¿Cómo puedes llegar a ser un consagrado humano y espiritual a la vez?

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¿Cómo puedes llegar a ser un consagrado humano y espiritual a la vez?
Un ser espiritual, que deberíamos ser todos los cristianos, tiene conciencia del bien y del mal, eso no quita que tenga tentaciones y que algunas veces pueda caer en ellas, pero normalmente no caerá. Su espiritualidad es la fuerza para luchar contra el pecado y la oración su arma más poderosa. Esto le permite no hacerse esclavo del pecado.

Lo espiritual no lo va a salvar de la tentación, al contrario, el mal va a arremeter más contra éste pues el hacer caer a una persona que está en gran comunión con Dios es un triunfo enorme, por eso se ensaña más con las personas que procuran, con testimonio y ejemplo de vida, ser fieles a su fe.

Un consagrado es blanco del mal, su debilidad humana debe ser reforzada con la oración y contemplación. Jamás debe olvidarse de su pequeñez, ni tentar a Dios diciendo “soy fuerte, yo puedo”. Jamás debe arriesgarse, deberá ser cauteloso, pero sobre todo una persona de convicciones firmes y de oración intensa.

La debilidad humana no está peleada con su espiritualidad, al contrario, se refuerza esa debilidad y ésta ayuda a aumentar la espiritualidad. Si uno cae en la tentación debe levantarse rápido y no quedarse en la autocompasión y el sentimiento de culpa, confiar en la misericordia divina le ayudará a seguir adelante.