madrigeras. Pero ahora hemos salido, ¡estamos organizados! y caminamos hacia Orleans. Temblad, borgoñones hippies.
Tras mucha campaña, hemos salvado a las ballenas. Hemos salvado a los osos panda. Hemos salvado a los linces. Y ahora vamos a por la tiara. Y esta vez no nos van a parar cuatro progresistas.
Post Data: Confío en que estas palabras (no del todo neutrales) no desanimen a los que estén en contra, a dar su humilde opinión.
Post Data: ¿Y la silla gestatoria? Hombre, eso ni se pregunta, va incluida en el pack.
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Misa en el Russicum

9 December, 2012 - 15:13


Hoy domingo he asistido a misa en el Russicum, el colegio para los sacerdotes católicos rusos que cursan estudios en Roma. Bien es cierto que, a pesar del nombre, residen sacerdotes de Bielorrusia, Ucrania y otros países. Incluso había uno de rito caldeo, un irakí.

¿Qué os diré de la misa? Una maravilla, una delicia. Seis sacerdotes concelebrando, otros tres asistiendo, los seminaristas cantando los típicos cantos rusos.
Después, he sido invitado a compartir el almuerzo con ellos. Curiosamente, había un sacerdote español que fue compañero mío en Pamplona, hace ya veinticinco años. Se fue de misionero, y ahora con su barba y sotana negra, parece todo un pope ortodoxo.
Después, nos fuimos andando hasta mi colegio. ¡Qué frío! Está haciendo verdadero frío. En la misa de la mañana, no me he quitado mi capa gruesa de lana, una capa pesada. Sobre la que me habían colocado una estola. A pesar de no tener alba, estaba yo oculto tras el iconostasio, contemplando los ritos. Ellos usan un alba distinta de la nuestra. Y un sacerdote de rito latino no debe revestirse con los ornamentos de otro rito. Por eso me he quedado vestido con mis ropas eclesiásticas: sotana y mantello. Menos mal, porque si no me hubiera congelado.
Decididamente, el próximo domingo toca la misa con la comunidad etiope en rito copto.
Ah, Roma, qué riqueza litúrgica. A veces alguno me pregunta si he perdido la fe en Roma. Yo me cuestiono si me estarán hablando de la misma Roma que yo conozco. Una Urbe que es la perla de la Iglesia. Qué digo perla, es su más bella corona. Esta ciudad es la corona de la Iglesia visible sobre la tierra.
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Tened cuidado, la masonería nos puede estar escuchando

8 December, 2012 - 08:09

Me preguntaba un masón, desde Estados Unidos, hace pocos días, si podía seguir siendo masón y ser católico.
Le contesté que no. El mensaje del Evangelio es el mensaje del buen y sencillo Jesús contando parábolas a los pobres agricultores y pastores. A los seres humanos les encantan las historias con arcanos y partes secretas. La típica historia con complot, tipo Código Da Vinci. Por el contrario, nuestra fe en el Hijo del Carpintero es la misma para todos, sea uno pescador en Galilea o comerciante de caravanas en Petra. El Papa no es conocedor de una parte secreta de la fe. La Teología es una ciencia abierta para todos.
Por otra parte, la masonería nació con el deseo de substituir a la Iglesia. Ya en el siglo XVIII la Iglesia les parecía antigua a los modernos de esa época que iban de ilustrados listillos por la vida. Por qué seguir con la bellísima liturgia eclesiástica, cuando podemos pasar el rato entretenidos con unos ritos inventados con unos delantales y tal. Las logias comenzaron, además, a construir su propia historia. Una de esas invenciones era que ellos son los descendientes de los constructores de las catedrales. Aunque, evidentemente, no hay nada que les conecte a los masones con los antiguos constructores, salvo el deseo.
Después los masones hablan de que custodian una sabiduría secreta. Pero esa sabiduría secreta, al final, es un conjunto de generalidades que se resumen en que un buen masón ayuda al género humano, un buen masón busca la paz, un buen masón tal y cual.
Pero lo peor de todo, lo inmensamente peor de todo, son la variedad de ridículos sombreros que algunas logias de Estados Unidos obligan a colocar a sus miembros. Viendo algunos de esos sombreros supe, al momento, que allí no estaba la verdad.

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Ministra francesa se vuelve loca

7 December, 2012 - 07:58

Decíamos ayer que fui al banco a cobrar un cheque. El cajero me dice en el cheque, firme aquí. Y me señala en la parte delantera. Yo firmo.
Cuando se lo doy, me pregunta con poca amabilidad: ¿Por qué ha firmado aquí? Tenía que haber firmado aquí. Y me señala un centímetro más abajo.
Y, por si no fuera suficiente, me lo repite de nuevo: ¿por qué ha firmado aquí?
Os aseguro que me dieron ganas de decirle al poco amable siervo del sistema bancario: No sé, me apetecía. He sentido un impulso cósmico a firmar justamente allí.
Después, al salir a la calle, al volverme a enfrentar a todos esos pasos de cebra no respetados, la pregunta del cajero resonaba en mi cabeza: ¿por qué ha firmado aquí?
Le tenía que haber contestado: España y yo somos así, señor.
O como Salvatore (el jorobado de El Nombre de la Rosa) debía haberle dicho: Io sum pocco entellegente, tene pazienzia, pocca sesera, ma bonne corde, magno signore.
Y ya para acabar de arreglar mi estado de ánimo, me venían a la mente las declaraciones de la ministra francesa, Cecile Duflot, exigiendo al Arzobispado de París que ponga a disposición de las familias sin vivienda algunos edificios casi vacíos de su propiedad. Añadiendo a sus declaraciones estas palabras: Tengo la esperanza de que no haya necesidad de hacer uso de la autoridad.
Yo, yo, ante esto, creo, que, no sé, yo, es que, sí, me quedo sin palabras.
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León XIII ya lo dijo

6 December, 2012 - 07:58

Hoy he ido al banco a ingresar un cheque. ¿Un jugoso cheque de mis editoriales? ¿Una herencia de un tío-abuelo lejano en Cuba? ¿Innombrables negocios con los Hashidim de Brooklyn?
Se trataba tan solo de un pago de la compañía que me provee Internet. Cuando en verano me fui a dar de baja, me ofrecieron un descuento de 100 euros si mantenía mi vínculo comercial con su firma durante un año más.
La rebaja era impresionante. Pero, claro, ellos pensaron que entre ganar un poco o no ganar nada, era mejor seguir ganando un poco. Además de quitar un cliene a la competencia. Sí, fue para mí un auténtico negociazo. En la práctica, suponía tener gratis Internet durante más de tres meses. Eso sí, un Internet sumamente deficiente. Pero Internet, al fin y al cabo. Y a Internet (casi) regalado no le mires el diente.
Eso sí, los de la compañía (una vez que firmé el contrato) no me lo iban a poner fácil. Para empezar, los cien euros no me los descontarían, sino que me los reembolsarían. Y lo harían después de haber pagado. Esto debía estar en la letra pequeña.
Pero allí no acababa la astucia de estos hijos de Alibabá. Yo pago con una transferencia bancaria. Ellos podían hacer lo mismo. Pero no. Ellos lo hacen con un cheque. De forma que tienes que trasladarte hasta una sucursal, hacer cola, rellenar un impreso (sí, en mi banco se ha de rellenar todo un impreso cada vez, donde tienes que volver a poner todos los datos: dirección, donde nací, fecha, etc, etc) y después ellos, mi querida compañía de Internet, más adelante, harán efectivos en la cuenta esos 100 euros.
Además, para facilitar la cosas, el cheque tiene una fecha de caducidad. Cuando llegué en octubre, me encontré con el cheque perfectamente vencido. Tuve que iniciar todo un proceso para que el cheque fuera enviado de nuevo. Cosa que hieron con celeridad, un mes y medio después. Digo con celeridad, pues yo ya empezaba a pensar que lo cobraría el Día del Juicio Final.
Hoy, cuando he ingresado el cheque he sentido la íntima convicción de León XIII de que el capitalismo no funciona, y que quizá debería echarme a la calle con los indignados, con fiereza y gallardía.
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Babilonia no cambiará. Me conformo con mi pequeño trabajo.

5 December, 2012 - 07:46



Hace dos días, recibí una carta que transcribo:Buenos días, soy N., nacido en N, ahora 20 años, estudio X y vivo en el Colegio N.

El otro día en la oración me di cuenta del problema de comunicación externa que tiene hoy la Iglesia, y que hace que el mensaje no llegue tan lejos como podría llegar. Simplemente quiero recordarle el bien que puede hacer usted con su mensaje (todo lo relacionado con demonios, posesiones, ya me entiende). Por eso, pienso que su mensaje no llega lo suficientemente lejos. No es cuestión mediática, pero sí de efectividad. Creo que Dios, a través de usted, podría llegar a más (de los muchos que ya les llega). Creo además que es un problema general de la Iglesia, que necesita adaptarse a las nuevas formas de comunicación. Sólo es una crítica constructiva como cristiano que soy.
Mucho ánimo, ya que un gran poder lleva una gran responsabilidad. Tiene un servidor aquí para lo que necesite. Pido por usted.
Un saludo,
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Respuesta mía:
Querido amigo:Cuando era yo un cura más joven, lleno de entusiasmo, de celo, de ganas de que todo el mundo se convirtiera a Cristo, pensé que debía hacer lo posible y lo imposible para que toda la sociedad conociera el gran don de Cristo que es el exorcismo, y que para ello el uso de los medios de comunicación era un medio utilísimo.Este afán pronto se encontró con la limitación de las órdenes de mi obispo. Al principio, me costó aceptar esto. Pero después he entendido que Dios estaba detrás. Sin esas limitaciones, órdenes, consignas, consejos y prohibiciones, me hubiera perdido. Lo hubiera hecho todo con muy buena intención, pero me hubiera consumido en mi propio fuego. El fuego del celo por las almas, mezclado con el fuego del propio amor. Amor a la propia excelencia camuflado bajo buenos fines.La única cosa que me salvó de mí mismo, fue la obediencia. Después los años han pasado, y el río impetuoso de la juventud se serena, se ven las cosas en su justa medida. El celo continúa. El deseo de que los hombres conozcan a Cristo, persiste. Pero bien encauzado. O, al menos, mejor encauzado.Ahora entiendo que los medios a través de los que buscaba hacer el bien, sin ser malos, no eran adecuados. El mundo nunca amará a los que no son del mundo. Estoy diciendo con esto que si me invitan a un programa de televisión y cuento con el permiso de mi obispo, no iría. No, no digo eso. Iría. Pero iría desde el excepticismo de saber que la sociedad está corrompida y que, por tanto, lo mejor es presentar las cosas del modo más somero posible, del modo más sobrio, del modo más escuetamente evangélico, y ya está. Antes iba a un programa con la ilusión de que se produjera una gran bola de nieve de repercusión social, que arrastrara muchas conversiones. Ahora voy desde la seguridad de la gente sentada en el sillón no cree y no va a creer, y que por tanto me conformo con despertar el interés en algunas conciencias. Ahora me siento satisfecho con mucho menos, porque pretendo mucho menos. Como cuando San Pabo abandonó el Areópago. Yo valgo mucho menos que cuando Pablo fue a ese Areópago. Pero he comprendido lo mismo que él, al bajar de la tribuna. Atenas no cambiará. Ningun milagro cambiará la sociedad. Sólo podemos ser pescadores humildes que pescan poco a poco, pez a pez. A veces, algo más en las redes. Pero sólo eso. Nuestro trabajo es artesanal.Bueno, no sé si te sientes contestado. Pero ésta es mi respuesta desde dentro de un río más moderado, sin saltos de agua, sin grandes planes, sólo pequeños y humildes planes.Un saludo.
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Ahora empiezo a entender qué pasaba en la cocina de las monjas

4 December, 2012 - 08:06


           Iba a escribir hoy en el post la contestación a un universitario que me ha escrito un mail. Pero no me resisto a decir unas pocas cosas más sobre el cardenal de La Misión, cuyo nombre es Altamirano.
Antes de nada, para que nadie piense, quiero dejar claro algunos puntos. Nunca me pongo sombrero, salvo para proteger mi piel del sol, porque la calva se quema fácilmente en verano. Los sombreros me hacen sudar la calva, incluso en invierno. Siempre me han parecido un estorbo, una molestia sobre la cabeza. Si pienso esto de los sombreros, ya os podéis imaginar qué pienso de la peluca del cardenal, y encima todo el día.
Por otra parte, no sé porqué, siempre le he tenido antipatía al roquete. Y peor todavía si viene con puntillas. Jamás pondría en mi casa nada con puntillas, ni en un tapete de la mesa. Mucho menos me lo pondría sobre mí, si puedo elegir. No siempre se puede, y me pongo lo que me den en la sacristía.
Otra característica que conocen bien los que me tratan, es que desde pequeño sufro de mucho calor. En Roma, ni en enero me pongo jersey. Llevo calcetines de verano todo el año. Y aunque haga frío, cuando me pongo abrigo, si comienzo a andar un rato, me entra mucho calor, sudo y me lo tengo que sacar. Lo digo esto, porque siempre que he defendido las vestiduras cardenalicias, lo he hecho para los otros. A mí todo ese volumen de vestiduras me agobia. Con mi sotana, siempre he tenido más que suficiente.
Digo todo esto, porque nadie piense que son esos pequeños detalles de ropajes y similares, los que han hecho de ese personaje un personaje mítico para mí.
Lo que me fascina del legado pontificio de la película es su carácter. El carácter que se logra transmitir. Altamirano viene de la corte papal y de las cortes europeas. Sabe lo que está pasando. Lo sabe mejor que nadie en la película. El resto de personajes tienen una visión parcial. El resto de personajes son idealistas o corruptos. Él es el único que tiene algo de idealismo y algo de corrupción. Es un pragmatico. Y usará su pragmatismo para tratar de salvar lo que pueda en una situación, que él ya ha comprendido que es insalvable.
No es un santo. Viene cargado de baúles. Siempre y en todo momento, deja claro a los jesuitas que allí manda él. Su carácter respira autoridad. Pero no la autoridad de los malos personajes de las malas películas. Si no la autoridad, la experiencia en el gobierno de las personas, que se transmite en una mirada, en un silencio, en un gesto. Él no necesita gritar. En ningún momento de la película tiene gestos teatrales. Es un personaje descrito con una sobriedad magistral. En su conocimiento de los seres humanos, en la vida palaciega que lleva, en la distancia que marca con los subalternos en todo momento. El Altamirano de la película no es un personaje de cartón-piedra, es el reflejo de un ser humano real, que existió, y alguien amante de la literatura reflejó en el guión. Ese genio es ni más ni menos que Robert Bolt, autor del guión de Un hombre para la eternidad. Claro, con estos mimbres ya se puede hacer una buena película.
El cardenal de la película El Cardenal es un personaje estereotipado, un personaje de guión, creado para un guión, allí no se ve a un ser humano concreto, es un arquetipo que anda y se mueve por la pantalla. Mientras que el Enrique II de Beckettiene vida. Peter O´Toole le infunde vida en el guión, lo vuelve real. Vemos a un rey de carne y hueso. Pues bien, el Altamirano de La Misión supone el refinamiento más absoluto en el arte de describir un personaje. El cual queda totalmente definido desde que acaba la escena en que se queda tomando su almuerzo y despide al embajador de Portugal y al representante de la corona española. Con qué pocos trazos, con que economía, con qué contención, la forma de ser, la psicología de un hombre que se entregó a Cristo, pero que se ha dejado seducir por el mundo, queda descrita. Y, además, nos encontramos con un hombre refinado, perspicaz, y acostumbrado al mando. Con este planteamiento comienza la historia, y claro les sale una gran historia. No podía ser de otra manera. Y encima con Morricone de fondo, lo que faltaba.
Mientras que ahora pienso en un obispo español concreto (ninguno que haya pasado por mi diócesis, lo aseguro) y, francamente, ya le podéis poner encima las vestiduras que queraís, por grandiosas que sean, pero sigue pareciendo un pobre escudero asustado.
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Esa película mítica, ese personaje consumadamente perfecto

3 December, 2012 - 07:24











El domingo por la mañana, busqué en Google Maps donde estaba esa iglesia en la que se celebraba en rito armenio. Me perdí. Cosa lógica pues sólo esbozé un croquis en una cuartilla de papel. Razón por la que llegué a la iglesia un minuto antes de que comenzara la misa.

Un sacerdote me llevó hacia la sacristía, me dijeron si quería concelebrar. Me pusieron una estola oriental y una capa pluvial sobre mi sotana. Después me indicaron mi lugar en el presbiterio.Salieron procesionalmente el sacerdote, con una corona como la de los obispos ortodoxos. En vez de casulla, llevan capa pluvial. A sus dos lados, dos diáconos con tunicelas y con la estola cruzada, formando una X. Y ambos lados, dos acólitos. Todos de rojo, que es el único colo que usan ellos, salvo excepciones.
La misa fue muy bonita, con cantos orientales, y con sólo seis personas en el pueblo fiel. Aunque después fueron llegando más.El sacerdote y los diáconos se ponen no sólo ornamentos, sino también un calzado litúrgico especial.Ellos, como tantos otros de otros ritos, me acogieron con mucha hospitalidad. Y el joven sacerdote respondió a todas mis curiosidades litúrgicas.Por la tarde me fui paseando con un mexicano hasta a Curia del Opus Dei. Allí hice mi rato de oración delante del altar, en cuya urna de plata descansa el cuerpo del santo. La iglesia, en realidad, es una capilla interna de la Curia. Todos sus detalles están maravillosamente cuidados. El amor a Dios se echa de ver en el modo en que han levantado ese lugar de culto al Señor.Cuando llamamos a la puerta de la Curia, nos abrieron tres jovenes. Sin duda eran numerarios de varios países. Pensé al verlos, que ellos estaban allí para servir a Dios, para santificarse, ajenos a toda la basura que tantos habían echado sobre esa institución. Cuántos han mirado con sus ojos sucios a ese grupo de gente que sólo quería amar a Dios, santificarse en la vida ordinaria. Ojos sucios que han ensuciado otros ojos.Rito armenio, Opus Dei, curas con los que desayuno, almuerzo y ceno, paseo con un seminarista. Todo, parte de la Iglesia. También mi libro es parte de esa Iglesia, como las catedrales, o el huerto de un monasterio. Un libro, ésa es mi ofrenda. Con eso llegaré al altar de Dios.
Post Data: Llegaremos al altar, pero algunos ya se encargarán de santificarnos por el camino, ya se encargarán, ya.
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Tengo que aprender a mirar de esta manera

2 December, 2012 - 15:56


Tres curas: un sacerdote colombiano, un mexicano y yo. Los tres íbamos a pasar la mañana del domingo, en una excursión por la Vía Apia. Pero esta mañana, al bajar a desayunar, poco he tardado en comprobar que andaban bastante poco ilusionados con el propósito hecho hace siete días. Que si hacía frío, que si iba a llover.
A mí no me parecía ni que iba a hacer frío, ni que iba a llover. Excusas que iban desgranando mientras, se tomaban su pan con mermelada. Yo, siguiendo las esencias patrias, me preparo un pan con tomate y aceite y sal. Para lo cual entro cada día en la cocina en busca de tres tomates cherry.
Preparándome ese pan con tomate, les escuchaba en silencio. En silencio, pero condescendientemente.Porque lo que no sabían es que yo tampoco me había levantado con muchas ganas de Vía Apia. Así que les di la razón en todo: sí, sí, la lluvia, sí, sí, el frío.
Lo que realmente me apetecía era ir a alguna de las liturgias raras que hay en Roma. Así que me callé, aunque bien sabía yo por Internet, que el sol no tardaría en salir; como así fue. Pocas cosas son más seguras en esta vida que los actuales partes meteorológicos. Pero a mí lo caminar durante varias horas por una calzada romana, ya me empezaba a dar pereza antes de empezar. Y más con compañeros latinoamericanos que, lo mismo que los norteamericanos, no están acostumbrados a andar.
Así que me fui a la iglesia de San Nicola dei Tolentini, a una liturgia rara, pero rara de verdad: una misa armenia. Eso sí, católica.
Pero esto ya lo contaré mañana, porque hay mucha tela que cortar todavía y ya va siendo hora de irme a la cama.
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Ya he venido de misa

30 November, 2012 - 16:49
Hoy, fiesta de San Andrés Apóstol, acabo de venir de la misa en la Basílica de San Andrea della Valle. La iglesia grandiosa, la música sublime. Es la de la foto. Gran concelebración. El cardenal titular, por primera vez desde que tiene ese título, no ha podido venir. La edad comienza a dar los primeros signos.

Durante la misa, miraba el altar mayor, barroco. Era impresionante. El crucifijo, los candelabros. El mármol era de una belleza sconvolgente, como dirían los italianos. En Roma uno aprende a diferenciar entre unos mármoles y otros. Y el de ese altar era uno de los más bonitos que he visto nunca.
Si la misa ha sido tan bonita, los teatinos no han estado a la zaga al acabar. Es una congregación acogedora. No es una orden rica, y, sin embargo, ofrece la mejor hospitalidad a los sacerdotes que concelebran. La cena es sin lujos, pero todos son recibidos con calor de familia.
Durante la cena, tenía a mi derecha a un diácono permanente holandés, encargador de acoger a los peregrinos holandeses que vienen a Roma. Un hombre simpático que, además, tiene su trabajo civil. A mi izquierda tenía a un barnabita que ha resultado ser un archimandrita de rito bizantino árabe. Si la conversación con el diácono era interesante, la de este archimandrita lo era todavía más. Cuántas cosas nos ha explicado a los dos sacerdotes, uno polaco y otro austriaco, que yo tenía frente a mí.
Eso es lo formidable de esta ciudad católica, hasta una cena resulta una experiencia enriquecedora. Si bellos son los mármoles de las basílicas, no son menos interesantes las piedras vivas que confluyen en la Urbe.
Ah, y encima han puesto pastelitos rellenos de crema, que son los que más me gustan. Lo humano y lo divino. Yo, de verdad, lo de Calvino es que no lo entiendo. La verdad está en la Santa Iglesia Católica. Los líos que otros se hayan montado allá o acullá, es cosa de ellos. Mañana igual me voy a celebrar misa en la tumba de San José María Escribá de Balaguer, que era de Barbastro.
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El cardenal y el jesuita

29 November, 2012 - 08:20








Mientras trabajaba esta mañana en mi habitación, escuchaba, por milésima vez, la banda sonora de La Misión. Cuando el director contrató a Morricone, jamás pensó que iba a ocurrir lo que sucedió: el portento absoluto, perfecto e insuperable que es esa música. Especialmente el Ave María Guaraní y el tema del Oboe de Gabriel.
Ciertamente el músico debió cobrar bien el encargo, porque era famoso. Pero cuando lo aceptó nadie, ni el mismo músico, sabía lo que iba a suceder: su obra más grande, la obra de su vida.
De hecho, no hay dinero que pueda pagar una de las bandas sonoras mejores de toda la Historia. Spielberg quiso lo mejor para su Lista de Schindler y le salí una tonadilla interesante de Williams, pero nada más. Tantas superproducciones han querido pagar lo que hiciera falta, por lograr una gran música, y se han tenido que conformar con algo correcto, pero nada más. Y, sin embargo, a La Misión le tocó la lotería.
Sea dicho de paso, en esa pelicula está la escena que considero la mejor escena de la Historia del Cine. Y eso que me gusta mucho el comienzo de Blade Runner, o el principio de Un hombre para la eternidad. Pero nada es comparable a la escena que comienza con la voz en off del legado pontificio llegando a la Misión de San Miguel a través de la selva y que acaba con el cardenal dentro de la iglesia y volviéndose hacia la gente que canta la Salve. Esa escena no es que sea perfecta, es el prodigio de los prodigios. Se podría dar una clase de cine sólo sobre ella, analizando cada detalle, cada movimiento de cámara, la unión sublime entre imagen y palabra, hasta que comienza la música del coro de indios. Esa música, qué impacto estético en todos los espectadores. Que intepretación la de Mc Anally en su avanzar por el centro del Templo
¡Por supuesto que no le dieron el Oscar a la mejor película! Eso hubiera significado que los de la Academia habían comprendido algo de la grandeza de esa cinta. El último galardón que recibió la película fue justamente ése, que ella estuviera muy por encima de lo que podían asimilar sus jueces.
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Tormenta sobre Roma y el Vaticano

28 November, 2012 - 07:24


Menudo tormentón ha caído en Roma esta mañana. Para empezar me han despertado los truenos en la cama. Pero después el agua no ha dado tregua.
He entrado en la cocina a coger tres tomates cherry, para hacerme pan con tomate. Y he visto que estaban preparando el pollo del medidía. Siempre pollo. Como se nota que es la carne más barata. En estos tres años, me debo haber comido ya doscientos pollos.
Al volver por la escalera hacia mi habitación, he visto que el viento era tan fuerte, que la ropa puesta a tender parecía que iba a echar a volar en cualquier momento. Nosotros nos lavamos la ropa, la tendemos y la panchamos, si es el caso, que no suele. Y desde mi ventana veía que mientras ese sacerdote desconocido, estaba aprendiendo importantes cosas sobre el adopcionismo o el gnosticismo del siglo IV, sus pantalones estaban literalmente a punto de salir del colegio por el aire, rumbo quién sabe donde.
Yo, siempre buen samaritano, he recogido su ropa y la he metido dentro del colegio, en un pasillo. Lo mío es hacer el bien en silencio.
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Otra foto del obispo-príncipe de Phat Diem

27 November, 2012 - 08:08



Cuando vemos fotos o filmaciones de algún personaje histórico, siempre nos vienen a la mente impresiones. Os participo mis impresiones de los últimos papas. Queden sólo como eso, impresiones.
Pío IX: Estuvo en el solio de Pedro 31 años. El papado más largo después del de San Pedro. Es un Papa que me cae fenomenal. En las fotos siempre sale relajado, feliz, hasta con una mirada socarrona. Me encanta esa mirada llena de socarronería de pueblo. Seguro que hacía broma de todo.
León XIII: Era un hombre más serio. Era el típico ancianito que intenta desempeñar con dignidad su función. Le miro y no percibo en él características notables, se entrevé claramente un clérigo que se esfuerza por desempeñar fielmente su cargo.
Pío X: Era un santo, un hombre recogido dentro de sí mismo, una psicología más concentrada. Como conversador me lo imagino algo aburrido. Lo veo como el típico clérigo al que le gusta escuchar, y que va de la capilla al despacho, y del despacho a la capilla.
Benedicto XV: Tengo que hacer esfuerzo porque me caíga bien, porque se le ve en las filmaciones y en las fotos como un hombre altivo, centrado en sí mismo. Lo siento, pero siempre pienso esto cuando lo veo. Y eso desde la primera vez que lo vi. Y cuanto más lo he visto en reportajes, más se ha reforzado esta impresión.
Pío XI: En este Papa no veo ninguna característica especial. Es un ser humano que ha llegado al papado, el típico cura normal, sin nada especial. Se ve firmeza en su carácter, eso se le nota. Se nota que es una psicología prudente y acostumbrada a tomar decisiones. Un buen gobernante en cualquier puesto. No todo el mundo vale para eso.
Pío XII: Lo veo envarado, siempre tenso, siempre exigiéndose. Como si el cargo excelso le obligara a ser hierático cada hora del día. Lo veo teatral en sus poses, claro que ése era el estilo de la época, también en los políticos. Se nota que consideraba que sobre sus hombros pesaba una carga suprema, y que ésa carga la porta como mostrándola. Esa tensión que muestra, pienso, es fruto de que consideraraba que el santo cuanto más hierático, mejor. Como si tuviera que estar sobre la tierra, como si desdijera de que la parte humana se mostrase.
Juan XXIII: Todo lo contrario. Feliz, feliz de la vida. Con una visión optimista del mundo y de la existencia. Progresista y amante de la pompa vaticana, las dos cosas al mismo tiempo. Roncalli hubiera sido tan feliz como párroco de una aldea, que como párroco en un pueblo. Una mente sencilla y sin preocupaciones. Para él, la fe era un gozo que se vivía pacíficamente.
Pablo VI: Siempre doliente. Los sufrimientos de la Iglesia le dolían en carne propia. Un hombre de profunda espiritualidad. Su mirada es muy inteligente. Denota un perfecto control propio. No creo que disfrutara ni un solo día en el Solio de Pedro. Un gran hombre de Dios.
Juan Pablo I: Un hombre sensible, un alma franciscana. Hubiera sido un padre para la Iglesia. Hubiera sido el mejor de los padres para sus hijos en una familia. Como Papa hubiera sido todo amor. Sin duda hubiera realizado grandes reformas.
Juan Pablo II: Espiritualidad recia, carácter de hierro. Ladino para llegar adonde quisiera sin hacer ruido. Maestro en el arte del poco a poco. Pero si daba un golpe en la mesa, podía hacer temblar al más templado. Una vez que dijera NO, nada en el mundo le haría retroceder. Su NO era absoluto y perfecto. Era el hombre perfecto para poner un dique al descontrol de teólogos y clérigos.
Benedicto XVI: Hombre de pensamiento, reflexivo. Le gusta observar. No es un intervencionista. No le gusta ser el centro. Por sí mismo, preferiría estar siempre en un segundo plano. No por timidez, odia los protagonismos estelares. Para él lo importante es el primado. Si como persona pudiera desaparecer, lo haría. Está sentado en el centro, sólo porque debe. Sólo actúa tras haber meditado bien las cosas. Jamás hará algo a tontas y a locas. En él pesan los conceptos, la objetividad, no se deja arrastrar de consdieraciones personales de las que después uno se arrepiente. Él es el pensamiento sobre el Solio de Pedro. El hombre que ha escudriñado las profundidades de la Teología toda la vida, y ahora es maestro del mundo. Curiosamente, es algo coqueto, sí.
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El Obispo-Príncipe de Phat Diem en Vietnam

26 November, 2012 - 08:38


A veces, leyendo las crónicas de los siglos pasados uno se encuentra con cosas increíbles, que poseen toda la fascinación de la historia humana que se combina consigo misma una y otra vez. Lo que he leído ayer, parecía más bien de un siglo medieval, pero ocurrió en el siglo XX: la existencia de un príncipe-obispo en Vietnam.
Resulta que en el siglo XIX había habido un sacerdote vietnamita que había conseguido del rey del reino de Annan, el título de barón. Los sucesores de ese sacerdote fueron dos obispos (Le Huu Tu y Phan Ngoc Chi) que gobernaron la zona de Phat Diem y Pham Ngoc Chi como auténticos obispos-príncipes.
Ellos eran obispos pero, al mismo tiempo, eran señores temporales. Como es lógico, esto no me parece bien. Quiero dejar claro desde ahora que el sacerdocio no debe tomar sobre sí las cargas seculares.
Hecha esta aclaración, continúo. Esos príncipes-obispos recolectaban impuestos y organizaban el ejército de sus territorios.
El que vemos en la foto fue el obispo Le Huu Tu, obispo de Phat Diem.
Cuando se desencadenó la guerra enre Ho Chi Minh y los franceses, los territorios de los obispos se declararon neutrales. Hasta que los nacionalistas enviaron un gran ejército para ocupar las tierras neutrales de los obispos.
Eso hico que Le Huu tu pidiera ayuda a los franceses. Sus territorios fueron ocupados por las fuerzas francesas, para protegerlos. Y los territorios gozaron de una cierta neutralidad. Pero cuando las fuerzas francesas se retiraron, la independencia sólo duró dos años. En 1951, perdieron su potestad por el nuevo poder vietnamita. No hizo falta luchar mucho. Todos entendieron que no podían enfrentarse a un poder tan grande. Finalmente en 1954, muchos católicos tuvieron que huir ante las represalias. El obispo huyó, finalmente, con ellos.
Este tipo de maridajes nunca dan buenos resultados. Pero reconozco que resultan literariamente muy interesantes. Pero es cierto que ese rostro no inspira ninguna espiritualidad. Sé lo que estáis pensando: ¿Le hubiera gustado ser príncipe-obispo de allí?
La respuesta es clara. Si el Papa me lo hubiera pedido, le hubiera dicho que, evidentemente, aceptaba para organizar de inmediato la democracia en ese territorio.
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Una niña asistiendo en Roma a una misa. Qué pureza en su mirada limpia.

25 November, 2012 - 15:01


Os voy a ser francos, hoy, pronto por la mañana, me vino a la mente el versículo del Evangelio de San Juan que dice que los verdaderos adoradores le adorarán al Padre en espíritu y en verdad.
Le he estado dando vueltas al versículo todo el día. No tengo la menor duda de que cuando busco en la liturgia, lo hago buscando a Dios, lo hago con Dios como fin, lo hago para adorar a la Trinidad. Pero ese versículo cayó sobre mi mente esta mañana como un meteorito, como un recuerdo de que sin darme cuenta me puedo desviar. De que buscando la gloria de Dios, puedo poner mi vista en el medio y no en el fin.
Todo el día ese versículo y los siguientes han estado presentes en mi mente. Pidiéndole, en cada hora del día, que me diese a conocer su sabiduría respecto a este asunto.
El asunto, en esencia, está claro: la liturgia es algo querido por Dios, lleva a Dios. Pero después los humanos nos quedamos embelesados ante el cáliz, y nuestras potencias intelectuales se distraen del fin último.
Sea dicho de paso, hoy he escuchado misa en el seminario bizantino griego de Roma, seminario católico. Hora y media rodeado de cantos profundos, de incienso, de popes que atravesaban en procesión el iconostasio y veneraban las cosas sagradas una y otra vez. Yo me he recogido en mi silla en la última fila, he cerrado los ojos buena parte de la ceremonia, dejándome empapar de ese ambiente angélico, de ese trozo de cielo. Y preguntándome y pidiendo a Dios una respuesta acerca de cómo hacer que mi adoración sea más pura, más perfecta, más divina.
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Seis nuevos cardenales: viva el galero.

24 November, 2012 - 07:26


Seis nuevos cardenales. ¿Algún pero? Pues la única cosa que cambiaría es la ceremonia. Esta ceremonia me parece excesivamente simple. Sería magnífico que una comisión de excelentes liturgistas, hiciera un gran ritual, algo cargado de grandiosidad, de misterio, algo más parecido a la coronación de un rey medieval.
Por supuesto que la entrega de la birreta no es un sacramento. Pero sí que se puede hacer una ceremonia que lo transforme en un ritual que confiere sacramentales, gracias para ejercer el oficio, ayudas espirituales.
Yo tengo varias ideas, que no voy a exponer aquí. Aquí al ludibrio de todos. Pero, qué caramba, son Príncipes de la Iglesia. ¿Por qué un rey podía recibir todos esos rituales para el ejercicio de su función, y a un cardenal basta con entregarle la birreta? No, las ceremonias vaticanas deben tener un algo de magnificente, de operístico, si se me permite la expresión. La ceremonia como estética, no sólo como canal de la gracia. La ceremonia como pedagogia de que esos hombres son la corona que rodea el primado de Pedro.
Fijados en el galero que coloco hoy. ¿No me digais que no haría bonito un anillo de cardenales así alrededor del presbiterio de San Pedro del Vaticano? El galero ha sido el símbolo propio de los cardenales durante un milenio.
Yo observo que en la Biblia Dios tiene muy en cuenta los aspectos humanos en la liturgia, que es muy cuidadoso con la estética. Estas cosas que digo, me parece a mí, no son cosas de otro tiempo, no meramente gustos personales. Sí, son gustos personales. Pero, por lo que veo, son gustos personales muy extendidos entre aquellos que aman las ceremonias como expresión de la belleza.
Por supuesto que hay quienes prefieren la máxima sencillez. Pero no nos engañemos, ellos no suelen ir ni a estas ceremonias ni a ninguna. Acoger los consejos de aquellos que, se haga lo que se haga, no van a ir a nada, no creo que sea lo más prudente. Hay que acoger las ideas de aquellos que hablan desde el conocimiento y el amor al ritual. Porque el ritual debe ser un instrumento de santificación. El ceremonial debe expresar la grandiosidad de Dios, aunque sea haciendo visible la sacralidad de una función en la Casa de Dios, como es la función de ser cardenal.
Algunos protestan: es que esto no está en el Evangelio. Les contesto: ¡tampoco las girafas está en el Evangelio! Y, sin embargo, el Creador también puso pavos reales y faisanes para embellecer el mundo.
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