El culto a la “Santa Muerte” es idólatra

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El culto a la “Santa Muerte” es idólatra
¿Cómo surgió el culto a la “Santa Muerte”?
Surgió en ambientes de brujería, magia y esoterismo, donde las personas buscan una solución fácil a los problemas de la vida. La “Santa Muerte” es una especie de amuleto o ídolo falso, fabricado por personas que engañan a los incautos. Venden esqueletos de colores porque, según ellos, cada esqueleto tiene su propia tarea.
Esta secta recientemente perdió el registro en la Secretaría de Gobernación, es llamada “Iglesia Católica Tradicionalista Mexicana-Estadounidense.
Ellos dicen que lo único que venció a Jesucristo fue la muerte. La verdad es que Jesucristo venció a la muerte con su Resurrección. Dice la Biblia: “El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo” (cfr. 1Cor 15,24-27).
En realidad, más que una religión es una secta que tiende al satanismo. El culto a la “santa muerte” coincide con el aumento de poseídos por el demonio, porque precisamente Satán ha poseído a algunos de los que pertenecen a esta secta.
La muerte no es un ser, ni es Dios ni es un Ángel, la muerte es una circunstancia, es el momento en que el cuerpo y el alma se separan. Si vemos un frasco con una etiqueta con una calavera, lo que contiene el frasco es venenoso. Si ve un alambrado con una calavera, me doy cuenta de que es una cerca electrificada, y la calavera quiere decir “peligro”. Así que si vemos una calavera significa peligro para ti, para tu familia, para tu alma, pues es un signo de algo malo. Aléjate de ese lugar o de ese altar.
¿Creó Dios la muerte?
No. La muerte fue consecuencia del pecado de desobediencia de Adán y Eva. La muerte no es algo ni alguien. Se llama muerte a no tener vida. Dios creó la vida. Nuestra vida es pasajera en la tierra. La muerte separa el alma del cuerpo, y cuando llegue la resurrección de los muertos, al final de los tiempos, Dios volverá a unir nuestro cuerpo a nuestra alma, y así estaremos por toda la eternidad: en el cielo o en el infierno, con cuerpo y alma.
Si la muerte fuera algo bueno Dios no la habría destruido. La muerte fue vencida con la venida de Cristo al mundo. Él pagó con su Sangre para que fuésemos al Cielo si es que estamos dispuestos a ello. La muerte no forma parte del plan inicial de Dios, fue el ser humano quien la introdujo, sin embargo, nos veremos libres de ella en el futuro, cuando Dios lo tiene previsto.
¿Un esqueleto tiene poder?
Ningún esqueleto tiene poder para actuar o pensar –no tienen cerebro ni músculos-, si así fuera, los panteones serían escenario de dramas macabros. Esto sólo se ve en los cuentos y películas de terror.
El culto a la “Santa Muerte” surge entre personas con poca cultura y poco conocimiento de Cristo y del verdadero Catolicismo. Esta “devoción” ha sido capitalizada por los comerciantes que no tienen escrúpulo en vender lo que sea con tal de tener ganancias. La Iglesia Católica marcó desde un principio la incompatibilidad de la nueva “devoción” con la doctrina cristiana, ya que son “traficantes de Cristo, y hay que estar alerta contra los tales” (Cfr. Didaché XIII, 3-5).
La constante negativa de la Iglesia Católica de aceptar el culto a la “Santa Muerte” ha obligado a sus seguidores a tomar una decisión entre ser católicos o ser de esta secta. La muerte no se debe de adorar porque la muerte no existe. Existe el morir, es decir, ese instante de ruptura en la curva de la vida, en el que se pasa a otra vida de felicidad, de purgación o de condenación.
En Querétaro llegan a venerar a la Santa Niña Blanca, una estatua cadavérica. Llegan decenas de personas ingenuas a ver a la Niña Blanca, culto que no sólo no está reconocido por la Iglesia Católica, sino que incluso hace más vulnerables a sus adeptos frente al mal... Por sus frutos se conocen los árboles.
Esos “peregrinos” dan culto a la muerte, veneran un cadáver, una calaca violenta que representa a la muerte.
Pretexto para hacer el mal
La “Santa Muerte” puede usarse como medio para obtener una respuesta mágica –propia de niños o de personas inmaduras-, o como pretexto para causar el mal y “justificar su maldad”, dice José de Jesús Aguilar.
Si alguno desea saber más sobre el más allá, les recomiendo el folleto sobre las ánimas del purgatorio, o bien el libro de María Simma sobre el Purgatorio: ¡¡Ayúdennos a salir de aquí!! Distribuido por Centro maría Reina de la Paz, Toluca: Su email:paztoluc@att.net.mx
Orígenes de este culto
Su origen es pagano, la adoración a la Santa Muerte llegó de África a algunos países como Cuba, Haití, Puerto Rico, Brasil y Estados Unidos, con las personas que compraban como esclavos en el siglo XVII. Pertenece también al culto pagano llamado santerismo. Los brujos de Catemaco, Veracruz, le dan culto a esta macabra imagen. Se dice que hace unos 45 años un espíritu maligno le habló a un brujo le ordenó que propagara este culto en México.
Este falso ídolo es adorado por algunos espiritistas, brujos, hechiceros, chamanes, curanderos, astrólogos, santeros y satánicos por lo cual no es grato a Dios, pues es una trampa más de Satán.
Heliodoro Díaz López, aconseja: Retira todos los amuletos que tengas en tu casa, quita la imagen de la muerte, ¡destrúyela! para que nadie la recoja, y pide perdón a Dios si le has dado culto.
No hace milagros pero los favores que hace, los cobra
Satán es un ángel caído, es inteligente y tiene poderes preternaturales. Ofrece “bienes” que a la larga resultan para mal. Si no hacen lo que la Santa Muerte les dice o no cumplen sus promesas, les va mal por poder del demonio.
Es común que los devotos de la Santa Muerte sientan satisfacción porque se les concedió un favor, pero con el tiempo algunos sufren de insomnio o pesadillas, escuchan ruidos o perciben malos olores. Su personalidad cambia para mal, suelen volverse violentos, agresivos y ansiosos. Algunos han llegado aún más lejos, es decir, al suicidio.
No está de más repetir que el principal argumento de los que adoran a la Santa Muerte —la única que venció a Jesucristo— es mentira. Jesucristo venció a la muerte con su Resurrección. Dice la Primera Carta a los Corintios: “El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo” (1Cor 15, 24-27).
Luzbel es sagaz, inventa toda clase de medios para enganchar a niños y adultos. En Canadá está por inaugurarse una escuela holística de terapias alternativas y esotéricas, que se anuncia como "el Hogwart's de Harry Potter, pero para adultos". Luego pues, cabe suponer que además de New Age y terapias alternativas, también van a enseñar brujería.
Huye de la Santa Muerte
Todo tiene remedio menos la muerte, y para un creyente la muerte es Vida si ha vivido bien y se ha arrepentido de lo que ha hecho mal. Si caíste en la trampa de adquirir una imagen de la Santa Muerte o te hiciste un tatuaje, tienes remedio. Aleja esa imagen de ti, destrúyela y renuncia a todos los objetos mágicos que desvían tu fe del Dios Todopoderoso. Acude a La Virgen y pide su protección y, si eres católico, acude al Sacramento del Perdón. Si te has metido más a fondo en esta secta o en cualquiera otra secta, reza a diario las oraciones del exorcismo y Dios te ayudará. Están a continuación.
Oración por la curación interior
Señor Jesús, tú conoces mis problemas, los pongo todos en tu corazón de Buen Pastor. Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón, que cures las pequeñas heridas que hay en el mío. Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación. Cura, Señor, todas esas heridas íntimas que son causa de enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón divino. Ayúdame a ser humilde y benigno.
Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas. Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que tú eres la Resurrección y la Vida. Hazme testigo auténtico de tu Resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu presencia Viviente entre nosotros. ¡Amén!
Plegaria de Liberación
Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno que los ha esclavizado.
Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda.
De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de desorden en la sexualidad , nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De la división de la familia, de toda amistad mala: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor. ¡Amén!
ORACION DE LIBERACION
Monseñor Morales
Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor por el que te has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que subiste a la Cruz para dar tu vida por nosotros.
Gracias por tu sangre preciosísima con que nos has redimido.
Con tu sangre preciosísima brotada de tus sacratísimas sienes traspasadas por espinas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a cuestas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por los clavos: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Tres veces Gloria
Amén, Amén, Amén.
» ORACIÓN PARA CONFIARSE A SAN BENITO «
¡Oh, Santo Padre Benito, que ayudas a cuantos acudimos a ti! Acógeme bajo tu protección; defiéndeme de todo mal que aceche mi vida; obtenme la gracia del arrepentimiento de mi corazón y una verdadera conversión para reparar las culpas cometidas, y para alabar y glorificar a Dios todos los días de mi vida. Hombre con corazón como el de Dios, recuérdame allá en lo alto porque, perdonados mis pecados, me devuelves la estabilidad en el bien; no permitas que me separe de él, acógeme en el coro de los bienaventurados, junto a ti y al grupo de los santos que han ido detrás tuyo hacia la eterna beatitud. Dios omnipotente y eterno, por los méritos y el ejemplo de San Benito, de su hermana, la virgen Escolástica y de todos los santos sacerdotes renueva en mí Tu Santo Espíritu; dame fortaleza en el combate contra las tentaciones del maligno, paciencia en las tribulaciones de la vida, prudencia en los peligros. Aumenta en mí el amor a la castidad, el deseo de la pobreza, el ardor en la obediencia, la humilde fidelidad en la observancia de la vida cristiana. Confortado por ti y sostenido por el amor de mi prójimo, puedo servirte alegre y unirme victorioso en la Patria Celestial a todos los santos. Por Cristo, Nuestro Señor.
Amén.
Oraciones
1. Señor Dios, apiádate de mi, siervo tuyo,
que, a causa de muchas insidias,
me he vuelto como un objeto perdido;
sálvame de la mano de mis enemigos
y ven a buscarme si estoy perdido,
acógeme cuando me encuentres,
y no me abandones,
así podré agradarte por siempre,
porque se que me has redimido con tu fuerza.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.
2. Dios todopoderoso,
que das cobijo a los afligidos en tu casa
y conduces a los cautivos a la prosperidad,
mira mi aflicción
y ven en mi auxilio;
derrota al enemigo malvado,
para que, una vez vencida la acción del adversario,
la libertad me conduzca a la paz,
de modo que restablecido en la piedad serena,
proclame que eres admirable
Tú que diste fuerza a tu pueblo.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen
3. Oh Dios, creador y defensor del genero humano,
que formaste al hombre a tu imagen
y lo recreaste mas admirablemente
con la gracia del Bautismo,
dirige tu mirada sobre mi, siervo tuyo,
y se propicio a mis súplicas.
Te pido que nazca en mi Corazón
el esplendor de tu gloria
para que, eliminado plenamente todo temor,
pueda alabarte
con animo y espíritu sereno,
junto a mis hermanos en tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen
4. Oh Dios, origen de toda misericordia
y de toda bondad,
que quisiste que tu Hijo
sufriera por nosotros el suplicio de la cruz
para librarnos del poder del enemigo;
mira propicio mi humillación y dolor,
y concédeme,
pues me renovaste en la fuente bautismal,
que, habiendo vencido el ataque del Maligno,
me colme la gracia de tu bendición.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen
5. Oh Dios, que por la gracia de la adopción,
quisiste que yo fuera hijo de la luz,
te pido que me concedas
no verme envuelto en las tinieblas de los demonios
sino que pueda por siempre permanecer plenamente
en el esplendor de la libertad recibida de ti.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amen