Ayuno y abstinencia, ¿prácticas pasadas de moda?

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Ayuno y abstinencia, ¿prácticas pasadas de moda?

El ayuno y la abstinencia no han pasado de moda aunque muchas veces su práctica suele ser ambigua. En la antigüedad sólo se conocía el ayuno religioso; hoy existe el ayuno político y social (las huelgas de hambre), el ayuno saludable o ideológico (vegetarianos), el ayuno patológico (la anorexia), el ayuno estético (para mantener la línea), pero, sobre todo, existe el ayuno impuesto por la necesidad, que se manifiesta en millones de seres humanos que carecen de lo mínimo indispensable y mueren de hambre.

¿Qué enseña la Iglesia?

El ayuno y la abstinencia son formas de mortificación que nos ayudan a aprender a dominarnos a nosotros mismo y a dedicar nuestra atención a las cosas de Dios y no a las del mundo, recordándonos que “no sólo de pan vive el hombre” (Lc 4,4).Con estas prácticas hacemos también reverencia a Dios, nos reconocemos pecadores y mostramos solicitud y solidaridad hacia los más necesitados, pues no hay que olvidar que el cristiano, mediante estas mortificaciones, ahorra un poco para ayudar -con alimento o dinero- a los más pobres.

¿En qué consisten estas prácticas?

El ayuno consiste en hacer sólo una comida al día, aunque se permite tomar un poco de alimento por la mañana y por la noche. La abstinencia -también llamada vigilia- consiste en abstenerse de comer carne.

Los días específicos para cumplir con el precepto de la abstinencia son: todos los viernes de Cuaresma, mientras que el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo es obligatorio cumplir con los dos preceptos: ayuno y abstinencia.

¿Quiénes están obligados?

Ayuno: todos las personas mayores de 18 años y menores de 60; quedando exentos los enfermos que necesitan de una dieta específica.

Abstinencia: todos aquellos que hayan cumplido catorce años. Los ancianos, aunque no están exentos de esta ley, pueden compensar con otras obras de caridad, de piedad o algún sacrificio voluntario.

Otros tipos de ayuno y abstinencia

Existen formas alternativas al ayuno y abstinencia. Podemos practicar, por ejemplo, el ayuno del tabaco, del alcohol y bebidas de alta graduación, un ayuno de las imágenes violentas y sexuales entelevisión, revistas e internet nos echan encima a diario. También podemos evitar hablar mal del ‘prójimo’; dejar de ver televisión y pasar ese tiempo con algún anciano o enfermo, o privarnos de algunos gustos y dar el dinero ahorrado a quién más lo necesite.

Conclusión

El cumplir con estos preceptos solamente porque los demás lo hacen, no tiene sentido; la costumbre no nos lleva a ningún lado, es decir, no favorece el crecimiento del hombre. En cambio, cuando estas mortificaciones se ofrecen por amor a Dios y al prójimo, encuentran un sentido pleno de esperanza y de comunión con el Creador, y brindan a quien los practica el precioso fruto del Espíritu para enfrentar las adversidades.