Las células madre y el futuro de la terapia regenerativa

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

INTERVENCIÓN DE MONS. ELIO SGRECCIA,

PRESIDENTE DE LA ACADEMIA PONTIFICIA PARA LA VIDA

EN EL CONGRESO INTERNACIONAL

SOBRE «LAS CÉLULAS MADRE: ¿QUÉ FUTURO PARA LA TERAPIA?»

 

Las células madre y el futuro de la terapia regenerativa

Aunque apenas han pasado cuarenta años desde los primeros anuncios de su descubrimiento, se puede argüir que el capítulo de la investigación y el uso de las células madre constituirá un paso históricamente significativo en el desarrollo de las ciencias biológicas y de la terapia médica. Ciertamente, se puede afirmar que en este momento el tema no sólo ocupa la atención de los investigadores y de los especialistas de las terapias médicas, sino que también suscita un intenso debate en el ámbito ético, social y político.

No debe sorprender que el saber científico, caracterizado por su precisión y controlado por la experimentación, suscite el debate ético y a veces también, como en este caso, el social y político.

Ya Romano Guardini, en la década de 1960, escribió que el hombre, al conocer, realiza un nuevo acercamiento al mundo, al que también él pertenece, pero al mismo tiempo el conocimiento lo pone frente a él y esta lejanía y cercanía a la vez, este situarse frente a él y al mismo tiempo dentro de él, equivale a un riesgo.

Guardini explica, en definitiva, que con el conocimiento se pone en marcha en el espíritu humano tanto la embriaguez del descubrimiento como la relación entre la verdad y la libertad (cf. Etica, ed. Morcelliana, Brescia 2001, pp. 693-708).

Y es en esta relación donde se presentan el riesgo y la responsabilidad ética, tanto en el momento en que el descubrimiento se comunica como en el que se aplica. Esas observaciones son plenamente acertadas con respecto a lo que ha sucedido en el caso del descubrimiento de las células madre.

Un descubrimiento prometedor

El descubrimiento de las células madre presentes en el cuerpo del adulto -en el congreso de Roma se hablará sobre todo de estas- se anunció por primera vez en 1961 (J. Till y E. McCulloch), a la luz de los resultados de una investigación sobre células hemáticas de ratones; sucesivamente, las investigaciones se multiplicaron y actualmente cerca de quinientos artículos publicados en revistas científicas han atestiguado la existencia, en varios sectores del organismo humano y en varios tejidos, de reservas de células especiales, diversas por su forma y calidad de las células normales, las cuales poseen una doble capacidad:  poderse duplicar indefinidamente, y orientar y diferenciar dentro de distintos tipos de tejidos, por lo que se las denomina "pluripotentes".

Estas células tienen la función de sustituir las células destruidas o perdidas en los diversos tipos de tejidos a donde se las llama porque resulta necesario reparar las células que han quedado destruidas. En inglés se las denomina stem-cells; en francés, cellules souches; en español, células madre; en italiano, cellule staminali adulte o somatiche. El nombre "staminali" indica la capacidad que tienen de hacer que, como en los vegetales, de un brote inicial derive el crecimiento sucesivo.

Ese proceso de "regeneración" se ha realizado desde siempre en el organismo como una auto-reparación espontánea, aunque no era conocido por los estudiosos.

Haber descubierto este tipo de recurso biológico, así como su mecanismo y su finalidad, ha entusiasmado legítimamente a los investigadores y ha hecho que, después de los resultados ya estimulantes, se espere que se puedan utilizar en caso de lesiones graves de tejidos del organismo, extrayéndolas del organismo adulto, multiplicándolas en el laboratorio en la cantidad que sea necesaria, y volviéndolas a insertar en el tejido u órgano lesionado. Algunos investigadores creen que será posible estimular su producción dentro del organismo mismo, sin extraerlas, para que se reproduzcan en cantidad suficiente para la regeneración in situ.

Es amplia la gama de enfermedades que implican degeneración de los tejidos; y diversas situaciones han sido objeto de investigación experimental:  el infarto, las enfermedades de la sangre, las enfermedades degenerativas del sistema nervioso (Parkinson y Alzheimer); y, al parecer, otras varias condiciones podrían beneficiarse de este tipo de terapia.

Una reserva de células madre especial por su cantidad y facilidad de extracción se ha descubierto en el cordón umbilical que se quita al nacer el niño y que normalmente se desecha. Hoy se están construyendo bancos de células madre procedentes de cordones umbilicales.

El congreso toma como punto de partida la necesidad de hacer un balance sobre las distintas investigaciones y sobre sus resultados, escuchando a los investigadores que han llevado a cabo esos experimentos y estimulando así la relación y la colaboración entre estudiosos de varias naciones y también de diferentes culturas y orientaciones religiosas.

El debate

Pero, para explicar el debate actual, es preciso recordar que entre los investigadores ha surgido pronto una orientación muy diferente, en la que se prevé utilizar las células madre del embrión creado in vitro mediante fecundación artificial o mediante clonación (transferencia de núcleo), en el momento en que llega a la fase de blastocito:  este camino ya se ha seguido desde hace tiempo con animales:  investigaciones con ratones (1965, 1981, 1992); luego, se han realizado experimentos con embriones humanos, sobre todo desde 1994, tras las investigaciones de J.A. Thomson y J.D. Gerardt llevadas a cabo por separado, los cuales utilizaron embriones humanos producidos in vitro, cortándolos (por tanto, matándolos). Así se estableció una divergencia metodológica y sobre todo estalló el debate ético.

Los experimentos con embriones por ahora no han dado resultados en el campo terapéutico y sobre todo queda sin resolver el problema ético, porque, cuando se extraen las células internas del embrión humano en la fase de blastocito, se produce necesariamente como consecuencia la eliminación del embrión mismo.

El tema del estatuto antropológico y ético del embrión se vuelve a poner en el centro de la discusión.

Incluso el gran público conoce ya los términos del debate sobre las células madre ―debate llevado también al Parlamento europeo y a otros varios Parlamentos nacionales― entre los defensores de las investigaciones con células madre adultas y los defensores de la investigación con células madre procedentes de embriones, justificada esta en nombre de la libertad de investigación y realizada sin tener en cuenta exigencias éticas.

De este modo, el debate científico cultural se ha hecho social y político, entre otras razones por la financiación pública que se concede a los proyectos aprobados en las sedes competentes.

En este congreso no faltará la valoración ética sobre este debate y se llegará a  una toma de posición argumentada en favor del uso de las células madre adultas o somáticas, y se hablará también de una recientísima hipótesis formulada para la preparación de células madre:  la re-programación de células adultas, a las cuales, a través de un proceso especial de ingeniería genética, se las llevaría a su fase primitiva sin producirse ningún efecto sobre el embrión.

Esta presentación será un motivo de novedad. Esta hipótesis parece prometedora -si se confirma- también con respecto a otras alternativas de las que se está hablando y que implican procesos prácticamente equivalentes a la clonación.

Todos los científicos que se alternarán en las ponencias son especialistas, porque se trata de investigadores dedicados a la experimentación con células madre. Proceden de numerosos países:  D.A. Prentice (Universidad de Georgetown, Estados Unidos); A. Vescovi (S. Raffaele, Milán, Italia); P. Silburn (Brisbane, Queensland, Australia); C. Huriet (París); B.E. Strauer (Düsseldorf, Alemania); D. Hess (Augusta, Georgia, Estados Unidos); C. Lima (Lisboa); C.P. McGuckin (Newcastle Upon Tine, Reino Unido); Alan Mackay-Sim (Nathan, Queensland, Australia); S. Mancuso (Roma); N.A. Habib (Londres); M. De Luca (Venecia y Módena, Italia); J.L. Sherley (Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos); M.L. Condic (Salt Lake City, Utah, Estados Unidos); Brevini T.A.L., Gandolfi F. (Milán, Italia); Takahashi K., Yamanaka K. (Kyoto, Japón). Para las ponencias de índole ético-antropológica:  I. Carrasco (Valencia, España); M. Faggioni (Roma).

Las ponencias sobre las alternativas recientes que se han propuesto correrán a cargo de:  M.L. Condic; Brevini T.A.L., Gandolfi F.; Takahashi K., Yamanaka K.

Habrá también comunicaciones libres y se prevén numerosísimas intervenciones de los congresistas, entre los cuales hay muchos especialistas.

Creemos que durante estos días de reflexión, los científicos, que se encuentran como en un confín, con un pie en el mundo de la realidad biológica y con el otro en el mundo de la reflexión y de la conciencia, no sólo podrán confrontarse entre sí, sino que también podrán beneficiarse de un don sapiencial que se les ofrece al confrontarse con la ética y con la luz de la Revelación cristiana, luz que no debilita sino que potencia la reflexión científica y la instancia de la ética humana y racional.