¿Cómo le digo a mis papás de mi vocación?

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¿Cómo le digo a mis papás de mi vocación?

Gabriel pregunta:

Padre,

Acabo de decidirle a Jesús que acepto su invitación a ser sacerdote. Sin embargo, mis papás no lo saben. Tengo 15 años y quiero entrar al seminario el próximo curso escolar. ¿Cómo le doy a mis papás la noticia? Me da un poco de miedo su reacción, aunque también hay quien me dice que me van a apoyar. ¿Se los digo directamente o con rodeos?

Muy querido Gabriel,

Felicidades por tu generosidad para responder a Cristo que te invita a seguirle más de cerca. El tomar esta decisión con la madurez con la que le afrontas es una señal de que ya no eres un niño, sino que has empezado a ser todo un hombre.

Honestamente no conozco a tus padres como para darte una "fórmula" para manifestarles tu decisión de ser sacerdote y que te den su bendición y permiso. Sin embargo, puedo darte algunas sugerencias.

Definitivamente hay que decirles a tus padres de esta decisión que has tomado. Puede ayudar mucho que lo hagas después de haber rezado y pedido luz al Espíritu Santo para que digas lo que tienes que decir y que tus padres escuchen también la voz del Señor que ha querido fijarse en uno de sus hijos para ser sacerdote.

Conviene también que escojas un buen momento, es decir, cuando tengan tiempo para escucharte, estén serenos, etc. y más bien evita el tema si tienen prisa, o alguna preocupación que les absorbe plenamente. Aquí estamos hablando de tu vida y de tu felicidad y esto a ellos les interesa mucho.

Quizás la mánera más sencilla de abordar el tema es decirles que tienes algo importante que comentarles. Quizás sea mejor hacerlo por separado, primero a tu madre y luego a tu padre, o al revés, según la sensibilidad espiritual que tengan, aunque también puedes tratarles el asunto a los dos a la vez.

Y empieza diciéndoles que llevas un tiempo sintiendo una inquietud vocacional, que quieres ser sacerdote y que necesitas su ayuda y sus oraciones para poder emprender el camino. Si ya sabes a qué seminario o congregación religiosa quieres entrar, convendría que luego los llevaras a conocer o que uno de los formadores del seminario fuera a tu casa para que pueda responderles dudas, aclarar inquietudes, explicar el proceso formativo, etc.

Ellos buscan, sin lugar a dudas, tu felicidad. Naturalmente, al dar el paso al seminario, su corazón de padres sufrirá un poco. Sin embargo, si tú muestras seguridad en tu decisión y, al mismo tiempo, mucho cariño hacia ellos, ellos te apoyarán.

Si por algún motivo ellos no se alegran tanto con la noticia, no dejes de encomendarlos y de pedirle a María que te ayude a que te concedan el permiso de ir al seminario. Tarde o temprano, llegará la gracia. Mientras tanto, tú vive ya como si fueras seminarista, participando en el apostolado, teniendo dirección espiritual con un buen sacerdote de tu confianza.

Felicidades y cuenta con mis oraciones para que tus padres se alegren de la buena noticia aunque su corazón pueda sufrir un poco.