Darwin visita la Gregoriana

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Darwin visita la Gregoriana

Del 3 al 7 de marzo de 2009 se tuvo un el congreso internacional titulado “Biological Evolution, Facts and Theories” (La evolución biológica: hechos y teorías). Fue organizado por la Universidad Pontificia Gregoriana en colaboración con “University of Notre Dame (Indiana)”, dentro del proyecto STOQ, y bajo el patrocinio del Consejo Pontificio para la Cultura.

Los recientes descubrimientos científicos sobre la evolución biológica merecen una seria y atenta consideración. Con esta intención, el congreso buscó promover una correcta y fecunda relación entre ciencia, filosofía y teología. En las palabras introductoras a las jornadas de reflexión, Mons. Gianfranco Ravasi hacía ver que es necesario entrar en el horizonte de la comprensión mutua y, “cruzando las miradas”, fomentar un diálogo interdisciplinar. La ciencia y la fe deben poder complementarse en la mente del hombre que piensa seriamente las cosas, concluía comentando una frase de Max Planck, considerado el Padre de la física cuántica y que recibió el premio Nobel en 1918.

Para poder afrontar un diálogo interdisciplinar es necesario el respeto de las diversas ciencias, tanto de su objeto como de su metodología propia. Es indispensable también exponer con rigor las cuestiones del propio campo de investigación, y saber escuchar cuando se tocan temas de “frontera” entre las diversas disciplinas. Por ello, se dividieron las sesiones de reflexión en tres bloques: científicas, filosóficas y teológicas.

La opción de presentar “hechos y teorías” de la evolución biológica en plural, responde a la necesidad de afrontar el dato evolutivo propuesto por el biólogo británico Charles Darwin, pero que se ha ido completando con las aportaciones de otras ciencias, desde distintos acercamientos. La constante “microespecialización” en el campo de la ciencia permite analizar el tema de la evolución biológica desde diversos ámbitos como la paleontología, la biología comparada, la  biología molecular, la epigenética, etc.

Para dar una respuesta al problema de la vida humana es necesario afrontar tres preguntas fundamentales: ¿qué es el hombre?, ¿quién es el hombre? y ¿por qué existe el hombre?

Los datos empíricos presentados con rigor por varios científicos durante el congreso buscaron ofrecer elementos para dar una respuesta a qué es el hombre. El estudio comparado de los fósiles, los datos de la embriología del siglo XIX que han dado paso a la reconstrucción de la secuencia de genomas enteros en los albores del siglo XXI, parecen postular, como decía el Papa Juan Pablo II, que la teoría de la evolución es “algo más que una hipótesis” (Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias, 31 de octubre de 1992).

Las conclusiones científicas obtenidas a partir de estos datos deben permanecer en su plano de investigación. Aquí es donde se encuentra la frontera con la filosofía. El profesor Francisco Ayala expuso que el hombre comparte con algunas especies de antropoides hasta un 98,5% del ADN. Es importante precisar que los datos ofrecidos por la ciencia cambian en la medida que se consigue un mayor conocimiento de la realidad. Un estudio publicado en la revista científica “Nature” el 12 de febrero de 2009, en ocasión el 200º aniversario del nacimiento de Darwin, muestra que existen algunas secuencias duplicadas en el ADN humano que revelan una vasta diferencia entre los hombres y las especies antropoides (Ancestral genome of present-day African great apes & humans had burst of DNA sequence duplication in “Nature”, 2009).

Si desde el punto de vista genético la diferencia del hombre se puede reducir, según parece, a 1.5% con respecto a otras especies animales antropomórficas como el chimpancé, surge la pregunta ¿cómo es posible que ese porcentaje tan reducido, pero al mismo tiempo de tan enorme envergadura, abra la posibilidad a la especie humana de ser tan distinta de estos animales?

La inteligencia, la voluntad, la libertad y sus manifestaciones, como son el lenguaje simbólico, la sociabilidad, la religiosidad, la cultura, etc., hacen ver que en el hombre no sólo se encuentra un material genético sino una verdadera discontinuidad revelada mediante un alma espiritual que hace posible tales manifestaciones. La finalidad, la causalidad y la contingencia son términos filosóficos y entran en su campo de investigación.

La filosofía tiene la responsabilidad de proporcionar los conceptos necesarios para ofrecer una explicación a los datos manifestados por las ciencias. Es necesario responder a la pregunta ¿quién es el hombre? El profesor Fiorenzo Facchini resaltó en su intervención que a través de la cultura se revela una discontinuidad y una trascendencia que hace notar una clara diferencia entre los humanos y los homínidos no humanos. La cultura como manifestación de un lenguaje abstracto, de las expresiones sociales, religiosas y artísticas, muestra al hombre como un ser diferente a los animales no sólo gradualmente, como un animal más evolucionado, sino ontológicamente, como un viviente dotado de un alma espiritual.

Queda por responder a la pregunta por qué existe el hombre. Aquí es donde la Revelación y la teología ofrecen su contribución al tema antropológico. El alma humana es creada por Dios directamente y es inmortal. Esta intervención de Dios, lejos de contradecir los datos ofrecidos por la ciencia y la filosofía, puede ayudar a una reflexión más profunda sobre el hombre. Dios da y mantiene el ser del hombre y, al mismo tiempo, en un plano diverso, el hombre es capaz de actuar y desarrollarse libremente. El hombre encuentra la respuesta a su existencia en el amor infinito de Dios que le ha creado a su “imagen y semejanza”.

El profesor Saverio Forestiero, que se declaró como un biólogo no creyente, comentó en la conclusión del congreso que con curiosidad intelectual, interés y simpatía humana se han “cruzado esas miradas”, como se buscaba al inicio del congreso, y se ha dado un pequeño paso en el largo camino del diálogo interdisciplinar en el tema de la evolución. Forestiero recordó el dicho según el cual la fe y la razón son las dos alas para poder subir en el conocimiento; y hoy, añadió, “puedo estar de acuerdo”