El implante Norplant

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La tecnología de implante anticonceptivo se inició a mediados de la década de los 60. En Finlandia los implantes subcutáneos han estado disponibles desde 1983 y a partir de entonces en por lo menos 14 países más. Este tipo de implante libera lentamente varios tipos de hormonas llamadas progestin, cuyo comportamiento es parecido al de la Progesterona. El prototipo en este campo es Norplant, el cual es un conjunto de barritas plásticas rellenas de levonorgestrel cristalino. Fue desarrollado bajo los auspicios del Population Council para la Investigación Biomédica y aprobado por la Food and Drug Administration el 10 de diciembre de 1990.

Norplant ha sido denominado como el primer avance importante de la anticoncepción en 30 años. Su desarrollo ha traído mucha controversia, debido a las pruebas que se realizaron en mujeres del tercer mundo en medio de "extensas violaciones a la ética médica". Se ha alegado que las mujeres no fueron informadas de que la droga era experimental ni de los posibles daños que ésta podía causar. En efecto, se ha reportado que las mujeres que aceptaron éste método de control de la natalidad recibieron incentivos económicos; que el informe de complicaciones fue desalentador para el personal clínico; y que le fue negado el cuidado médico apropiado a la mujeres que experimentaron efectos secundarios. Los fondos para este proyecto fueron otorgados por la AID (Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU.), el gobierno canadiense, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y donantes privados.

El sistema Norplant consiste en seis barras pequeñas, delgadas y flexibles (de 24 mm diámetro y 34 mm de largo), construídas de suaves tubos de caucho de silicio, rellenas con una hormona sintética llamada levonorgestrel. Cada barra contiene 36 mg. de la hormona. Estas barras son insertadas en el antebrazo en forma de abanico y debajo de la piel, en un procedimiento quirúrgico sencillo que se realiza en el mismo consultorio y que cuesta aproximadamente $350 (en EEUU). Las barras de caucho de silicio no son biodesintegrables y deben ser removidas pasados 5 años (3 años para Norplant 2).

Cantidades pequeñas de levonorgestrel se difunden continuamente a través de las paredes de las cápsulas de caucho de silicio, para mantener su nivel en la sangre. Se dice que la anticoncepción se logra antes de las 24 horas de inserción de las barras, si se hace en los primeros siete días del ciclo menstrual. Se ha promovido como un anticonceptivo de acción continua de cinco años de duración.

Levonorgestrel es una hormona que tiene propiedades similares a la progesterona. Es importante destacar que no es progesterona sino que es sintética y ajena al cuerpo humano. Esta hormona artificial se va liberando lentamente durante los cinco años en que se utiliza el sistema. Los niveles sanguíneos del levonorgestrel son mucho más altos durante los primeros 9 meses (30 mcg por día), que durante los 51 meses restantes (30 mcg por día). Como resultado, uno puede anticipar que el mecanismo por medio del cual trabaja Norplant es de alguna manera diferente durante el primer año de uso en contraposición a los cuatro años restantes.

Al igual que con otros anticonceptivos que utilizan únicamente este tipo de hormona sintética, se cree que el Norplant tiene tres modos de acción:

1. Actúa en el hipotálamo y la glándula pituitaria para retraer la LH Surge que es responsable de la ovulación.

2. El moco cervical se pone viscoso y escaso haciéndose menos permeable al espermatozoide.

3. El endometrio muestra señales de represión.

La represión de la ovulación por medio del Norplant es bastante irregular. Durante el primer año de uso el 11.1 por ciento de los ciclos menstruales logran la ovulación. Pero después del primer año de uso, la frecuencia de los ciclos ovulatorios aumenta, debido a que la cantidad de difusión de la hormona disminuye un promedio de 46.3 por ciento del 2do al 5to año y un 66.8 por ciento posteriormente. Cuando la levonorgestrel suprime la ovulación actua como un agente anticonceptivo. Cuando adecuadamente interfiere con el moco cervical para impedir la entrada de los espermatozoides en la cérvix, también está actuando de forma anticonceptiva. Sin embargo, hay muy pocos datos que demuestren cuán significante es este último mecanismo.

El tercer mecanismo, la acción asociada con sus efectos sobre el endometrio, es dramático. En casi un 90% de las muestras de endometrio, éste se ha visto afectado. Este mecanismo de acción convierte a Norplant en un sistema abortivo. La frecuencia exacta de sus propiedades abortivas no es aún conocida. Sin embargo, está claro que este mecanismo existe y sin lugar a dudas ocurre.

La efectividad anticonceptiva de Norplant está representada en la tabla No. 2. La efectividad varía considerablemente con el peso de cada mujer. Los más altos valores de efectividad del 99.8 por ciento se logran con mujeres que pesan menos de 110 libras. Si la mujer pesa más de 154 libras esta efectividad disminuye hasta llegar solamente a un 91.5 por ciento.

La tasa de descontinuación del Norplant durante el transcurso de sus años de uso es también muy alta. En el primer año, la tasa de descontinuación es cerca de un 19 por ciento. Sin embargo ya para el tercer año aumenta a un 50 por ciento, y para el quinto año alcanza un 70.5 por ciento.

El efecto secundario más significativo del Norplant es el sangramiento anormal. El tipo de patrón de sangramiento que una mujer tendrá no se puede predecir. Además de esto, las mujeres pueden experimentar dolores de cabeza, nerviosidad, náuseas, mareos, engrandecimiento de los ovarios con quistes (10 por ciento), dermatitis, acné, cambios en el apetito, cambios de peso, mastalgia (sensibilidad en los senos), hirsutismo (crecimiento excesivo de los vellos), pérdida del cabello y sobrepigmentación de la piel en el lugar del implante.

La cicatriz de la operación debajo del brazo y los tubitos de caucho de silicio que son visibles bajo la piel, identifican a las mujeres usuarias del Norplant. Es posible que esto pueda llevar a que las mujeres que usan Norplant sean menos respetadas y más propensas a ser usadas como objeto sexual. La cicatriz se puede hacer visible incluso con cierto tipo de vestidos.

Norplant tampoco protege de enfermedades que se transmiten a través de las relaciones sexuales tales como la clamidia y la gonorrea. Y debido a que el miedo al embarazo se reduce enormemente en las adolescentes solteras que usan Norplant, el aumento de la actividad sexual pondrá a estas mujeres en riesgo de infertilidad permanente, Herpes Simple Tipo II y Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA).

Una de las ventajas que se han citado para promover el Norplant, es la capacidad que tiene para ser usada por mujeres que de otra manera no estarían sometidas a otros sistemas anticonceptivos. Esto también es uno de los puntos más controversiales con respecto al Norplant.

Se han llevado a cabo audiencias en la legislatura del Estado de Kansas sobre un proyecto de ley que pagaría $500 a las mujeres que reciben ayuda del gobierno para que adquieran el implante. Pagaría también por el Norplant, más un control anual y $50 por año. Se ha promovido como el mejor anticonceptivo para adolescentes porque solo tiene que ser insertado una vez.

El Juez Howard Broadman de la Corte Suprema del Condado de Tulare en Visalia, California, ordenó a una mujer condenada por abuso de menores, a usar Norplant como condición para dejarla en libertad condicional.

Y una editorial en el Philadelphia Inquirer sugirió que una buena forma de combatir la pobreza sería pagar a las beneficiarias de la raza negra que reciben asistencia social, para que usen el Norplant.

Un buen resumen del debate sobre Norplant hecho desde el punto de vista católico, es el escrito realizado por la Hna. Renee Mirkes, asesora del Centro Papa Juan. Ella escribe:

"La Iglesia Católica entra en el debate sobre el Norplant con un conjunto antimoral de premisas y conclusiones. La práctica de la anticoncepción, usando Norplant o cualquier otro anticonceptivo artificial, aparte de cualquier circunstancia lamentable asociada con su uso, es primordialmente discutible moralmente por el hecho de que la anticoncepción en sí misma es mala. Esto es así porque la relación sexual utilizando anticonceptivos actúa deliberadamente contra el buen propósito básico humano de la procreación, algo bueno, que por disposición de Dios, está concebido para ser fomentado o respetado en cada unión o abstinencia de la relación sexual matrimonial. Más aún, en el caso de un medicamento para el control de la natalidad que a su vez también actúa como abortivo, la destrucción de la bondad básica de la vida humana está también en riesgo. Aunque otras consecuencias malas del uso del mismo -tal como las amenazas a la salud de la mujer- pueden ser parte de lo funesto de la anticoncepción, el status moral de la anticoncepción no se origina primordialmente de éstos.”

En otras palabras, no es como que si la moralidad en el uso de Norplant depende de si resulta en perjuicios adicionales tales como las amenazas a la salud de la mujer, la pérdida de control del usuario, la discriminación de la mujer al hacerla única responsable de la planificación familiar, etc.; la anticoncepción es un mal moral en virtud de su propia naturaleza. Destruye la bondad humana, la cual cuando se respeta o se abraza activamente, contribuye a la dimensión básica de la realización personal. Dios ha diseñado el matrimonio y el amor humano dentro del matrimonio de forma tal que los esposos, en el contexto de la más íntima expresión de su recíproca entrega, lo imiten a El y a Su divina forma de amar. Es decir, se comprometan con un amor que es fiel, total, desinteresado y fructífero.

No debería sorprender a una persona reflexiva el hecho de que el fracaso al ejercitar un amor matrimonial que es a la misma vez dador de vida y de amor, pueda resultar en todo tipo de consecuencias indeseables o males secundarios. Pero aunque ninguno de estos efectos estuvieran de alguna manera asociados a la anticoncepción; o aún más, si nunca hubieran ocurrido, el acto de la anticoncepción, todavía cobraría silenciosamente su peaje en la meta humana de todo amor conyugal; el bienestar y la realización personal, familiar y social, y su crecimiento siempre en expansión.

Nota: El Dr. Thomas W. Hilgers, M.D. se especializa en Obstetricia y Ginecología, así como en el campo de la reproducción humana. Es director del Instituto Papa Pablo VI para el Estudio de la Reproducción Humana en Omaha, Nebraska. Es también Profesor Clínico Asociado del Departamento de Obstetricia y Ginecología, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Creighton en Omaha, Nebraska.