El lado oscuro de la economía

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La crisis económica de la Eurozona aparece constantemente en los medios. Y también es noticia la crisis alimentaria en el Cuerno de África. ¿Qué pasa con el sistema económico mundial, que no resuelve la pobreza de tantas naciones?

El problema económico contemporáneo es muy complejo y abarca ámbitos muy diversos, que no se limitan a las leyes del mercado. En lo más profundo de esta crisis financiera hay un “factor ético”, que por ser no-económico, pocas veces es tomado el cuenta. Sin embargo, la reciente crisis económica de Grecia, lo ha puesto de manifiesto, como lo muestra un informe publicado por el diario español “El País” [Artículo: "Las claves de la crisis griega"].

Ahí se explica que “durante los últimos años, el Gobierno griego maquilló sus deudas, presentando a la Unión Europea unos informes que no reflejaban la gravedad de la situación. La cruda realidad llegaría a finales de 2009, cuando (…) Yorgos Papandreu (…) ponía al descubierto la dramática realidad económica de su país con un déficit público superior a lo anunciado sobre el 13% del PIB”.

Antonio Argandoña, Profesor de la prestigiada IESE Business School, afirma que se trata de “una crisis causada por la codicia, entendida no como la simple búsqueda de beneficios, sino como la perversión del legítimo derecho al lucro”. Explica que desde siempre se han empleado mecanismo de control no para evitar la codicia, sino para que ésta no degenerase en fraudes y corrupción. Pero ahora, dice, esto ha cambiado, porque esos mecanismos han dado pie a la corrupción, y documenta hasta seis “conductas inmorales” que originaron la actual crisis financiera [Artículo completo].

Como se puede apreciar, no todo son leyes del mercado. También ha jugado un papel importante la falta de ética, pero no ha surgido ninguna voz civil o política con peso internacional que lo denuncie. Ha sido el Papa Benedicto quien ha tomado la iniciativa de advertir de este mal, en su encíclica “Cáritas in veritate” (29.VI.2009).

Mons. Dominique Mamberti, en su discurso

 ante la asamblea general de la ONU.

Recientemente, un alto funcionario de la Santa Sede, Mons. Dominique Mamberti, disertó sobre esta crisis ética en la LXVI Asamblea General de la ONU (27.IX.2011) [Noticia] . Afirmó que “todos sabemos que un elemento esencial de la crisis actual es el déficit de ética en las estructuras económicas”. Y sostuvo que “la economía ya no puede funcionar solamente por una autorregulación del mercado, y menos aún, por los acuerdos que se limitan a conciliar los intereses de los más poderosos”. Por esa razón, la economía “necesita una razón de ser ética, con el fin de funcionar para el hombre” .

Mamberti explicó que “la idea de producir bienes y servicios (…) de una manera estratégica (…) sin buscar con esas acciones hacer el bien, es decir, sin una ética, se ha revelado una ilusión ingenua o cínica, siempre fatal. Cada decisión económica tiene una consecuencia moral”. Por eso, concluyó que “la economía necesita una ética (…) centrada en la persona y capaz de ofrecer perspectivas a las nuevas generaciones” [Discurso completo].

El sistema económico actual tiene un lado muy oscuro: la codicia. Por eso, hoy mismo es urgente una nueva y profunda reflexión sobre el sentido de la economía y de sus objetivos, y establecer un sistema nuevo, que tenga como base la ética, y considere siempre la solidaridad y el desarrollo de todos los pueblos. ¿No será esto una utopía? El colapso de la Eurozona, la hambruna el Cuerno de África y la corrupción en México, gritan que no lo es, que ya es hora de incluir la ética en la economía.