Ante el SIDA

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Ante el SIDA

El sentido común, la responsabilidad de los gobiernos y la moral católica van poco a poco abriéndose camino y coincidiendo en la lucha interminable contra la epidemia del sida. En África y en todas partes.

Museveni, presidente de Uganda, país que ha visto disminuir de un 30% a un 6%, la extensión mortal de la epidemia en pocos años de propaganda pro abstención, ha pronunciado idénticas palabras ante el Congreso que la moral católica viene repitiendo machaconamente desde hace mucho tiempo.

“La abstención, la fidelidad a la pareja, y una vida ordenada” son el remedio seguro, mejor y más eficaz que los condones, para no contagiarse del sida. “Esencialmente el sida es un problema moral, social y económico”.

Frente a esta racional conclusión , se han alzado siempre otras voces, propiciadas por intereses políticos, crematísticos e ideológicos. Es de esperar, que con el paso del tiempo desaparezcan todas las oposiciones a una normal continencia. Si el hombre ha logrado dominar casi todas las fuerzas de la naturaleza, ha de saber también dominarse a sí mismo