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Miércoles de Ceniza
El miércoles de ceniza se abre una estación espiritual particularmente relevante para todo
cristiano que quiera prepararse dignamente para la preparación del misterio
pascual, o sea, el recuerdo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
Este tiempo vigoroso del
Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido
en una sola palabra: "matanoeiete", es decir
"Convertíos". Este imperativo es propuesto a la mente de los
fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con
las palabras "Convertíos y creed en el Evangelio" y con la
expresión "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás", invita
a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la
inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la
muerte.
La sugestiva ceremonia de
la Ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a
Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no
es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales
bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una
conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este
fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a
trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro
de nosotros y triunfe su justicia.
Sinónimo de
"conversión" es así mismo la palabra "penitencia"...
Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y
positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.
Juan Pablo II, Discurso del
16-2-1983
Prácticas del
Miércoles de Ceniza
El Miércoles de Ceniza la
Iglesia procura marcar el inicio de la
Cuaresma
recordándonos a los cristianos que somos creaturas, que esta vida es tan
sólo una preparación y que nuestro verdadero destino es llegar a Dios en la
vida eterna. Por lo tanto ese Miércoles recomienda hacer penitencia
guardando el ayuno y absteniéndose de comer carne, procurando confesarse y
participando en la liturgia de la imposición de la ceniza.
Lecturas para
reflexionar el Miércoles de Ceniza
Joel 2, 12-18. 2a Cor
5,20- 6,2. Mt 6, 1-6 y 16-18
Lectura del libro del profeta Joel (2, 12-18)
Esto dice el Señor: “Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con
ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos.
Vuélvanse al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a
la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia.
Quizá se arrepienta, se compadezca de nosotros y nos deje una bendición, que
haga posibles las ofrendas y libaciones al Señor, nuestro Dios.
Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan
al pueblo, santifiquen la reunión, junten a los ancianos, convoquen a los niños,
aun a los niños de pecho. Que el recién casado deje su alcoba y su tálamo la
recién casada.
Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor,
diciendo: ‘Perdona, Señor, perdona a tu pueblo. No entregues tu heredad a la
burla de las naciones. Que no digan los paganos: ¿Dónde está el Dios de Israel?’
”
Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo.
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5, 20–6, 2)
Hermanos: Somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el
que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien
con Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros, para
que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos.
Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en
saco roto. Porque el Señor dice: En el tiempo favorable te escuché y en el día
de la salvación te socorrí. Pues bien, éste es el tiempo favorable; éste es el
día de la salvación.
Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser
vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que
está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como
hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los
hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te
recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie
en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro
que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a
tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te
recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que
desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya
han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en
lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Ofrecimiento de
la
Cuaresma
Señor Dios, Padre nuestro.
A ti que te has dignado redimirnos con la preciosa sangre de tu Hijo, al
iniciar la
Cuaresma te ofrecemos durante todo este
tiempo hacer oración más frecuentemente, leer y meditar más tu Palabra en
la Biblia, analizar las raíces de nuestros pecados para convertirnos más a
tu Hijo Jesucristo, a quien deseamos imitar y seguir para toda nuestra
vida. Te ofrecemos también contemplar los misterios de la Pasión, Muerte y
Resurrección de Jesús, acompañándolo por su vía dolorosa hasta el monte
Calvario. Nos vamos a privar de comida y gustos lícitos en memoria de los
dolores de la Pasión; vamos a perdonar para que nos perdone, vamos a amar
más a los necesitados, donde tu estás y para que borres las penas merecidas
por nuestros pecados. Bendice nuestra
Cuaresma y derrama tu presencia sobre
nosotros que nos amparamos en la cruz de Cristo. Amén.
Tradición del
Miércoles de Ceniza
El Miércoles de Ceniza en
la Iglesia Católica es el primer día de la
Cuaresma,
cuarenta días antes de la
Pascua. En la Iglesia primitiva , variaba
la duración de la
Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis
semanas (42 días) antes de la
Pascua. Esto sólo daba por resultado 36
días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se
agregaron cuatro días antes del primer domingo de cuaresma estableciendo
los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.
Era práctica común en Roma
que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de
Cuaresma. Ellos eran salpicados de cenizas, vestidos en sayal
y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia el
Jueves Santo o el Jueves antes de la
Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en
desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial de la
Cuaresma fue simbolizada colocando ceniza en las cabezas de
toda la congregación.
Hoy en día en la Iglesia,
el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las
cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el
Domingo de Ramos previo. Esta tradición de la
Iglesia ha quedado como un simple servicio en algunas Iglesias protestantes
como la anglicana y la luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la
cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de
Ceniza.
Pbro. Baltasar López Bucio.
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