¿Cómo puedo conquistar la virtud de la pureza?

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¿Cómo puedo conquistar la virtud de la pureza?

Clara pregunta:

¿Qué medios concretos, además de la oración, puedo poner en mi vida cotidiana para ganar la virtud de la pureza?

Estimada Clara,

Cristo nos da dos medios muy certeros para cultivar nuestra pureza: oración y vigilancia. Por lo que me comentas, entiendo que tú ya practicas la oración. En cuanto a la vigilancia, abarca varios medios prácticos.

Como tú sabes, el mundo de hoy tiene una forma de ver todo lo que se refiere al cuerpo humano que, desde nuestra perspectiva cristiana resulta superficial y empobrecedora. En los medios de comunicación y en las expresiones artísticas (tv. Cine, revistas, modas, etc) hay muchas cosas estupendas y avances fantásticos, pero también hay mucho que está inspirado por esa forma de ver al ser humano que antes te mencionaba. Por eso, tenemos que tratar de seleccionar lo que nos ayuda pero desechar lo que nos empobrece. Esa es parte importante de la vigilancia que nos recomienda el Evangelio. Lógicamente también forma parte de esa vigilancia, no hacer caso de las imágenes y recuerdos que ya se hayan metido en nosotros y que nos empobrecen en esa visión positiva del cuerpo y la sexualidad.

Otra ayuda enorme es el ocupar tu tiempo y aprovecharlo en algo constructivo. El ocio entendido como el estar sin hacer nada, suele ser motivo de tentaciones

Pero la verdad es que el secreto principal para vivir la pureza cristiana es el amor. Si tú consigues hacer que el centro de gravedad de tu vida sea el amor a Dios y a tus semejantes; es decir que tu preocupación principal sea cómo hacer felices a las personas que te rodean, vivirás con mucha más facilidad y plenitud la pureza. De hecho la pureza no es otra cosa que la vivencia de la sexualidad de acuerdo al plan de Dios. Y en ese plan, la sexualidad es manifestación de un amor que se hace fecundidad. La dinámica propia de la sexualidad es el amor y la fecundidad. Cuando vivimos la sexualidad como una simple pasión que se desata, lo estamos haciendo fuera del plan de Dios y en una dimensión de placer egoísta. Por eso vivir nuestra vida volcados en el amor, nos ayuda a ser más libres de esa esclavitud pasional.