| Esta
procesión es una manifestación de la fe cristiana que
indica la tristeza que tiene la Iglesia de ver a Cristo
muerto. Es una demostración al mundo a lo que lleva el
egoísmo, la soberbia y el pecado. Se ha ejecutado a un
hombre justo sin causa alguna, condenado por haber
mostrado a la humanidad que tanto ama Dios al hombre que
se hizo hombre para a salvarle. Podríamos considerar esta procesión como
el cortejo fúnebre de Cristo. La imagen de Jesús
crucificado o muerto (muchas veces conocido como el
Señor del Santo Entierro) encabeza la marcha. Tras Él
la Virgen María vestida de luto (la Virgen Dolorosa).
Detrás el pueblo de Dios en silencio acompaña a
Jesucristo y su Madre.
En algunos lugares en la
procesión los cristianos hacen penitencia en señal de
duelo y ofreciendo su dolor a Cristo por la remisión de
sus culpas y de las culpas del mundo. Algunas personas
sienten tanto dolor de ver a Cristo crucificado que van
descalzos o llevan cadenas en los pies, otros se
mortifican golpeándose la espalda, cargando cruces o
pesados fardos de cardos.
Esta procesión termina en
el templo o en alguna capilla velando a Cristo o
acompañando a la Virgen dolorosa rezando el rosario.
Al igual que la Virgen,
los cristianos han guardado en su corazón la experiencia
de la Institución de la Eucaristía y del Sacerdocio, la
Oración del Huerto, El Vía Crucis y la Muerte de
Jesús. En la calma que sucede a la adoración de la Cruz
la Iglesia medita y profundiza en el sacrificio redentor
de Cristo. Los cristianos se sienten tristes por lo que
ha sucedido el Viernes Santo pero a la vez inquietos y
esperanzados al comenzar propiamente la vigilia que
antecede la Pascua de Resurrección.
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