De profesión... ¿¿Mamá??

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.

Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.

 

De profesión... ¿¿Mamá?? 

 

Hace unos meses atrás, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre a la cual conocía bastante bien, se me acercó.  Estaba histérica y muy indignada. ¿"Sabes lo que tu y yo somos"? me preguntó antes que yo pudiera darle una respuesta, que la verdad, no sabía cuál era. 

 

Parece que ella recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito.

Cuando la oficial que tomaba los datos, le preguntó cuál era su ocupación, ella no supo que responder. Al percatarse de esto la oficial que tomaba los datos le dijo "A lo que me refiero es a si trabaja usted o es simplemente una ....?" 

"Claro que tengo un trabajo, le contestó, soy una Mamá". 

A lo que la oficial respondió, "No ponemos Mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa." Fue la respuesta enfática de la oficial.

Había olvidado por completo esta historia hasta que un día a mí me pasó exactamente lo mismo, solo que esta vez, en la oficina del Ayuntamiento.

La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura y tenía un título muy despampanante que decía "Interrogadora Oficial". 

¿"Cuál es su ocupación?", me preguntó ella. ¿Que me hizo contestarle esto?, no lo sé, pero las palabras simplemente salieron de mi boca:

"Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas."

La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedo congelado en el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien.

 

Repetí el título lentamente, poniendo énfasis en las palabras más importantes.

 

Luego, observe asombrada como mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. "Me permite preguntarle" -dijo la funcionaria, con un aire de interés- 

"¿Que es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?"

 

Con una voz muy calmada y pausada me escuche contestarle: "Tengo un programa continuo de investigación (que madre no lo tiene) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera).

 

Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas).

Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre esta en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad son más, como 24).

Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo y, las remuneraciones más que solamente económicas están ligadas  al área de la satisfacción personal.

Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria mientras completaba el formulario. 

Una vez terminado el proceso, se levanto de la silla y personalmente me acompañó a la puerta.

Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas al laboratorio, de 13, 7 y 3 años de edad. Arriba podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental, en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización. ¡Me sentí triunfante!. ¡Le había ganado a la burocracia!.

 Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que sólo "una madre más".

La maternidad..., ¡Qué carrera más gloriosa, especialmente, cuando tiene un título en la puerta!

Las diferentes imágenes de una madre a los: 

 

4 AÑOS DE EDAD ... Mi Mamá puede hacer cualquier cosa. 

8 AÑOS DE EDAD .... Mi Mamá sabe mucho! Un montón! 

12 AÑOS DE EDAD ... Mi Mamá no sabe absolutamente todo. 

14 AÑOS DE EDAD ... Naturalmente, Mamá tampoco sabe eso. 

16 AÑOS DE EDAD .... ¿Mi Mamá?¡Es tan anticuada! 

18 AÑOS DE EDAD ... ¿La vieja?, esta totalmente fuera de época.

25 AÑOS DE EDAD .... Bueno, puede ser que sepa algo al respecto.

35 AÑOS DE EDAD ... Antes de decidir, ¿porque no pedimos la opinión de Mamá? 

45 AÑOS DE EDAD ... ¿Me pregunto qué habría pensado mi Mamá al respecto? 

65 AÑOS DE EDAD .... Ojala pudiera conversarlo con mi Mamá. 

 

Hoy nos vestimos de fiesta en este día, hoy las flores han embellecido de vida el paisaje, los pájaros se levantaron a primera hora a cantar las mañanitas, hoy el sol ha despertado radiante e imponente; bañando con su luz y energía cada rincón de nuestro mundo,  qué decir del viento y la brisa matutina que ha bañado el rostro   gracioso y fino de cada una de las mamás.  Efectivamente hoy se unen las flores, el sol, el viento y la voz de cada hijo que con el corazón decimos FELIZ DÍA MAMÁ.