Amigos o chocolates

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¿Que celebramos en la fiesta de san Valentín? Cada año en este día salen historias muy semejantes: un San Valentín sacerdote del siglo III ejecutado por casar a las parejas de los soldados del ejército contra las órdenes del emperador, al que los novios le arrojaban flores y cartas por la ventana de la celda, o la fiesta que los romanos celebraban el catorce de marzo dedicada a Juno la madre de los dioses que continuaba con una celebración de tipo carnavalesco llamada Lupercales en la que jóvenes disfrazados de lobo golpeaban en las manos con vejigas (globos diríamos hoy) en un rito de buen augurio para las embarazadas y de fertilidad para las demás. Y la historia de la señora que a mitad del siglo XIX comercializó las tarjetas de san Valentín en Estados Unidos (en qué otra parte podría ser). Y así la fiesta de san Valentin es un extraño rompecabezas de piezas que tienen muy remotamente que ver con el día del amor y de la amistad.


A mi se me hace que el título es muy bueno, porque no puede haber amor sin amistad, ni amistad sin amor. En nuestra cultura tan propensa a que el amor esté en la boca de todos, no es sencillo encontrar buenos amigos. Ciertamente la palabra amistad tiene un significado muy amplio, pues va desde el simple conocimiento de alguien, hasta la relación que tienes con una persona por la que darías la vida, pero estaremos de acuerdo que amigo de verdad (tenemos que incluir esta especificación) es la persona por la que estás dispuesto a jugarte a ti mismo. Es la persona por la que te puedes intercambiar. Yo tengo para mí que los amigos no se olvidan, los amigos de verdad son para siempre. Pero hay varios tipos de amigos. Los amigos con los que te diviertes, los amigos que te hacen compañía, los amigos que comparten tu vida, los que se arraigan en tu existencia. Los dos primeros son intercambiables, los dos segundos son insustituibles. Y según avanza la vida, te das cuenta de la necesidad de tener amigos de verdad.


La amistad es capaz de atravesar muchas pruebas, la prueba de la decepción, la prueba de la fragilidad, la prueba del tiempo, incluso la prueba de la traición cuando viene acompañada de un corazón arrepentido. La amistad es el escalón necesario para el amor, la condición para el amor, la garantía del amor. A veces el amor, palabra hoy repetida hoy hasta la saciedad, parece durar un breve espacio de tiempo. ¿Cómo es posible que el amor se acabe? Cuando se destruye la amistad, o cuando nunca existió la amistad. Cuando se dio certificado de nacionalidad en la vida a un amor que no llevaba de la mano a la amistad. Entonces cuando se acaba el enamoramiento, cuando los sentimientos se desinflan, cuando las dificultades golpean la relación, cuando el tiempo sopla su rutina sobre la convivencia diaria, cuando aparecen las tentaciones de mirar para otro lado, si no hay amistad, el amor se fractura y deja de tender lazos entre los dos. Si unos novios, si unos esposos, no son antes amigos, tienen las horas muy contadas, porque como Alguien dijo en Jerusalén hace dos mil años: el amigo mejor es el que está dispuesto a dar su vida por el amado, y si no, el amor tendrá una vida tan corta como una caja de chocolates.