El deporte del amor

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF


Realmente
fue una sorpresa cuando el entrenador les comunicó que el capitán del
equipo había renunciado. Todos sabían que había estado fallando a los
entrenamientos y que sus relaciones con la directiva no eran
últimamente de lo mejor, pero ¿irse así, dejando a un lado tantos meses
de esfuerzo y a un paso de la competencia nacional?, no era posible.

Sus compañeros, desconcertados, se quebraban la cabeza pensando ¿qué le habrá pasado?, ¿por qué abandonó al equipo?

Después de mucho pensar, llegaron a las siguientes conclusiones:

a) El capitán no encontró apoyo entre los miembros de la directiva.

b) Él trataba de motivar a sus compañeros, pero nadie lo motivaba a él.

c) El equipo tenía muchas carencias, en material, en las instalaciones, etc.

En comparación, se ven matrimonios aparentemente perfectos que deciden de repente
que ya no tiene caso seguir viviendo juntos. Quizás el cuidado y la
atención de los hijos habían constituido el quehacer fundamental de su
matrimonio y éstos ya han crecido.

En cambio, su relación de pareja había pasado a un segundo o tercer
plano y por lo mismo, se fue deteriorando, lentamente, de manera casi
imperceptible, hasta llegar a una situación tal, que en realidad se
veían entre sí como unos perfectos desconocidos.

El proceso que construye o deteriora la relación.

El proceso de deterioro de una relación -deportiva o amorosa- se
inicia con pequeños detalles, con incomprensiones y falta de
comunicación, con problemas no resueltos o situaciones mal manejadas,
con detalles aparentemente sin importancia que muchas veces dan la
impresión de no afectarnos, pero que al irse sumando unos con otros
hacen el efecto de la gota de agua en la piedra: desgastan la relación
y finalmente, acaban con ella.

Así se ve que no basta amar el deporte de las patadas ni querer a
su equipo para seguir aguantando muchos detalles con los que no se está
de acuerdo.

Los campeones no nacen, se hacen.

En el proceso que construye la relación de pareja, se dan fenómenos
similares a los que ocurren cuando se desea tener la habilidad en un
deporte.

Por su parte, si una pareja quiere tener una relación
satisfactoria, sólida y armoniosa, no basta con que ambos provengan de
familias bien integradas, pues ése sólo hecho no es garantía de nada.

Si lo que quieren no sólo es mantenerse, sino mejorar como pareja,
tienen que trabajar, sí ¡trabajar duro!, con inteligencia y empeño,
para desarrollar y mejorar su relación.

Y ese trabajo se enfoca en forma constructiva, pues no sólo se trata de evitar problemas, sino de entrenar y desarrollar la relación.

¿Cómo tener buenas temporadas?

Para tener no sólo una, sino muchas buenas temporadas, la
preparación en el deporte que se eligió, debe ser constante, la base
debe estar muy firme.

En la relación de pareja sucede exactamente igual. Las dificultades
y problemas pueden ser el mejor recurso para consolidar incluso en la
vejez, temporadas llenas de éxito.

* Cada vez que uno se pone honestamente en el lugar del otro, tratando de entenderlo.

* Cada vez que en vez de agredirse y echarse mutuamente la culpa, traten de encontrar juntos una solución.

* Cada vez que dobleguen su orgullo y estén dispuestos a pedir
perdón y a perdonar, se está ayudando a que la relación se fortifique y
crezca.

Están obteniendo hoy una relación más completa y más satisfactoria,
pero a la vez, están asegurando la medalla de oro para futuras
competencias.