Bebés, la plaga humana.

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Así aparece la portada de la revista Quo donde la foto de un bebé multiplicada sobre lo que parece un desierto se titula como la plaga humana, siete mil millones de depredadores reza uno de los títulos que domina la portada, en el interior nos dice que Les Knight, un hombre que vive en Portland Oregon a fundado una agrupación o movimiento por la extinción humana voluntaria, que consiste en promover entre las personas que eviten tener hijos para que así poco a poco vaya despareciendo la raza humana.

Entre otras barbaridades el señor Knight dice que considera que “Nuestra especie”, el homo sapiens se comporta de una manera desventajosa para otras especies. No creo que una sola especie, nosotros, tenga derecho sobre otras de terminar su existencia, después de miles de años de evolución.

Este movimiento es uno más de los múltiples movimientos que están fomentando una cultura contra la vida, y es que cuando se pierde de vista la relación del hombre con Dios no pasamos a ser más que otros animales más dentro de la naturaleza, y así hay muchas personas que consideran que los animales e inclusive las plantas son superiores al hombre y merecen inclusive más respeto.

Ciertamente que tenemos una responsabilidad con la naturaleza, pero antes que nada con la vida humana, hoy estamos en medio de un auténtico complot contra el sentido de la vida en su expresión de eternidad, o sea de don de Dios, del valor que tiene tan grande que Jesucristo mismo se ofrece a sí mismo por el hombre entregando su vida voluntariamente para que las personas tengamos la posibilidad de la salvación eterna.

Al perder este sentido se puede entender la frivolidad con la que se acepta e inclusive se promueve el aborto, he escuchado al jefe de gobierno del Distrito Federal sentirse muy satisfecho por el número de abortos legales que se dan en la entidad, Con este sentido no nos extrañe que en el futuro pasemos a vivir en una sociedad donde subsistirán tan solo los más fuertes ya que al final de cuentas el hombre no es más que el resultado de un proceso biológico.

En contraposición presento a ustedes las palabras del papa Benedicto XVI donde habla del verdadero sentido ecológico donde la naturaleza y el hombre tienen su papel en plena armonía con los destinos de Dios:
"Dado que la fe en el Creador es una parte esencial del Credo cristiano, la Iglesia no puede y no debe limitarse a transmitir a sus fieles sólo el mensaje de la salvación", afirmó el Papa, que a inicios de 2009 publicará una encíclica de carácter social.
"También tiene una responsabilidad con la creación --advirtió-- y tiene que cumplir esta responsabilidad en público".
En el cumplimiento de esta misión, añadió, la Iglesia "no sólo tiene que defender la tierra, el agua, el aire, como dones de la creación que pertenecen a todos. Tiene que proteger también al hombre contra su propia destrucción".

"Es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo", aseguró.
Esta ecología humana, afirmó, se basa en el respeto de los géneros, masculino y femenino, que forman parte de la naturaleza humana.

... El hombre quiere hacerse por su cuenta, y decidir siempre y exclusivamente sólo sobre lo que le afecta", constató el pontífice.

Pero de este modo, advirtió, "vive contra la verdad, vive contra el Espíritu creador".

"Los bosques tropicales merecen, ciertamente, nuestra protección, pero no menos la merece el hombre como criatura, en la que está inscrito un mensaje que no contradice a nuestra libertad, sino que es su condición", indicó.

Concluyo que el Papa nos quiere decir que hay que respetar la naturaleza, pero empezando por respetar la propia naturaleza del hombre.