Anticristianismo: creer en el siglo XXI no es cosa fácil

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No es la primera vez que redacto un artículo sobre la cristianofobia y seguramente no será el último. Lo vuelvo a hacer porque sigue siendo impresionante la deriva laicista de imposición ideológica que va tomando el mundo occidental, sin espacio a más ideas y reflexiones que las del pensamiento único, y las masacres que a diario se perpetran contra cristianos en el oriente medio y el lejano oriente. Los gestos de virulencia se multiplican y provienen tanto de personas constituidas en dignidad política como desde minúsculos colectivos que exigen prerrogativas pero insultan a despecho y mansalva, no dando aquello que piden: respeto y tolerancia. 

Es verdad que prácticamente todas las religiones en el mundo sufren algún tipo de discriminación. Pero ninguna como el cristianismo. Más de 200 millones de cristianos sufren discriminación por su fe, según Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Salvo contadas excepciones, occidente va renunciando a su pasado multisecular que ha posibilitado la democracia, la libertad y la igualdad: el cristianismo. Los hechos están ahí: los hemos ido recogiendo en diferentes momentos y ahora también los repasaremos. Impacta que no tengamos que remontarnos al siglo pasado, centuria de mártires al por mayor, como en los primeros años del cristianismo; ¡son de hace algunos meses!, de hace algunas semanas, de hace algunos días. Y nos hacen pensar en que ser cristianos no es fácil, pero que no deja de tener sentido. Jesucristo mismo lo dijo: “Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará” (Mt. 10, 22). 

El insulto fácil y gratuito… también a través del cine y las campañas publicitarias

Una primera forma de asedio es el insulto fácil, las descalificaciones gratuitas, las reconstrucciones ficticias presentadas como supuestamente históricas y el escarnio doloso.

A mediados de septiembre de 2009 el escritor Philip Pullman anunció la publicación del libro The Godd Man Jesus and the Scoundrel Christ (Jesús el Buen Hombre y el Cristo canalla) para la Semana Santa de 2010. Conocido por su aversión anticristiana, Pullman presenta a Jesucristo como un canalla y a san Pablo como un fantasioso. Ateo y miembro de la Sociedad Nacional Secular, Pullman es autor también de “La Brújula Dorada”, obra de la que se hiciera una película (The Golden Compass).

Un mes más tarde apareció la película Ágora, un remedo de película histórica de claro cariz anticristiano. En ella Alejandro Amenábar aborda la vida de Hipatia, una filósofa alejandrina, a la que presenta como “mártir de la ciencia” asesinada por cristianos. Ningún documento histórico demuestra que así haya sido. La película suscitó reacciones del público contra el cristianismo lo que evidenciaba el efecto de los hechos presentados como historia.

Otra película, aunque ésta sí tuvo éxito, fue 2012. ¿Qué tiene de especial? El único lugar religioso que aparece destruido es el Vaticano. Y hay una razón y la dijo el director de la película, Roland Emmerich: “Yo quería hacerlo, lo debo admitir. Uno puede dejar que los símbolos cristianos se desmoronen, pero si lo quieres hacer con un símbolo árabe terminas con una sanción”.

Ya en otro momento hemos aludido a los comentarios seniles de algunos autoproclamados intelectuales. Desde la tierra que no es su patria, el escritor portugués José Saramago lanzó una nueva invectiva contra la fe de millones de personas el pasado mes de octubre de 2009, al publicar su última obra. En esta ocasión su aquelarre fue específicamente contra la Biblia a la que tachó de “manual de malas costumbres, un catálogo de crueldad”. En su país de origen no fueron pocas las desvinculaciones respecto a un escritor que parecía desconocer el gaje del propio oficio. Así, el conocido bestseller Miguel Souza Tavares dijo que en Saramago todo es vanidad y corrupción mientras que la revista GP le llamaba “loco por publicidad”.

Y también loco de publicidad estaba Hans Küng, el teólogo disidente tristemente famoso por sus sistemáticos ataques contra la Iglesia. En un artículo publicado en The Guardian y La Repubblica critica las decisiones intra eclesiales de una confesión que ya no es la suya. Concretamente hizo unas críticas sin elemental sentido teológico al gesto de benevolencia de Benedicto XVI hacia los anglicanos que desean pasar a la comunión con la Iglesia católica.

Pero la búsqueda de publicidad a costa de humillar la fe de millones no es exclusiva de “intelectuales”. En el teatro Sadler´s Well, del Reino Unido, se estrenó el mes de octubre de 2009 una “obra” de ballet de un coreógrafo hispano-venezolano en el que se presentaba a un Papa que abusa de monaguillos y estrangula con el Rosario a una monja. Aunque la BBC había pensado retransmitir la obra por televisión, al final decidió no hacerlo. Días antes el coreógrafo reveló que el personaje del Papa estaba influido por el actual pontífice, al que acusó de homófobo.

A inicios de diciembre del mismo año la asociación ecologista PETA realizó una campaña con la imagen desnuda de una joven cubierta únicamente por una cruz, imitando a san Antón. En otra la chica aparece con un perro y un Rosario en la mano (cf. aci prensa, 02.12.2009). Debajo de una de las imágenes, según informa ReligionenLibertad.com (cf. 03.12.2009), se lee: “Sé un ángel para los animales. Siempre adopta, nunca compres”. Joanna Kupra, la “modelo”, se distingue por posar para revista pornográficas como Playboy. “Es otra muestra del irrespeto hacia la Cristiandad y del abuso que nunca ocurriría con otra religión” decía Deal Hudson, del InsideCatholic on line.

A mediados del mes de febrero de 2010, la Universidad de Granada, en España, presentó una exposición fotográfica de un Bayona. En esa muestra se exhibe a la Virgen María como una prostituta, a San José como un camello y a su hijo, Jesús, como un gay tras no quedar satisfecho de sus relaciones sexuales con María Magdalena.  Una vez más el escarnio y la ofensa quieren ser presentados como arte.

Pero a veces el insulto se convierte en agresión. Y eso fue lo que sucedió en uno de los santuarios marianos más importantes del mundo, en Fátima, Portugal. Cuatro estatuas de la iglesia de la Santísima Trinidad y una parte de la misma iglesia fueron rayadas con frases como “islam”, “luna”, “mezquita”. 

En un país vecino, en España, un grupo de desconocidos entraron a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de la que robaron objetos y donde provocaron el incendio de otros, incluyendo la mano de la Virgen María, a finales de enero de 2010.

Prohibido rezar, prohibido portar, prohibido creer… ¡ya basta!

Carl Anderson decía en un Simposio realizado en Ciudad de México en septiembre de 2009 que las agresiones a la libertad religiosa ya no provienen de las armas. O al menos no solamente. Ahora “atacan a los derechos individuales de conciencia religiosa”. Y los hechos nos invitan a considerar la realidad de las palabras.

En Florida, a mediados de septiembre de 2009, Frank Lay y Robert Freeman fueron demandados por rezar y bendecir los alimentos al inicio de un desayuno en la Pace High School. Director y encargado de deportes, Frank y Lank hicieron la oración cuando no había alumnos. De hecho el congresista republicano Randy Forbes criticó la demanda y dijo: “Es hora de que los estadounidense simplemente digan “¡ya basta!”.

En Gran Bretaña, la enfermera Shirley Chaplin fue retirada de su puesto por llevar colgado un crucifijo (cf. InfoCatolica.com, 22.09.2009). Chaplin ha portado ese signo de fe por más de 30 años sin queja alguna por parte de los pacientes: “No puedo explicar lo importante que es la cruz para mí. Es como yo expreso mi fe. Decirme que me la quite me ha conmocionado completamente. Mi fe cristiana es lo que me motiva a cuidar a los demás”, declaró Shirley Chaplin al Daily Exprees. Tras pedir ayuda al Christian Legal Center, el director, Andrea M. Williams declaró: “Desgraciadamente existe una agenda agresiva, secularista y políticamente correcta tanto en el servicio nacional de salud como en otros sectores públicos”.

A inicios de octubre de 2009, un empleado del Parque Nacional Mojave, del desierto californiano, presentó una demanda contra la cruz que hace más de siete décadas se erigió ahí en honor a los soldados de la Primera Guerra Mundial, tachándola de anticonstitucional. 

El ensañamiento contra la cruz no es un asunto aislado. En noviembre de 2009 el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo ordenaba la retirada de los crucifijos de las escuelas públicas en Italia y, en extensión, también de los demás países europeos, olvidando que no se trata sólo de un símbolo religioso sino también de un legado cultural antiquísimo. España, con un gobierno socialista, fue de los primeros que quiso aprovechar el dictamen del tribunal.

Iluminador fue por entonces el artículo que Juan Manuel de Prada escribió en ABC (cf. 09.11.2009) comentando el hecho que, paradójicamente, coincidía con la conmemoración de la caída del muro de Berlín, un día de unión entre los pueblos europeos que, en buena medida, se logró gracias a cristianos convencidos: 

“La nueva tiranía no actúa reprimiendo la conciencia moral, sino desembridándola, de tal modo que sus sometidos dejan de regir su conducta por la capacidad de discernimiento, dejan de ser propiamente humanos, para guiarse únicamente por la satisfacción de sus intereses y caprichosos.

La nueva tiranía, ataviada con los bellos ropajes de la libertad, otorga a esos intereses el estatuto jurídico de “derechos”, sin importarle que sean intereses egoístas o criminales; porque en la protección de tales intereses la nueva tiranía ha encontrado el modo de mantener a sus sometidos satisfechos. Ya no son hombres, sino bestias satisfechas […] Y esa es la razón por la que la nueva tiranía ordena la retirada de los crucifijos”.

Por su parte, Pablo Ginés recogía en La Razón (cf. 06.11.2009) una frase del entonces consejero catalán de cultura, Joan M. Tresserras, de diciembre de 2007: “Deberíamos democratizar la mirada para interpretar los signos con pluralismo, como algo que no es ofensivo”.

A inicios de febrero de 2010, la asociación preeminencia del derecho pidió formalmente al ministerio de justicia español la retirada de la cruz de Monteagudo, en Murcia, por considerar que atenta contra la laicidad del Estado. Se trata de un monumento de valor histórico, una pedanía asentada sobre un peñasco que alguna vez fue un castillo musulmán. A la petición de la desconocida asociación se ha opuesto mayoritariamente la sociedad civil. 

En Chile, el Consejo de Monumentos Nacionales determinó en noviembre de 2009 no permitir la instalación de una estatua de Juan Pablo II, donada por la universidad san Sebastián, en el municipio de Recoleta. Aduciendo motivos de intervención en un espacio público, el Consejo no analizó el proyecto y desoyeron a los más de 30 mil vecinos que estaban a favor de este monumento. 

Otros hechos no han tenido que pasar por tribunales. Han sido decisiones de facto. Y está por ejemplo la omisión de poner a las tres iglesias católicas dentro del mapa oficial del municipio de Rivas de Vaciamadrid, donde gobierna un partido de corte comunista (cf. Religión en Libertad, 09.11.2009).

En Logroño, España, el celo anticatólico del alcalde pondera en el calendario oficial del municipio el nacimiento de Mahoma y silencia el de Cristo.

Un decreto del Comité Popular de Bo Trach, en Vietnam, determinó retirar la estatua de la Virgen María de un cementerio parroquial en la provincia de Quang Binh, aunque no explicaban por qué ni a dónde la llevarían. De hecho, después de haber sido retirada, el párroco y los feligreses han pedido se les diga dónde fue puesta. A inicios de enero de 2010, también en Vietnam, la policía derribó una cruz de una parroquia de la arquidiócesis de Hanoi, en el distrito de My Duc. Numerosos fieles se aproximaron a la cruz para protegerla pero fueron golpeados salvajemente por los policías. 

A la cárcel los que piensan distinto, a ponerles restricciones o a discriminarles

Es curioso cómo al cobijo de la bandera de la libertad de expresión se acogen quienes vituperan y zarandean la opinión de la Iglesia. Pero cuando ésta o sus miembros expresan su opinión, en respecto y con afán de iluminar las conciencias, se le censura y discrimina.

“Es una tiranía sorda que se extiende por todas partes y te obliga a no salirte de ciertos límites. Se caracteriza por su vacuidad intelectual, por la falta de profundidad en sus planteamientos […] y es la primera vez que desde los poderes públicos se abandera una operación así”, decía el escritor y periodista José Javier Esparza en un congreso realizado a inicios del mes de noviembre de 2009, sobre el carácter totalitario de la ideología del pensamiento único, en España. ¿Acciones? Las hay.

A finales del mes de septiembre de 2009 un tribunal polaco multó con 7000 euros al semanario católico Gosc Niedzielny, de la diócesis de Katowice. ¿El motivo? Cuestionar un fallo de la Corte Europea de Derechos Humanos quien ordenó pagar indemnización a una mujer a la que no se le permitió abortar. Alicja Tysiac decía que el embarazo agudizaría su miopía pero los médicos no consideraron que era una causal. Después de dar a luz, casualmente sufrió un desprendimiento de retina, si bien los médicos no vieron relación entre embarazo y este hecho cuestionado por el semanario Gosc Niedzielny.

En otra parte del mundo, en Bosnia, la situación de los católicos no es muy diferente. El cardenal-arzobispo de Sarajevo, Vinko Puljic, reconoció en declaraciones a la agencia zenit (cf. 30.11.2009) que las injusticias que padecen los católicos en Bosnia es alarmante: “los católicos sufren la falta de igualdad de oportunidades bajo muchos aspectos, especialmente a nivel administrativo y en el acceso al trabajo”. La comunidad católica en Bosnia es una minoría entre ortodoxos y musulmanes. De hecho, el cardenal Puljic también comentó con tristeza que un grupo musulmán imprimió cien mil libros contra Jesucristo, mismo que luego distribuyeron gratuitamente. Y cuando el cardenal Puljic se quejó ante el líder musulmán éste le dijo que lo ignorara.

En Italia el racismo pseudo laico llegó al colmo cuando una religiosa de la congregación de María Consoladora fue nombrada maestra suplente para la asignatura de literatura en una escuela pública. Inmediatamente se alzaron las protestas que se centraban en el hecho de que era religiosa. Se pasaba de largo la excelente formación académica y experiencia docente de esta mujer de 61 años, cabellos grises y aire humilde cuyo único delito era ser religiosa católica. “Si hubiera venido un enseñante de otra religión, los padres católicos lo habrían acogido con mucha disponibilidad, no se entiende por qué esta actitud respecto a sor Analisa”, declaraba la directora del colegio, María Matilde Filippini.

A mediados de enero de 2010, The Daily Telegraph  (cf. 11.01.2010) publicó un artículo donde cuestionaba la actitud del gobierno de Inglaterra y Gales por investigar colegios católicos y anglicanos. El gobierno estaría llevando a cabo una serie de pesquisas para el recorte de libertades en los colegios confesionales para imponer vetos todavía más férreos a la política de admisión en esas instituciones. De este modo, los colegios quedarían obligados a admitir alumnado o personal que no está en sintonía con los ideales y valores que están a la base de ellos.  “En todo este asunto, el gobierno está haciendo gala de una mezcla de dos cualidades desagradables. Una es el creciente laicismo agresivo del moderno Partido Laborista, cuyos miembros tienden a equiparar la religión con la superstición. La otra es su repulsa a la independencia, ya sea en el sector privado o público”, decía el artículo del Daily Telegraph.  

Eclesiofobia

En todo este contexto, una víctima de la censura fue el arzobispo de Nueva York, mons. Timothy M. Dolan. En The New York Times le habían publicado algunos artículos, pero le dijeron “ya no” cuando mons. Dolan escribió uno sobre el anticatolicismo en el que se refería a este tema como pasatiempo nacional.

A finales de enero de 2010, también en Estados Unidos, la Freedom from Religion Foundation pidió se retirara un sello postal dedicado a la madre Teresa de Calcuta por su labor humanitaria. El argumento utilizado, como reportaba ForumLibertas.com (cf. 29.01.2010) era que madre Teresa era “demasiado católica”. Y además “se le notaba”.

Y ya que hablamos de grandes personas, el domingo 31 de enero de 2010 la agencia ANSA publicaba unas “revelaciones” donde dos periodistas italianos relanzaban acusaciones contra Pío XII tachándolo de indiferente ante el rapto de los judíos romanos (razzia) para ser llevados a campos de concentración. Sólo que los periodistas olvidaron que el documento “contundente” que ellos hallaron está mal históricamente: la razzia judía fue el 16 de octubre de 1943, no el 19 de octubre de 1943, como decía su calumniosa “investigación”. 

En este tema en particular, y sobre los ataques contra Benedicto XVI y Pío XII, fue iluminador y demoledor el artículo de filósofo francés Bernard-Henri Levy en el que pone de manifiesto que en no pocas ocasiones se quiere usar como chivos expiatorios a los pontífices:

“Habría que dejarse de tanta mala fe, de tantos prejuicios y, para no callarme nada, de tanta desinformación cuando se habla de Benedicto XVI.

[…] Por ahora, para restablecer la exactitud histórica hay que precisar que antes de optar por la acción clandestina, antes de abrir, sin decirlo, sus conventos a los judíos romanos perseguidos por los sicarios fascistas, el silencioso Pío XII pronunció unos discursos radiofónicos (por ejemplo, los de las navidades de 1941 y 1942) que después de su muerte le valdrían el homenaje de Golda Meir, que sabía lo que significa hablar y no dudó en declarar: "Durante los diez años del terror nazi, mientras nuestro pueblo sufría un martirio espantoso, el Papa alzó su voz para condenar a los verdugos".

[…] Y, por ahora, lo asombroso es que todo el peso, o casi, del ensordecedor silencio que se hizo en el mundo entero alrededor de la Shoah recaiga sobre uno de los soberanos de aquel tiempo que: a) no tenía ni cañones ni aviones a su disposición; b) según la mayoría de los historiadores, no escatimó esfuerzos para compartir con aquellos que los tenían la información de la que disponía; c) salvó -sí, él-, tanto en Roma como en otros lugares, a un gran número de aquellos de los que se sentía responsable moralmente.

[…] Último apunte en el Gran libro de la bajeza contemporánea: ya se trate de Pío o de Benedicto, se puede ser Papa y chivo expiatorio”.

En México, a inicios de febrero de 2010 el Congreso de los Diputados aprobó definir al país como un Estado laico, incluyendo ese término en la Constitución, concretamente en el artículo 40. La decisión fue tomada en el contexto de oposición de la Iglesia católica, y no sólo de ella, a leyes contra la familia, la vida y el derecho de los padres a la educación de sus hijos según sus propias convicciones. 

Ciertamente el problema no es definir a México como Estado laico sino la concepción de “laico” que tienen los diputados. Unos días después otro diputado pidió se sancionara legalmente, por ley, a los sacerdotes que opinarán sobre política. La realidad es que la censura no era para los temas de política, sino para callar a la Iglesia en los temas de moral bajo sanciones penales.

Y la persecución física que desgraciadamente nunca falta

Pero como si ya la persecución ideológica no fuera poco, a ésta se suma la triste y constate persecución física. 

En la segunda quincena de septiembre de 2009 Human Rights Watch for Laos Religion Freedom denunció la persecución que los cristianos padecen en Laos: les niegan el acceso al agua, a la educación y a los servicios de salud, con especial beligerancia como ya sucediera en los años 90´s del siglo pasado. 

Pero las restricciones parecen no tener fin. InfoCatolica.com reportaba que en Laos 48 personas fueron consignadas a un campo de concentración por el simple hecho de ser cristianos (cf. 13.02.2010). Pero no era todo. Les destruyeron sus casas y les mantuvieron sin comida, agua y luz por no poco tiempo. Laos, un país comunista muy próximo a China, ha reanudado la persecución cristiana argumentando que es una religión extranjera.

En Iraq la situación de odio y persecución no podía ser peor. El pasado mes de noviembre de 2009 un grupo armado destruyó con bomba la iglesia de san Efrén, en Mosul, y el convento anexo. Por fortuna las cinco religiosas dominicas del convento salvaron la vida.

El arzobispo de Bagalore, monseñor Bernard Moras, ha denunciado la pasividad y apatía del gobierno indio ante los ataques contra los cristianos de ese país. Centenares de personas perdieron su hogar, propiedades y familiares por el solo hecho de creer en Cristo. 2009 fue uno de los años más sangrientos para los cristianos en India.

Según datos de la Pew Forum 2009, los diez países donde los cristianos sufren más persecución son Afganistán, Arabia Saudita, Bután, China, Corea del Norte, India, Irak, Malasia, Mauritania y Yemen. Otra organización, la Christian Security Network, ponderaba el riesgo real que tienen los ministros y lugares de culto como blancos para atentados: “Los ministros de culto cristianos deben empezar a pensar de modo diverso  y considerar el incremento de medidas de seguridad ya sea para proteger a la propia persona como a los bienes contenidos en los lugares de culto”. Según el director ejecutivo de este organismo, Jeff Hawkins, en Estados Unidos aumentaron los delitos contra religiosos y lugares de culto cristianos en 2009.

Fijándonos en Arabia Saudita, uno de los países con mayores restricciones en materia de libertad religiosa, ReligionenLibertad.com reportaba cómo millares de trabajadores católicos son amenazados con el despido si no se convierten al islam (cf. 05.02.2010).  

Más recientemente, en diciembre de 2009 y enero de 2010, los cristianos coptos de Egipto han sido objetos de hostigamientos y agresiones físicas y verbales. Concretamente el 7 de enero, día de la Navidad copta, un grupo de musulmanes abrió fuego contra las personas que habían asistido al servicio religioso en la ciudad de Luxor. El mismo día, en Malasia, eran atacadas cuatro iglesias. En ese país asiático se incrementó todavía más la violencia después que el Tribunal Supremo Malayo permitió a los católicos usar el término árabe Alá para referirse a Dios. ¿El resultado? Iglesias quemadas en Kuala Lampur y al sur del estado de Johor.

Un artículo de Jeff Jacoby en The Boston Globe fue de los pocos que en occidente alzó la voz contra la infamia hacia los cristianos egipcios y recordó la presencia milenaria de éstos en aquellas tierras: 

“Dos milenios después de que Jesucristo naciera en Oriente Medio, los cristianos que viven allí sufren a menudo enormemente a causa de su fe. Egipto es el hogar de la población cristiana más antigua y grande la región, pero las humillaciones a las que son sometidos son muchas: se les impide construir o reparar sus iglesias, tiene prohibido el acceso a muchos cargos públicos, y son tratados con desprecio cuando piden ayuda a la policía o los tribunales”. 

Y refiriéndose a cristianos que están en las mismas circunstancias, en otros lugares del mundo, añadía: 

“En Irak, los cristianos de la ciudad de Mosul están siendo expulsados por una oleada de violencia; […] En China, los cristianos que se niegan a rezar en las iglesias “patrióticas” de filiación pública son sistemáticamente humillados; […] En Somalia, al menos 11 cristianos que habían abandonado el islam eran decapitados en 2009 por el grupo yihadista al-Shabaab […]”. Y terminaba lapidariamente: “…los motivos del miedo son muy reales. Y también por tanto lo es su necesidad de las oraciones y la solidaridad de todos, cristianos y no cristianos, que buscan ser guardianes de nuestros hermanos”.

En Turquía la comunidad cristiana también la pasa mal. A inicios de diciembre de 2009, tres musulmanes entraron a la iglesia siro-ortodoxa de Meyrem Ana y amenazaron de muerte al párroco si no destruía el campanario. El campanario es un valioso monumento histórico y pertenece a una de las pocas iglesias que siguen en pie. La amenaza musulmana llegó después de la negativa suiza a la construcción de minaretes, aunque los cristianos turcos nada tuvieran que ver con la decisión.

En otro país musulmán, en Pakistán, una niña católica de 12 años fue torturada, violada y asesinada por un rico abogado islámico de Lahore. Shazia Bashir trabajaba como empleada doméstica y recibía 12 dólares al mes por su trabajo. Con ese dinero ayudaba a la economía de su casa que, por cierto, no era y no es buena. “Era joven, débil y cristiana, por tanto víctima perfecta. Sentimos indignación por esta situación”, decía Francis Mehboob, director del Christian Study Center.

Hemos repasado hechos, lugares y nombres. Ciertamente el fin del presente no es suscitar odios o rencores, pero sí espabilar nuestras conciencias; abrir los ojos a realidades que no pueden pasar desapercibidas y que siguen mereciendo el más firme de los rechazos. 

Por fortuna, un número significativo de cristianos vivimos en países donde la persecución física no es tan acentuada o pasa desapercibida. Pero la imposición ideológica, que no deja de ser otro modo de persecución, está viva y latente, es real, y no se puede permanecer indiferente. Cortar la voz de la Iglesia y recluir la fe a la vida privada no es cosa buena si eso significa imponer modelos de pensamiento que ningún bien producen, más si se superponen a derechos como la libertad de expresión, pensamiento, conciencia y religión. El control que muchos estados quieren tener no se puede dejar pasar sin más y es algo que está sucediendo.

Creer en los tiempos de cólera no es fácil. Cuando se piensa distinto, cuando se nada contra corriente, cuando se hostiga, castiga y señala sólo por creer, no es fácil la fe. Sin embargo –estoy seguro– millones de seres humanos preferiríamos dar la vida que renunciar a lo que Dios nos pide. “Prefiero obedecer a Dios antes que a los hombres”, decía san Pedro (cf. Hch. 5, 29).

Leía un artículo de Ángela Vallvey (cf. La Razón, 21.01.2010) donde la escritora –que no me consta sea creyente– decía: “El anticlericalismo esconde, tras su afán de modernidad bactericida metafóricamente lincha-curas, una formidable dosis de intransigencia, exaltación y fanatismo (curiosamente, lo mismo de lo que acusa al clero católico)”. La realidad es esa pero el poder del voto católico puede reflejar cosas distintas en todos los países.