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LA PEDAGOGÍA DE LA FE INTRODUCCIÓN En repetidas ocasiones el Papa Juan Pablo II ha llamado la atención de la
humanidad sobre la peor desgracia que hoy sufren los hombres: la pérdida del
sentido de Dios. Y no se trata de haber olvidado el por qué de Dios, su
razón de ser para la vida humana; se trata de algo peor aún: la pérdida de Dios
mismo y del instrumento por el cual llegamos a Él, la fe sobrenatural. Esta desorientación profunda y existencial ha sumergido a las personas en un grave caos, en una confusión tan seria y radical que es portadora de la más dolorosa angustia para quienes todavía tienen el valor de reflexionar. Angustia que lleva masivamente a buscar sustitutos de Dios y a tratar de llenar el vacío que su ausencia ha traído. No cabe la menor duda que la causa primera de este fenómeno es la ausencia del "esplendor de la Verdad", utilizando las mismas palabras del Santo Padre. Siglos de racionalismo, de engreimiento absurdo de nuestra pequeñez y limitación han contribuido a la ceguera humana y a la negación de la Verdad. Es ésta precisamente la razón por la cual el Papa insiste en que tengamos el valor de "abrir las puertas a Cristo", que es la Verdad, que es la fuente del sentido auténtico del vivir humano, que es el Alfa y Omega del universo entero. Es también por ello que hoy urge reencontrar la Verdad, redescubrir a Dios, volver a plantear y estudiar "las razones de nuestra fe". Las manifestaciones de este fenómeno. Es importante saber descubrir cuáles son las manifestaciones de la pérdida del sentido de Dios. Es urgente saber detectar a tiempo todo lo que está sucediendo, para poder oponerse a ello y tomar las medidas correspondientes. 1.La secularización. El racionalismo y el materialismo modernos han causado el abandono de la práctica religiosa, la pérdida del sentido de lo sagrado y la visión limitada y terrena de nuestra existencia y de todo lo que la conforma. Dios ya no impregna la vida y la realidad; Dios es un extraño abandonado a la vera del camino o convertido en un recurso extremo para colmar vacíos temporales y para satisfacer necesidades ocasionales. El respeto humano y el culto a las apariencias han tomado el lugar de la auténtica religiosidad. Ya no se ve ni se vive con los ojos de Dios. Ya no se juzga la realidad y las acciones con los criterios evangélicos. Todo se reduce a la mirada y al juicio del hombre mismo. Los hombres y mujeres que consagran su vida a Dios son vistos como extraños y son considerados como pertenecientes a un tiempo ya pasado, fuera de moda, sin sentido alguno. Por eso, muchos cristianos temen la vocación religiosa y se oponen a ella cuando ésta se presenta en su vida o en la de sus seres queridos. La práctica religiosa ha sido relegada al ámbito de lo privado, y se niega su dimensión comunitaria. Quienes no la combaten, simplemente la toleran. Para muchos cristianos, su condición de bautizados es solamente una nota cultural que, con el tiempo, desaparecerá. 2.El subjetivismo y el relativismo. Perdido el sentido de Dios, olvidada la Verdad y la norma para alcanzar la Bondad, la humanidad busca superar la inseguridad que se deriva de este olvido. El nuevo "evangelio" de la edad moderna y post-moderna es precisamente la propia razón y la conciencia personal constituidas en el único criterio y fuente de normas de conducta. En nombre de la libertad de conciencia, de la democracia, de los derechos individuales, se rechaza todo cuanto sea establecido, se niega el valor de la tradición y del Magisterio de la Iglesia, se reclama lo absurdo del dogma cristiano. Y se implanta una nueva verdad y unas nuevas normas morales: las que cada uno decide sobre la base de su propia mente y conciencia. Esta situación ha causado la pérdida del sentido del bien y del mal, convirtiendo estas realidades objetivas en opiniones subjetivas, de las cuales cada individuo es autor y responsable absoluto. 3.La paganización. El esfuerzo por olvidar y negar a Dios ha sumido a los hombres en una vertiginosa necesidad de sustituirlo con otros "dioses". El abandono de la fe cristiana no ha llevado necesaria y principalmente al ateísmo, sino a la implantación de un sin número de ídolos. Por eso se puede hablar de paganización. Este fenómeno es muy complejo y se presenta de muy variadas formas: a) La adhesión a religiones fundamentalistas, tanto de raíces cristianas, como de origen pagano. b) La aceptación de una religiosidad o ideología indefinida, fácil y cómoda, sin compromisos, verdades ni normas precisas, como es la "Nueva Era". c) La exaltación del hedonismo y sus ídolos, como son el consumismo, la moda, el sexo y el placer en sus múltiples manifestaciones. El proceso de paganización es causa y a la vez efecto del fenómeno de la descristianización del mundo actual. Proceso que no resulta nada nuevo y que, más bien, representa un retroceso cultural y religioso comprobable en la historia. La nueva evangelización. Ante este panorama, apenas esbozado y digno de profundización, resulta urgente acoger la consigna del Papa Juan Pablo II, quien llama a todos los cristianos a la "nueva evangelización". Esta consigna será la única que ayudará a los hombres a redescubrir el sentido de Dios. Y reencontrando a Dios se descubrirá nuevamente el sentido de la propia vida. En esto reside el secreto de la propia felicidad y de la salvación eterna de la que todos estamos necesitados. Este curso ayudará a conocer el camino para este encuentro con Cristo, Camino, Verdad y Vida. |
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