La Divina Misericordia


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 La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario 723).

 “Diles a mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi Misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi Misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen” ( Diario 1521).
 “Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y especialmente, para los pobres pecadores(..)” “El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de sus culpas y de las penas. En este día están abiertas todas las compuertas Divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados fueran como escarlatas (..) Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de recuperarse y todo estuviese ya perdido, no es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud” (Diario 699, 1448) Nuestro Señor muy claramente explica a Santa Faustina como es urgente esta necesidad de proclamar Su mensaje de Misericordia, porque el mundo lo necesita como un preparativo para Su regreso: “Proclama al mundo entero Mi Misericordia insondable” (Diario 1142).
 El 22 de Febrero de 1931, Jesús mismo se le manifiesta a Sor Faustina y le ordena pintar Su imagen tal y como ella lo ve, con los dos rayos que simbolizan la Sangre y Agua que brotaron de Su corazón traspasado para derramar toda Su Misericordia a la humanidad.
(...) “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte”. (...) “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel, sea bendecida con solemnidad el primer Domingo después de la Pascua de Resurrección; ese Domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia”.
“Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran Misericordia que tengo para las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a Mí”. Esta necesidad de proclamar la Misericordia de Dios es un tema recurrente en el Diario de Santa Faustina Kowalska a quien Nuestro Señor le confió la gran Misión de dar a conocer el mensaje de la Misericordia Divina dirigido a todo el mundo. Por ordenes de su confesor y director espiritual, el beato Michael Sópocko escribe el Diario, documentando así las revelaciones; “Hoy te envío a toda la humanidad con Mi Misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi corazón Misericordioso(..) Antes del día de la justicia envío el tiempo de la Misericordia” (Diario 1588).
 El Papa Juan Pablo II parecía tener un fuerte sentido de esta urgencia y en 1981 declaró que desde el principio de su ministerio había considerado el mensaje de la Misericordia como su “tarea especial” que le fué asignada por Dios “en la situación actual del hombre, de la Iglesia y del mundo”. Subrayó que ya estamos viviendo en un tiempo especial de preparación para la nueva venida del Señor.
 “La Iglesia”, escribió el Papa Juan Pablo II, “debe considerar como uno de sus deberes principales -en cada etapa de la historia y especialmente en la edad contemporánea- el de proclamar e introducir en la vida el misterio de la Misericordia, revelado en sumo grado en Cristo Jesús” (Rico en Misericordia,14) 30-IX-1980.
 El 30 de abril del año 2000, el Papa Juan Pablo II canonizó a Santa María Faustina. Al final de la Canonización, el Santo Padre declaró el segundo Domingo de Pascua como el “Domingo de la Misericordia Divina”, estableciendo la Fiesta de la Divina Misericordia que Jesús tanto pedía a Santa Faustina. El Santo Padre dijo: “En todo el mundo, el segundo Domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia.
Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia Divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros”. Y después de su visita a Polonia en junio del 2002, “para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice ha establecido que el citado Domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo, y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y, una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos.” La Fiesta de la Divina Misericordia providencialmente marcó la muerte del Papa Juan Pablo II ya que muere iniciada ésta. El Sábado 2 de Abril de 2005 a las 21:37 Hrs., en Roma a esa hora ya se celebraba la Fiesta del Domingo (según la liturgia, las Fiestas se inician desde las vísperas del día anterior). Con esto nos puede quedar muy claro que Nuestro Señor quiso darle una gran importancia a esta Fiesta marcando la partida del Papa a la vida eterna, quien fué un gran promotor para la difusión de la Misericordia, con su enseñanza, en particular, con su Encíclica «Dives in Misericordia», pero también con sus gestos. Hay gestos que han quedado en la memoria, en la conciencia de la Iglesia, más allá de sus palabras.
 El papa Juan Pablo II afirmaba que “la Misericordia es la única esperanza para el mundo”, tal y como Jesús lo manifestó: “La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi Misericordia” (Diario 300).
 La Divina Misericordia es un don que el Papa Juan Pablo II hizo a la Iglesia. Un don que responde probablemente también a una expectativa de nuestro mundo, que experimenta más que nunca esta necesidad de Misericordia y de bondad.
Sabemos que el manantial de la Misericordia y de la bondad está en el corazón de Dios. Es importante que la Iglesia se convierta cada vez más, como ha repetido con frecuencia el Papa, en ministra de esta Misericordia y de esta bondad de Dios.
 Darle la importancia que merece a la Fiesta de la Divina Misericordia, haciéndola de su conocimiento a toda la humanidad se convierte en una responsabilidad importante para la Iglesia por medio de la cual las almas tendrán acceso a recibir la Misericordia Divina ofrecida ese día por Nuestro Señor Jesucristo.
 La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario 723).
Con el conocimiento de la Fiesta de la Divina Misericordia se abrirán las puertas para esta devoción que no traerá más que bien a la humanidad. A través de esta obra de Misericordia se acercarán a Jesús una gran cantidad de almas Jesús desea cumplir con sus promesas de ofrecer grandes gracias al mundo entero por medio de las nuevas formas de veneración de la Divina Misericordia Cinco formas del culto a la Divina Misericordia:

1- La imagen de Jesús Misericordioso, a través de la cual se concederán muchas gracias a las almas.
 2- La fiesta de la Divina Misericordia, debiéndose celebrar el primer Domingo después de Pascua de Resurrección según los deseos de Jesús, ocupando así esta celebración el primer lugar entre todos los elementos de la devoción a la Divina Misericordia. Y en preparacion a esta fiesta Jesús le dijo a Sor Faustina que rezara una novena por la conversión del mundo entero y para que se conozca la Divina Misericordia, iniciandola el viernes santo. “Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias” (Diario 796) 3- La Coronilla de la Divina Misericordia, dictada por Jesús a Sor Faustina en Vilna en 1935, como súplica para aplacar la ira de Dios por los propios pecados y los del mundo entero. “A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con mi voluntad(…) Reza incesantemente esta Coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran Misericordia, en la hora de la muerte los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación”.(Diario 1731, 687) Modo de rezar la Coronilla de la Divina Misericordia: (utilizando un rosario) “Al comienzo Padre nuestro…, Ave Maria…, El Credo de los Apóstoles...
En las cuentas grandes (una vez): Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros y los del mundo entero.
En las cuentas pequeñas (diez veces): “Por Su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero” Al finalizar se reza tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero” Oración: “Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como Fuente de Misericordia para nosotros, En Ti Confío “ (Diario 187) “Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algun pecador, le concederé la gracia de la conversión” (Diario 186)

4- La hora de la Gran Misericordia. El Señor pidió una oración especial y una meditación de su Pasión cada día a las tres de la tarde, la hora que recuerda Su muerte en la cruz.
“En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión”…(Diario 1320). (Se recomienda rezar la Coronilla a esta hora).
 5- La propagación de la espiritualidad de la Misericordia. Hagan obras de Misericordia por medio de la acción, la palabra y la oración. En estas tres formas, dijo el Señor a Sor Faustina, esta contenida la plenitud de la Misericordia (Diario 742) Jesús le habló a Santa Faustina sobre la importancia de las obras de Misericordia durante varias ocasiones: “Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar Misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte... porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario 742) “Si el alma no practica la Misericordia de alguna manera no conseguirá Mí Misericordia el día del juicio” (Diario 1317) “Cuando una alma se acerca a Mí con confianza, explica el Señor, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que la irradia sobre otras almas” (Diario 1074).
 “A las almas que propagan la devoción a Mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador Misericordioso”.(Diario 1075)