¿Cadena o lazo de bodas?

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Andrea
se casó a los 20 años, cuando su mundo personal estaba lleno de
ilusiones. Al principio, todo le parecía color de rosa; sin embargo, a
medida que pasaba el tiempo, dejó de percibir su matrimonio como una
aventura, y fue cayendo en la rutina debido a problemas que se le
presentaban con su pareja.

Entonces se dio cuenta que la realidad de la vida en común es muy
diferente a lo que ella había imaginado. Reconoció que el matrimonio no
había sido para ella lo que soñó e idealizó.

Como Andrea, muchas personas que llegan al matrimonio con muchas
ilusiones, pero sin tener idea clara de lo que en realidad significa
formar una familia.

Sorpresas te da la vida

Uno de los grandes atractivos de la vida es que siempre tiene la
posibilidad de sorprendernos. De hecho, mientras más aprende una
persona, más cuenta se da que le faltan muchísimas cosas por saber. Ya
lo decía Sócrates: Yo sólo sé que no sé nada.

De igual forma, muchas parejas creen que por conocerse muy bien,
y por haberse informado acerca de tal o cual tema, antes casarse, todo
saldrá perfecto en su matrimonio. Pero hay situaciones que solo podrán
resolverse sobre la marcha, algunas sencillas, otras que representan un
conflicto por resolver.

El caso de Andrea, por ejemplo, no era en realidad algo grave.
Jamás había pensado en separarse de su marido ya que verdaderamente lo
amaba, sólo estaba desconcertada pues ella esperaba que todo fuera como
en el noviazgo.

Distinguir entre cadenas y unión

Si bien es cierto que las estadísticas arrojan que ha aumentado la
cantidad de divorcios en los últimos tiempos y también de parejas no
casadas según las formas tradicionales, podemos constatar a nuestro
alrededor que siguen existiendo muchos matrimonios que permanecen
juntos y felices, pero que, por lo mismo, no suelen ser tema de
noticias, ni de encuestas pues, como decía un periodista: lo normal no es noticia.

Todavía hay muchas parejas que, cuando vislumbran obstáculos y
problemas que afectan su unión conyugal, luchan para lograr una mayor
comunicación entre la pareja misma y los hijos. Quienes logran esto,
encuentran una mayor estabilidad y una enorme felicidad al amar y
sentirse amados.

Ventajas de la vida conyugal

El matrimonio es una relación que exige - más que muchas otras -,
una gran madurez humana. Se tienen que sacrificar muchas cosas,
ejercitar la fuerza de voluntad, enfrentar situaciones que quizá en el
momento de unirse a otra persona, ni se llegan a pensar, y sólo se
conceptualizan hasta que se viven.

Las personas que buscan esa madurez a plenitud a través del
matrimonio, se dan cuenta de que al renunciar a tantas cosas de las que
antes gozaban, han logrado otras que quizás jamás hubieran alcanzado,
de no haber sido por encontrar y unirse libre y plenamente a esa otra
persona: el cónyuge.

Esto urge a las parejas de recién casados, y también a quienes
tienen planes de casarse, que se visualicen más allá de lo bonito y lo
tierno, preguntándose qué tipo de familia quieren formar, cómo les
gustaría educar a sus hijos, analizando cómo tiende cada uno a resolver
sus conflictos, qué metas tienen en común, etc.

El diálogo entre marido y mujer que se casan porque se aman, es la
única manera de lograr una comunicación total, ya que en él interviene
la totalidad del ser humano: cuerpo y alma, ternura, deseo,
inteligencia, aprecio de las cualidades físicas y morales, estima,
necesidad de unión.

Conviene además pensar en lo que supondrá el cambio en esta nueva
etapa de la vida, y en la recompensa que vendrá si saben responder con
valentía.

Cuando hay esta disposición al diálogo, a la construcción sana de
una vida en común, habrá múltiples momentos para valorar: el apoyo
mutuo, el consuelo, la comprensión, la pasión y mucho más, que
seguramente vivirán y que pesará más que los momentos de lucha o
dificultad.