Homilía Domingo de Resurrección

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

Homilía Domingo de ResurrecciónSer siempre fiel es fruto especialmente de la gracia de Dios correspondida. Serlo hasta la muerte , es fruto de los frutos de ella, acompañado de nuestra generosa correspondencia. Dios es quien crea en el alma la grandeza necesaria, que es condición indispensable para la fidelidad; sobre todo nos concede a diario el don de su fortaleza para perseverar en ella; la fidelidad no necesita poesía, pues un alma fiel es el más delicioso poema que puede contemplarse aquí en la tierra. A la fidelidad le sobran imaginaciones bonitas o los discursos bien cortados; la mayoría de las veces es una virtud
callada y humilde que se identifica con las obras.Esto no quiere decir que no sea una virtud noble y de héroes: incluso es tan extraordinaria que
pocas veces la encontramos en el corazón de los hombres, y la razón es que su práctica requiere un
extraordinario juego de virtudes practicadas en grado heroico que superan la naturaleza humana: amor, desprendimiento, bravura, nobleza, vigilancia, magnanimidad, generosidad.El mensaje redentor de la Pascua no es otra cosa que la purificación total del hombre, la liberación de sus egoísmos, de su sensualidad, de sus complejos; purificación que , aunque implica una fase de
limpieza y saneamiento interior, sin embargo se realiza de manera positiva con dones de plenitud, como es la iluminación del Espíritu , la vitalización del ser por una vida nueva, que desborda gozo y paz - suma de todos los bienes mesiánicos -, en una palabra, la presencia del Señor resucitado. San Pablo lo expresó con incontenible emoción en este texto : "Si habéis resucitado con Cristo vuestra vida, entonces os manifestaréis gloriosos con Él".( Colos. 3 1-4)¡Cómo quisiera que este mensaje pascual quedara grabado en vuestro corazón como programa que sintetizara vuestra condición de discípulos de Cristo! ¡Cuántos conflictos personales por olvidarnos
que somos ciudadanos del cielo, que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, que nuestra fuerza y móvil único es Cristo, que cuanto hay en la tierra nos debe de saber insípido si no dice relación a Cristo, que los pequeños sufrimientos, humillaciones, trabajos, fatigas, penalidades, son preciosas por permitirnos participar de su muerte y sepultura y así tener parte también en la vida nueva!M.M.