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Índice:
- Dones del Espíritu Santo
- Los frutos del Espíritu Santo
- Faltas contra el Espíritu Santo
- El Espíritu Santo, el don de Dios
Documento relacionado:
Pentecostés
- Sabiduría.
- Entendimiento.
- Consejo.
- Fortaleza.
- Ciencia.
- Piedad.
- Temor de Dios.
Don de Sabiduría, es
concedido por el Espíritu Santo que nos permite apreciar lo que vemos, lo
que presentimos de la obra divina.
Don de entendimiento, es
el del Espíritu Santo que nos lleva al camino de la contemplación, camino
para acercarse a Dios.
Don de consejo, saber
decidir con acierto, aconsejar a los otros fácilmente y en el momento
necesario conforme a la voluntad de Dios.
Don de Fortaleza, es el
don que el Espíritu Santo concede al fiel, ayuda en la perseverancia, es
una fuerza sobrenatural.
Don de Ciencia, Es el don
del Espíritu Santo que nos permite acceder al conocimiento. Es la luz
invocada por el cristiano para sostener la fe del bautismo.
Don de Piedad, el corazón
del cristiano no debe ser ni frío ni indiferente. El calor en la fe y el
cumplimiento del bien es el don de la piedad, que el Espíritu Santo derrama
en las almas.
Don de Temor de Dios, es
el don que nos salva del orgullo, sabiendo que lo debemos todo a la
misericordia divina.
- Caridad.
- Gozo.
- Paz.
- Paciencia.
- Longanimidad.
- Bondad.
- Benignidad.
- Mansedumbre.
- Fe.
- Modestia.
- Continencia.
- Castidad.
- Desesperar de la misericordia de Dios.
- Presunción de salvarse sin ningún mérito.
- La impugnación de la verdad conocida.
- La envidia de los bienes espirituales del
prójimo.
- La obstinación en el pecado.
- La impenitencia final.
"Dios es Amor" (Jn
4,8-16) y el Amor que es el primer don, contiene todos los demás. Este amor
"Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que
nos ha sido dado". (Rom 5,5).
Puesto que hemos muerto, o
al menos, hemos sido heridos por el pecado, el primer efecto del don del
Amor es la remisión de nuestros pecados. La Comunión con el Espíritu Santo,
"La gracia del Señor Jesucristo, y la caridad de Dios, y la
comunicación del Espíritu Santo sean con todos vosotros." 2 Co 13,13;
es la que, en la Iglesia, vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina
perdida por el pecado.
El nos da entonces las
"arras" o las "primicias" de nuestra herencia. "y
no sólo ella, sino también nosotros, que tenemos las primicias del
Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos suspirando por la adopción, por
la redención de nuestro cuerpo". Rom 8,23; "nos ha sellado y ha
depositado las arras del Espíritu en nuestros corazones." II Co 1,22.
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