¿Cómo orientar a mi hija sobre la vida consagrada?

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¿Cómo orientar a mi hija sobre la vida consagrada?

Fernando pregunta:Le escribo para preguntarle cómo puedo ayudar a mi hija en su crecimiento espiritual Tengo tres hijas. La mayor, que tiene doce años, ha expresado muchas veces en los últimas años que será religiosa. Yo creo que una niña de doce años no puede entender completamente lo que eso significa (y yo tampoco, para ser franco). Sin embargo, la vida de la Madre Teresa de Calcuta le impresiona mucho. Ella desea pertenecer a una congregación religiosa que ayude a los pobres. De nuevo, no estoy seguro de que capte lo que quiere decir dedicar su vida de esta manera Pero mi problema fundamental es que no sé cómo cuidar esta posible vocación. Creo que ella sola ha llegado a esta convicción y deseo sin que su madre o yo hayamos influido. No sé si debería exponerla a este tipo de vida desde tan temprana edad. Como familia, rezamos juntos todos los días, los sábados por la tarde tenemos un rosario familiar, vamos a misa los domingos, solemos confesarnos cada mes Pero también sufrimos del influjo de una vida materialista. Mis tres hijas gozan de una vida, si no lujosa, ciertamente cómoda, pues Dios me ha bendecido con varios éxitos profesionales. Le agradeceré mucho que me aconseje, sobre todo sobre el momento más oportuno en el que conviene exponer a mi hija de lo que podría ser su vida como religiosa, sobre el tipo de orientación que debería darle y cómo puedo custodiar y alentar lo que podría ser un cambio radical de estilo de vida en mi hija.

Muy querido Fernando,

Su pregunta refleja de manera muy hermosa cómo la gracia de Dios puede actuar en las almas. Sin duda es obra suya la claridad tan notable con la que su hija percibe una llamada, sin dejar la inocencia y sencillez de una vida que todavía no deja la niñez del todo. También es obra suya ese deseo que hay en Ud. de respetar su acción, de secundarla y, también, del influjo negativo que puede estar teniendo el materialismo en su vida y en el los suyos.

Antes que otra cosa, conviene que se pregunte por el camino por el que Dios lo lleva a Ud. Por lo que me dice, está cumpliendo con sus obligaciones normales de católico y padre de familia, pero entre líneas se ve también que percibe que quizás falta algo. Sea lo que sea, parece que Dios quiere darle un pequeño empujón en esa dirección.

Para su hija, es muy importante percibir a su padre verdaderamente comprometido con Cristo. Por otra parte, su cercanía e intimidad con el Señor le harán más sensible a la acción de Dios en su alma y en el de su hija y le permitirán orientarla según el querer del Señor.

Quisiera aclarar algunas cosas: Dios puede dar la gracia de percibir la propia vocación en cualquier edad. Como padre de familia católico, Ud. está llamado a atender a las necesidades espirituales de su hija al menos tanto como hace de las necesidades materiales; a proteger su salud espiritual incluso más que su saludo corporal. Así como trabaja para darle a su familia todo lo que necesita en el orden material e incluso darles ciertas comodidades, rece e incremente su vida cristiana para ganarles las gracias para que puedan conocer y amar más a Jesucristo. Ya les está dando un buen ejemplo en el modo de vivir su matrimonio cristiano. Si su hija está siendo llamada a ser monja, es muy importante que tenga una visión clara de lo que es un matrimonio cristiano, y reconocer su bondad como un don de Dios que lleva a Dios; ésta será una ayuda de valor incalculable para entender su propia vocación a amar a Cristo de manera exclusiva y total como esposa suya.

Ayude y aliente la vida de oración de su hija, su percepción del amor y la bondad de Dios. Déle las oportunidades que necesita para conocer y desarrollar su inteligencia, formar su carácter permítale incrementar sus actos de servicio y apostolado. Invítela a leer más sobre la madre Teresa si ella siente la inclinación en ese sentido, y a conocer las vidas de los santos. Conforme se desarrolla en ella el período de la adolescencia, cuide que su inteligencia, voluntad, corazón y fe se desarrollan de manera armoniosa. Personalmente no creo que sea demasiado pronto a los doce años para que conozca de cerca la vida de las religiosas. Quizás una visita familiar a un lugar en donde ellas trabajan podría ayudar mucho.

Cuente con mis oraciones.