Educadores en el siglo XXI

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Hoy
día se encuentran escuelas y universidades con planes de estudios más
elaborados, ha surgido una verdadera competencia entre los planteles
educativos para ofrecer una educación con grados de calidad muy altos.

No se puede negar que la preparación que reciben los niños y
jóvenes es más completa, pero esto también ha traído por consecuencia
que muchos padres de familia dejen en manos de los centros educativos
la responsabilidad total en la educación y formación de sus hijos,
justificándose en el alto precio que pagan por las colegiaturas. Parece
que olvidan que son ellos sus primeros y más importantes educadores.

Educar a los hijos: derecho y deber.

La misión de la paternidad y maternidad no culmina con el
nacimiento de un hijo, sino que marca el inicio de ella. Al nacer un
bebé sus padres adquieren la primera obligación de educarlo, pues la
familia es la primera escuela donde se aprenden las reglas, hábitos y
virtudes.

La tarea educativa que tienen los padres de familia es una
responsabilidad que exige una participación conjunta, no sólo por ser
los transmisores de vida, sino como formadores de ella y responsables
de ayudar a los hijos a desarrollarse y alcanzar una vida plena.

Esta tarea exige de los padres tiempo y paciencia. Para llevar a
cabo esta misión es necesario que los padres conformen una atmósfera
familiar donde esté implícito el amor, tanto entre los padres como de
ellos hacia sus hijos.

Educar para vivir una vida plena.

Un aspecto que es muy importante conservar al educar es enseñar a
los hijos a valorarse como personas, a tener una sana autoestima y a
descubrir en ellos mismos cualidades y capacidades.

La autoestima es algo que se adquiere en casa desde pequeños y
corresponde a los padres no usar elementos equivocados convirtiendo a
los hijos en personas egoístas por un exceso de ella o en seres
inseguros por la falta de autoestima.

Ante el reto de ir contra la corriente de filosofías materialistas,
es importante enseñarles a amarse por lo que son y las cualidades que
poseen y no por aquellos bienes materiales que tengan o puedan llegar a
tener.

Otro aspecto igualmente importante que corresponde a los padres de
familia es brindar a los hijos una educación sexual clara, que enseñe a
ver la sexualidad como una riqueza propia de toda persona (cuerpo,
sentimiento y espíritu), que vaya de acuerdo con los valores morales y
éticos de la familia, evitando hacer una separación entre estos valores
y la educación sexual.

Ser padres: vocación de servicio a la comunidad.

Con frecuencia se escucha “padres no son los que procrean sino los
que los ven crecer a los hijos”, lo cual es verdadero, pues la misión
de tener hijos no consiste en traerlos al mundo, sino en entregarlos a
la sociedad como hombres formados capaces de cooperar al bienestar de
otros.

La sociedad está llena de padres que sin traer hijos al mundo
participan de este mismo privilegio y obligación. Tal es el caso de los
padres de familia adoptivos, los maestros de escuelas y universidades,
los orientadores y muchos otros que sienten, y ponen en práctica, la
responsabilidad de formar a la niñez y juventud que les rodea.

La misión de los padres tiene que traspasar las fronteras de los propios hogares y trascender hacia toda la sociedad.

Es responsabilidad de los padres elegir el tipo de educación que
desean para sus hijos y vigilar que esta vaya de acuerdo con los
principios que se viven en la propia familia.