Primera parte. Profesión de la fe

Info 

ArteTienda | Clases | Consulta Espiritual |Familia | Info  | Foros  | Reflexión Santoral | Música | Noticias | EvangelioDonativos | Patrocinadores | Anúnciate | ¿Quiénes somos?

Atrás Principal Arriba Siguiente


...Unam, Sanctam, Catholicam et Apostolicam...

Buscar


 
En Church Forum  
En Buscar en Google     

Principal
Arriba
Índice Alfabético

Apologética
La Biblia
Cristo
Doctrina
Doctrina Social de la Iglesia
Familia y Vida
La Iglesia
Leyendas negras de la Iglesia
Los Sacramentos
Historia de la Iglesia
Moral Cristiana
Guía Litúrgica
Magisterio de la Iglesia
Mujer
Manual de Oraciones
Devociones
El Papa
Vocaciones

  Arte
  Apologética
  Clases
  Consulta Espiritual
  Evangelio Ilustrado
  Familia y Vida
  Foros
  Música
  Noticias
  Cristo
  La Virgen María
  La Biblia
  Doctrina
  Doctrina Social de la Iglesia
  Sacramentos
  Liturgia
  Info
  Mujer
  La Iglesia
  Magisterio de la Iglesia 
  Historia de la Iglesia
  Leyendas negras de la Iglesia
  El Papa
  Vocaciones 
  Oraciones 
  Vida de perfección
  Moral Cristiana
  Reflexión
  Santoral
  Tienda
  Donativos
  Patrocinadores
  Anúnciate
  ¿Quiénes somos?
  Suscripciones

  

CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

I. El deseo de Dios

27 El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer hacia sí al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar:

La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador (GS 19,1).

28 De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado a su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso:

El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos (Hch 17,26-28).

29 Pero esta "unión íntima y vital con Dios" (GS 19,1) puede ser olvidada, desconocida e incluso rechazada explícitamente por el hombre. Tales actitudes pueden tener orígenes muy diversos (cf. GS 19-21): la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas (cf. Mt 13,22), el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes del pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud del hombre pecador que, por miedo, se oculta de Dios (cf. Gn 3,8-10) y huye ante su llamada (cf. Jon 1,3).

30 "Se alegre el corazón de los que buscan a Dios" (Sal 105,3). Si el hombre puede olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, "un corazón recto", y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios.

Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida. Y el hombre, pequeña parte de tu creación, pretende alabarte, precisamente el hombre que, revestido de su condición mortal, lleva en sí el testimonio de su pecado y el testimonio de que tú resistes a los soberbios. A pesar de todo, el hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti (S. Agustín, conf. 1,1,1).

II Las  vías de acceso al conocimiento de Dios

31 Creado a imagen de Dios, llamado a conocer y amar a Dios, el hombre que busca a Dios descubre ciertas "vías" para acceder al conocimiento de Dios. Se las llama también "pruebas de la existencia de Dios", no en el sentido de las pruebas propias de las ciencias naturales, sino en el sentido de "argumentos convergentes y convincentes" que permiten llegar a verdaderas certezas.

Estas "vías" para acercarse a Dios tienen como punto de partida la creación: el mundo material y la persona humana.

32 El mundo: A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del universo.

S.Pablo afirma refiriéndose a los paganos: "Lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad" (Rom 1,19-20; cf. Hch 14,15.17; 17,27-28; Sb 13,1-9).

Y S. Agustín: "Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo...interroga a todas estas realidades. Todas te responde: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión ("confessio"). Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza ("Pulcher"), no sujeto a cambio?" (serm. 241,2).

33 El hombre: Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual. La "semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia" (GS 18,1; cf. 14,2), su alma, no puede tener origen más que en Dios.

34 El mundo y el hombre atestiguan que no tienen en ellos mismos ni su primer principio ni su fin último, sino que participan de Aquel que es el Ser en sí, sin origen y sin fin. Así, por estas diversas "vías", el hombre puede acceder al conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa primera y el fin último de todo, "y que todos llaman Dios" (S. Tomás de A., s.th. 1,2,3).

35 Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia de un Dios personal. Pero para que el hombre pueda entrar en su intimidad, Dios ha querido revelarse al hombre y darle la gracia de poder acoger en la fe esa revelación en la fe. Sin embargo, las pruebas de la existencia de Dios pueden disponer a la fe y ayudar a ver que la fe no se opone a la razón humana.

III El conocimiento de Dios según la Iglesia

36 "La santa Iglesia, nuestra madre, mantiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas" (Cc. Vaticano I: DS 3004; cf. 3026; Cc. Vaticano II, DV 6). Sin esta capacidad, el hombre no podría acoger la revelación de Dios. El hombre tiene esta capacidad porque ha sido creado "a imagen de Dios" (cf. Gn 1,26).

37 Sin embargo, en las condiciones históricas en que se encuentra, el hombre experimenta muchas dificultades para conocer a Dios con la sola luz de su razón:

A pesar de que la razón humana, hablando simplemente, pueda verdaderamente por sus fuerzas y su luz naturales, llegar a un conocimiento verdadero y cierto de un Dios personal, que protege y gobierna el mundo por su providencia, así como de una ley natural puesta por el Creador en nuestras almas, sin embargo hay muchos obstáculos que impiden a esta misma razón usar eficazmente y con fruto su poder natural; porque las verdades que se refieren a Dios y a los hombres sobrepasan absolutamente el orden de las cosas sensibles y cuando deben traducirse en actos y proyectarse en la vida exigen que el hombre se entregue y renuncie a sí mismo. El espíritu humano, para adquirir semejantes verdades, padece dificultad por parte de los sentidos y de la imaginación, así como de los malos deseos nacidos del pecado original. De ahí procede que en semejantes materias los hombres se persuadan fácilmente de la falsedad o al menos de la incertidumbre de las cosas que no quisieran que fuesen verdaderas (Pío XII, enc. "Humani Generis": DS 3875).

38 Por esto el hombre necesita ser iluminado por la revelación de Dios, no solamente acerca de lo que supera su entendimiento, sino también sobre "las verdades religiosas y morales que de suyo no son inaccesibles a la razón, a fin de que puedan ser, en el estado actual del género humano, conocidas de todos sin dificultad, con una certeza firme y sin mezcla de error" (ibid., DS 3876; cf. Cc Vaticano I: DS 3005; DV 6; S. Tomás de A., s.th. 1,1,1).

IV ¿Cómo hablar de Dios?

39 Al defender la capacidad de la razón humana para conocer a Dios, la Iglesia expresa su confianza en la posibilidad de hablar de Dios a todos los hombres y con todos los hombres. Esta convicción está en la base de su diálogo con las otras religiones, con la filosofía y las ciencias, y también con los no creyentes y los ateos.

40 Puesto que nuestro conocimiento de Dios es limitado, nuestro lenguaje sobre Dios lo es también. No podemos nombrar a Dios sino a partir de las criaturas, y según nuestro modo humano limitado de conocer y de pensar.

41 Todas las criaturas poseen una cierta semejanza con Dios, muy especialmente el hombre creado a imagen y semejanza de Dios. Las múltiples perfecciones de las criaturas (su verdad, su bondad, su belleza) reflejan, por tanto, la perfección infinita de Dios. Por ello, podemos nombrar a Dios a partir de las perfecciones de sus criaturas, "pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor" (Sb 13,5).

42 Dios transciende toda criatura. Es preciso, pues, purificar sin cesar nuestro lenguaje de todo lo que tiene de limitado, de expresión por medio de imágenes, de imperfecto, para no confundir al Dios "inefable, incomprensible, invisible, inalcanzable" (Anáfora de la Liturgia de San Juan Crisóstomo) con nuestras representaciones humanas. Nuestras palabras humanas quedan siempre más acá del Misterio de Dios.

43 Al hablar así de Dios, nuestro lenguaje se expresa ciertamente de modo humano, pero capta realmente a Dios mismo, sin poder, no obstante, expresarlo en su infinita simplicidad. Es preciso recordar, en efecto, que "entre el Creador y la criatura no se puede señalar una semejanza tal que la diferencia entre ellos no sea mayor todavía" (Cc. Letrán IV: DS 806), y que "nosotros no podemos captar de Dios lo que él es, sino solamente lo que no es y cómo los otros seres se sitúan con relación a él" (S. Tomás de A., s. gent. 1,30).

Resumen

44 El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso. Viniendo de Dios y yendo hacia Dios, el hombre no vive una vida plenamente humana si no vive libremente su vínculo con Dios.

45 El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su dicha."Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser, no habrá ya para mi penas ni pruebas, y viva, toda llena de ti, será plena" (S. Agustín, conf. 10,28,39).

46 Cuando el hombre escucha el mensaje de las criaturas y la voz de su conciencia, entonces puede alcanzar a certeza de la existencia de Dios, causa y fin de todo.

47 La Iglesia enseña que el Dios único y verdadero, nuestro Creador y Señor, puede ser conocido con certeza por sus obras, gracias a la luz natural de la razón humana (cf. Cc.Vaticano I: DS 3026).

48 Nosotros podemos realmente nombrar a Dios partiendo de las múltiples perfecciones de las criaturas, semejanzas del Dios infinitamente perfecto, aunque nuestro lenguaje limitado no agote su misterio.

49 "Sin el Creador la criatura se diluye" (GS 36). He aquí por qué los creyentes saben que son impulsados por el amor de Cristo a llevar la luz del Dios vivo a los que no le conocen o le rechazan.

 

top
 

 


¿Te interesan estos
 temas?
Suscríbete GRATIS a nuestro boletín.
Tu e-mail
>>

 

Te recomendamos

Buscar  en la Tienda Church Forum

 

Tú puedes participar en Church Forum con:

Recomienda esta página

 

 

 

 


Church Forum colabora en la página Web de la Congregación para el Clero de la Santa Sede


Red Informática de la Iglesia en América Latina
Church Forum es miembro de la RIIAL

 

 

¿Te sirvió? Ayúdanos con un donativo

Atrás Principal Arriba Siguiente

[Principal] [Arriba] [Apologética] [La Biblia] [Cristo] [Doctrina] [Doctrina Social de la Iglesia] [Familia y Vida] [La Iglesia] [Leyendas negras de la Iglesia] [Los Sacramentos] [Historia de la Iglesia] [Moral Cristiana] [Guía Litúrgica] [Magisterio de la Iglesia] [Mujer] [Manual de Oraciones] [Devociones] [El Papa] [Vocaciones]

[Principal] [Arriba] ["Concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,] [Los misterios de la vida de Cristo] [Catecismo de la Iglesia católica. Jesús e Israel] [Catecismo de la Iglesia católica. Jesús murió crucificado] [Catecismo de la Iglesia católica. Jesucristo fue sepultado] [Catecismo de la Iglesia católica. Cristo descendió a los infiernos] [Catecismo de la Iglesia católica. Al tercer día resucitó de entre los muertos] [Catecismo de la Iglesia católica. "Creo en el perdón de los pecados"] [Catecismo de la Iglesia católica. Creo en la resurrección de la carne] [Catecismo de la Iglesia católica. Creo en la vida eterna] [Catecismo de la Iglesia católica. La Iglesia en el designio de Dios] [Catecismo de la Iglesia católica. La Iglesia, Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo] [Catecismo de la Iglesia católica. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica] [Catecismo de la Iglesia católica. Los fieles de Cristo: jerarquía, laicos, vida consagrada] [Catecismo de la Iglesia católica. La comunión de los santos] [Catecismo de la Iglesia católica. María, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia] [El Hijo de Dios se hizo hombre] [Primera parte. Profesión de la fe] [La revelación de Dios] [La transmisión de la revelación divina] [La Sagrada Escritura] [La respuesta del hombre a Dios. Creo] [La respuesta del hombre a Dios. Creemos] [La profesión de la fe cristiana] [Catecismo de la Iglesia católica. La profesión de la fe: Creo en Dios padre] [Catecismo de la Iglesia católica. El Padre] [Catecismo de la Iglesia católica. Todopoderoso] [Catecismo de la Iglesia católica. El Creador] [Catecismo de la Iglesia católica. El cielo y la tierra] [Catecismo de la Iglesia católica. El hombre] [Catecismo de la Iglesia católica. La caída] [Catecismo de la Iglesia católica. Creo en Jesucristo, Hijo único de Dios] [Catecismo de la Iglesia católica, "Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor"] [Catecismo de la Iglesia católica. Jesucristo subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso] [Catecismo de la Iglesia católica. "Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos"] [Catecismo de la Iglesia católica. Creo en el Espíritu Santo] [Catecismo de la Iglesia católica. Creo en el Espíritu Santo. artículo 8] [Catecismo de la Iglesia católica. Creo en la Santa Iglesia católica]

www.churchforum.org : ArteTienda | Clases | Consulta Espiritual | Familia | Info  | Foros  | Reflexión Santoral | Música | Noticias | EvangelioDonativos | Patrocinadores | Anúnciate | ¿Quiénes somos?

Copyright