La conversión de Stalin y unos cuantos más

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Todo parecería indicarnos que la fe ya es cosa del pasado, una “superstición” superada. Nos invaden con películas y propaganda anticristiana –por no hablar propiamente de la persecución real contra los cristianos que mueren a diario a causa de su fe–, y además estigmatizan a los que creen: es decir, no es que haya precisamente un ambiente que propicie las conversiones. Y al catolicismo menos.

Pero los testimonios y los hechos dicen mucho y significan más. Son actuales, de hombres y mujeres que se encontraron con Cristo o, por mejor decir, que Cristo les encontró. Su vida ahora ya no es igual y a pesar del contexto hostil contra el cristianismo en general, y el catolicismo en particular, son felices porque son parte de la Iglesia que Jesucristo fundó.

Para convertirse no importan las edades

“Decidí bautizarme tras leer la Biblia”. Y lo hizo con 90 años cumplidos, en la iglesia de la Santísima Trinidad de Kariobangi, en Nairobi, el pasado mes de mayo de 2009. Se llama Kimani Ng´ang´a Maruge –ahora Stephen, después de su bautismo– y fue el escolar más viejo del mundo, pues hace cinco años, cuando tenía 85, se inscribió en la escuela para aprender a leer y escribir. De hecho, quedó registrado en el libro Guinnes de los récords, al grado de que era compañero de clases de dos de sus 35 nietos.

Malika El-Hazzini es más joven que don Stephen, pero coinciden en esa experiencia de encuentro con Cristo. De origen marroquí y modelo de profesión, Malika se casó en 2004 con el vicepresidente del club de futbol Milán, Adriano Galliani. Vive en Italia.

A raíz del nacimiento de su hija, fruto de una relación anterior, su itinerario espiritual siguió un derrotero preciso: “La primera vez que entré en una iglesia, nada más nacer mi hija, me quedé extasiada al escuchar los cánticos y las oraciones que alababan el amor y la ayuda al prójimo. Soy una persona extremadamente sensible. Amo a las personas, las cosas bellas y el arte. Me gusta compartir mis sentimientos. Creo en el amor y Jesús es amor”, afirmó Malika.

A los ocho años bautizó a su hija porque la misma niña lo pidió. En declaraciones al diario italiano “Il Corriere della Sera”, Malika cuenta que desde “hace muchos años voy a misa, conozco las oraciones y colaboro con religiosos”. Musulmana de nacimiento, comenzó su proceso de conversión para ser acogida formalmente en la Iglesia Católica mediante el bautismo.

En este proceso de conversión, la Virgen María desempeñó un papel decisivo: “Desde pequeña me hacía llamar María porque ya tenía mucho afecto a la Virgen”, refiere. Y no es casual que concretamente en el santuario mariano de Loreto haya hecho público su proceso de conversión. De hecho ya eligió su nuevo nombre como católica: se llamará María Magdalena.

¿Escritores y periodistas? También los hay

Podría parecer paradójico, pero también de esas profesiones en donde suele abundar el prejuicio anticristiano y el odio al catolicismo pueden suscitarse conversiones.

Alina Reyes es conocida por literatura erótica como “El carnicero”, “Satisfacción” o “Detrás de la puerta”. Sus padres fueron comunistas y en el comunismo se educó. Pero justo este 2009 declaró que está viviendo un descubrimiento de Dios y del catolicismo.

Así lo refleja en sus últimas obras como “A la luz del tiempo”, “Salmos de la época actual” y el reciente ensayo “La joven y la Virgen”, una composición que nació justamente después de visitar el santuario de Lourdes. “Estoy reescribiéndome por completo”, confiesa (cf. “La Razón”, 01.07.2009), a la vez que define a Dios como “Aquel que me acompaña desde la infancia, un Dios que me ha tomado de la mano”.

Patrick Kéchichian se alejó de la fe en la que había nacido. De origen armenio, es periodista y actualmente colabora en el diario católico de mayor impacto en Francia, en “La Croix”.

Pero en su etapa de alejamiento de la fe católica fue jefe de redacción y crítico literario del suplemente de literatura del diario “Le Monde”, “Le Monde des livres”. Su conversión, motivada en parte por la lectura de autores franceses-católicos como Claudel, Bernanos, Lubac, Pascal y Francisco de Sales, le llevó a renunciar a su puesto en “Le Monde”, donde su fe debía quedar como un asunto privado, cosa a la que no estaba dispuesto.

“Cuando se acepta la totalidad del dogma, ante nuestros pasos se abre una multiplicidad de caminos posibles (…) La fe no es ni puede ser un asunto privado”, dice, en declaraciones recogidas por el diario “La Razón” (cf. 29.10.2009).

El caso de la hija de Stalin

Pero quizá uno de las conversiones más impresionantes es la de Svetlana Stalin. Hija del dictador y genocida comunista, Svetlana nació y creció en una sociedad atea.

Escritora de profesión, pasó los primeros 36 años de su vida en la Rusia atea, viviendo en un hogar de ateos militantes. Pero los ejemplos de fe de su abuela paterna, que era campesina, doña Ekaterina Djugashvili, y de su abuela materna, doña Olga Allilouieva, de quien escuchó hablar de Dios por vez primera, dejaron una semilla e inquietud dentro de Svetlana.

Cuando a los 18 años un hijo de Svetlana enfermó de gravedad, ella se refugió de modo natural y espontáneo en Dios: “No conocía ninguna oración, ni el “Padrenuestro”. Pero Dios, que es bueno, no podía dejar de escucharme. Me escuchó. Después de la curación, un sentimiento intenso de la presencia de Dios me invadió”.

Pasó poco tiempo y llegó el bautismo en la fe ortodoxa, concretamente el 20 de mayo de 1962. Se casó y se mudó a EU, donde sufrió un dolor muy grande a raíz de su separación conyugal.

La cercanía de un sacerdote italiano que ejercía su ministerio en Pennsylvania, el apoyo que desde 1976 encontró por parte de una familia católica (Rose y Michael Ginciracusa), que le conmovió profundamente, la lectura de literatura católica y el contacto con católicos, la llevaron a ingresar en la Iglesia Católica un 13 de diciembre de 1982.

“Los años desde mi conversión han sido plenos de felicidad. La Eucaristía se ha hecho para mí, viva y necesaria. El sacramento de la reconciliación con Dios a quien ofendemos, abandonamos y traicionamos cada día, el sentido de culpa y de tristeza que entonces nos invade: todo esto hace que sea necesario recibirlo con frecuencia”, afirma Svletana.

Y hablando de la Virgen María dice: “…fui llevada a los brazos de la Virgen María a quien no tenía costumbre de invocar, teniendo la idea de que esta devoción era cosa de campesinos iletrados, como mi abuela Georgiana, que no tenía otra persona a quién dirigirse. Me desengañé cuando me encontré sola y sin sustento. ¿Quién otro podía ser mi abogado sino la madre de Jesús? Imprevistamente, ella se me hizo cercana” (cf. ReligionenLibertad.com, 05.09.2009).

No menos impresionante es la historia de Fabio Quartulli, hoy sacerdote de la prelatura del Opus Dei. ¿Por qué? Fue militante marxista: a los 15 años ya había leído “El Manifiesto” y parte de “El Capital”, de Carlos Marx, y estaba adscrito a las juventudes comunistas. De la Iglesia pensaba que “su mensaje era bueno, pero que no lo cumplía”.

Dios le salió al paso cuando tenía 19 años: un supernumerario del Opus Dei le invitó a su casa, pues había perdido el tren y el próximo salía al día siguiente. En esa casa leyó un folleto titulado “Por qué y cómo confesarse”: “Desde ese día recibo el sacramento de la confesión cada 15 días”, declaró a la revista francesa “Il est vivant!”, No tardó mucho en ser admitido como numerario y ser ordenado sacerdote en 2007: “En el cristianismo descubrí la atención a cada persona”.

Reversiones: catedráticos, actores, cantantes…

También los hay que después de un periodo de alejamiento vuelven a la fe de cuando eran niños.

“Yo perdí la moral y al perder la moral se pierde la fe. (…). Cuando ya has perdido la moral y vives libertinamente, dejándote llevar de todas tus pasiones, entonces ya no te interesa que Dios exista para que no te reproche nada; entonces caes en el agnosticismo o el ateísmo. Porque cuando no se es capaz de vivir como se piensa, como se cree, se termina justificando cómo vives”. Son palabras de Vicente González, catedrático emérito en Vizcaya, España, quien perdió la fe cuando estudiaba la universidad.

¿Y cómo sucedió la salida de ese mundo de hedonismo donde sólo contaba el placer? Leyendo al filósofo Henry Bergson, concretamente una frase del intelectual francés que decía: “vosotros los españoles tenéis en la mística la más alta filosofía. Vuestros grandes místicos como Teresa de Jesús y Juan de la Cruz han conseguido de un salto lo que nosotros los filósofos no somos capaces de conseguir”. Tomó el libro autobiográfico de Teresa de Jesús y lo leyó entre sollozos y lágrimas. Y entonces comenzó su conversión, también a los 40 años.

Gerard Depardieu es un conocidísimo actor francés que desde su juventud ha tenido muy presente la jaculatoria “¡Señor Jesús, ten piedad de mí”. Nacido en una familia pobre y numerosa, fue bautizado pero vivió sin practicar. Cuando al final de su adolescencia dejó su tierra natal, se sabía cargado de espiritualidad, de una espiritualidad que ha tratado de ir escuchando y transmitiendo a lo largo de su vida.

Después del éxito de la película “El guardaespaldas”, la vida de Whitney Houston no fue la misma. Su fama llegó a donde no se imaginó y con ella la adicción a la drogas. ¿Cómo salió de ahí al grado de lanzar al fin un nuevo material discográfico este 2009? Gracias a la fuerza de Dios, como ella misma reconoció en el programa de Oprah Winfrey, el pasado mes de septiembre de 2009.

Cuando viene la tentación de la recaída, ¿qué hace? “Me lleva un minuto olvidarme de eso, rezo y se va”.

Otro famoso, aunque éste fotógrafo, que redescubrió la importancia de Cristo en su vida es Michael Belk. Fotógrafo de publicaciones como “Vogue”, “Elle” o “Vanity Fair”, decidió reflejar este redescubrimiento de Cristo en un proyecto fotográfico titulado “Journeys with the Messiah”.

Dejarse conquistar por Cristo conduce a conquistar a más para Él, incluso olvidándose de uno mismo. Es lo que le pasó a Joaquín Zuazo, actual misionero laico en Burundi y a quien le correspondió organizar la boda de los príncipes de Asturias, hace varios años.

Después de una vida de juergas nocturnas y un poco de drogas, experimentó una conversión en 2005. Una conversión que le llevaría del mundo materialista y hedonista, de la pompa y lo fastuoso, a uno de entrega generosa en Bujumbura, la capital de Burundi. Es ahí donde actualmente impulsa la Fundación María Ayuda (se puede conocer más acerca de su trabajo en http://unvoluntarioenburundi.blogspot.com).

Todas historias son reales y de personas verdaderas. Sus vidas nos dejan ver que la acción de Dios en las almas, incluso en pleno siglo XXI, son una constante. Aunque la fe cristiana en general, y católica en particular, desde una perspectiva humana, esté a la baja.