Autoestima

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¿Qué es la autoestima?

La autoestima es el valor que me doy a mí mismo, la manera como me
veo y me siento, lo que yo pienso de mi persona. Poseer una buena
autoestima significa quererme. Implica conocimiento, valoración,
confianza y respeto a mí mismo.

Todos y todas tenemos autoestima pero a veces es mas baja que lo
que quisiéramos, porque dejamos que los problemas, las frustraciones,
las debilidades o la falta de expectativas, influyan sobre nosotros.

La autoestima puede ser equilibrada o distorsionada:

- La subestima o baja autoestima: Experimentamos
sentimientos que nos hacen pensar que somos menos que los demás, lo
cual nos puede llevar a sentimientos de inferioridad, rechazo e
inseguridad.

- La sobrestima: Es cuando negamos nuestra inseguridad y nos
consideramos con más valor que los demás, haciendo alarde de
cualidades, habilidades o poder, y lo demostramos perjudicando a otros
mediante humillación, burlas o desprecios.

- La autoestima equilibrada: Es cuando nos valoramos y
reconocemos todas nuestras capacidades, habilidades y limitaciones en
una base real (sin subestimarnos o sobrestimarnos), sin sentirnos ni
más ni menos que nadie, respetando el comportamiento de cada ser
humano.

Por lo tanto, para sentirnos mejor debemos aceptarnos como somos,
querernos y reconocer lo que podemos y lo que no podemos hacer, luchar
por superarnos. Debemos preguntarnos: “¿Qué es lo que no me gusta de mí?”
y, si podemos cambiarlo, intentar hacerlo; si son cosas que no se
pueden cambiar, como sucede con ciertos rasgos físicos, aceptarlo.

También es importante reconocer que siempre habrá alguien mejor que
yo en algunas cosas, pero habrá muchos a quien yo pueda superar en
otras. Por ello la actitud más conveniente es la de aprender siempre de
los demás aquello que yo carezca, y poner mis talentos al servicio de
ellos. Recuerda que de todos y cada uno de los seres humanos puedes
aprender algo, al igual que ellos de ti.

Formación de la autoestima

Nadie nace con un sentimiento de valía personal. Éste se adquiere
principalmente en el núcleo familiar y en la interacción con el medio
ambiente. A través de sus mensajes tanto verbales como no verbales, de
aceptación o rechazo, la familia nos transmite confianza. Las primeras
creencias sobre uno mismo surgen de la necesidad de ser amado y
aceptado por los padres y/o las personas que cuidan o protegen al niño,
así que los 4 primeros años de vida son fundamentales para la formación
de la autoestima. Un segundo grupo de creencias surge más adelante en
la necesidad del niño por sentirse aceptado y evitar el castigo del
entorno.

El niño actúa ya no para sobrevivir, sino para protegerse. Llegada
la adolescencia requiere confrontar todo lo que ha aprendido con el
mundo. La definición que tenga de sí mismo es su recurso para lograr
independencia y autonomía.

La base de la autoestima equilibrada se adquiere en la infancia, se
consolida durante la adolescencia y el resto de la vida se fortalece de
manera independiente, al margen de la opinión de los demás.

¿Cómo elevar la autoestima?

La manera de elevarla no radica en el exterior, hay que empezar por
quererse a uno mismo, aceptando nuestras cualidades y carencias. Hay
que comprender que nadie es mejor ni peor que los demás, sino que cada
cual es único e irrepetible, es decir: diferente. Hay que dejar las
comparaciones con otras personas, para observar las propias cualidades.
Esto implica no juzgar ni envidiar a los otros sino aprender a obtener
el máximo de lo propio. Somos cada uno de nosotros en función de lo que
pensamos y hacemos.

Debemos enfocar nuestra vida en el optimismo, la vida no es fácil,
pero todos tenemos oportunidades y podremos salir adelante si
conservamos nuestra autoestima alta, porque es como un escudo que nos
protege contra muchos riesgos.

Factores que lesionan la autoestima

La autoestima se deteriora por la asignación de juicios negativos
sobre la conducta de una persona. Entre los obstáculos para el
desarrollo de la autoestima están el que nos hagan sentir
insuficientes, nos ridiculicen, desmeriten nuestros sentimientos y
pensamientos, la sobreprotección, la falta de límites claros y precisos
sobre la conducta y la violencia psicológica y física. Cuando una
persona pierde la autoestima empieza a desarrollar conductas que ponen
en riesgo su vida, su libertad, su desarrollo y su futuro.

Es por eso que debemos hacer que se respeten nuestros derechos. Es
importante saber poner límites a las demás personas para que no nos
ofendan o nos hagan sentir menos; si no estamos de acuerdo, no permitir
que nos pongan apodos ofensivos, que nos hagan sentir mal y nos
devalúen.

Indicadores de baja autoestima

- Retraimiento social.

- Actitudes de crítica y censura.

- Drogadicción.

- Hostilidad hacia los demás.

- Fracaso escolar.

- Descuido en el arreglo personal.

- Aislamiento.

- Evasión del contacto visual.

- Conductas autodestructivas.

- Suicidio.

Por eso debemos tener cuidado. Cuando la autoestima está baja, es
fácil que cometamos errores o nos dejemos manejar por gente que sólo
quiere aprovecharse. Nosotros mismos limitamos nuestro desarrollo si no
tenemos fe en nuestras propias capacidades.