Iglesias y Elecciones

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

VER 

Los obispos y ministros de culto de otras religiones, hemos recibido un exhorto de la Secretaría de Gobernación, en que nos recuerda los "ordenamientos que establecen la prohibición de realizar proselitismo político o inducir el voto a favor o en contra de candidatos o partidos políticos". En fechas cercanas a las elecciones, no faltan voces airadas y repetitivas que nos reclaman por qué hablamos de estos temas. Quisieran que la Iglesia no predicara su doctrina y que para nada interviniéramos, como si este acontecimiento nada tuviera que ver con la religión, con la fe cristiana; como si la ética no tuviera lugar en la política; como si el laicismo significara marginar la religión de la vida social; como si la separación Iglesia-Estado significara desconocer que somos ciudadanos con plenos derechos. Nos deberían agradecer que estamos promoviendo la participación ciudadana en la construcción de la democracia. Deberían reconocer que estamos ayudando al país en la dignificación de la política, que muchos han desvirtuado. Deberían valorar que estam os promoviendo el voto, consciente, crítico, maduro y libre, en contra de quienes se empeñan en desaconsejarlo, o nulificarlo. 

JUZGAR

Los obispos y los pastores protestantes que integramos el Consejo Interreligioso de Chiapas, emitimos en días pasados una exhortación, cuyos puntos centrales son: Estamos convencidos de la sabiduría de la palabra de Jesús: "Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Mt 20,25). Por ello, es legítima la separación entre las Iglesias y el Estado. Defendemos el sano laicismo, entendido como el respeto a la pluralidad religiosa y la no imposición de una sola religión para todo un pueblo; como la no intervención del Gobierno en asuntos internos de las Iglesias, y el respeto de éstas a las justas disposiciones de las leyes. Nuestra fe cristiana nos compromete en la construcción de una sociedad más justa, libre y fraterna. Como pastores, nuestra misión implica defender los derechos de Dios y de su obra más perfecta, el ser humano, la familia y la sociedad. Por esto, es muy importante elegir legisladores que, como personas y como miembros de un partido político, respeten esos derechos. Traicionaríamos nuestra responsabilidad si calláramos cuando estos derechos fueran violentados. Somos respetuosos de las leyes, pero éstas deben respetar el derecho a la plena libertad religiosa.    Nuestro sistema democrático requiere avances significativos, para lograr una mayor participación de la sociedad, mediante procesos ya comprobados en otros países y en comunidades indígenas. Para ello, se requieren legisladores maduros y creativos, que propongan nuevos mecanismos de participación ciudadana. La elección es libre y secreta, consciente y razonada. Por tanto, ninguna Iglesia, ningún líder religioso, pueden hacer campaña a favor o en contra de un candidato o de un partido. No debemos presionar, ni directa ni indirectamente, a nuestros fieles a votar en un sentido u otro; mucho menos favorecer a alguien por intereses personales o de grupo, pues haríamos depender del César a esa Iglesia. 

ACTUAR

Exhortamos a los fieles de nuestras Iglesias y a todo el pueblo de Chiapas, a participar con su voto en el día de las elecciones. Aunque cada persona es libre de votar o no, de incluso anular su voto, si lo hace responsablemente, nosotros consideramos que abstenerse es dejar que otros, unos pocos, decidan por la mayoría. La construcción de la democracia exige la participación de todos en la toma de decisiones, y un momento trascendente, aunque no el único, es la elección de quienes hacen las leyes que a todos nos han de regir. Exhortamos respetuosamente a que cada quien elija al candidato que es de su confianza y es conforme a sus criterios personales, iluminados por su fe. Hay que analizar críticamente las promesas de los candidatos en sus campañas electorales y la publicidad que hacen en los medios de comunicación, para escoger a quienes hayan demostrado en su vida un auténtico amor y servicio al pueblo, en particular a los pobres.