¿Integración o sólo unión?

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A
pesar que en la actualidad existe mucha información en relación a la
importancia y las características del trabajo en equipo, es común
encontrar entre los jóvenes la idea de que el matrimonio es un evento,
más que un proceso; algo que se da un día en una ceremonia y no una
trama que se construye día a día y que a través de ese proceso se
afianza o se debilita.

No es algo automático

Muchos piensan que por el mero hecho de pronunciar los votos
matrimoniales, automáticamente funcionarán como un verdadero equipo
perfectamente integrado, y pasan por alto el hecho de que la
configuración de un verdadero equipo implica voluntad, dedicación,
compromiso y mucho trabajo.

Eso lo saben muy bien las organizaciones empresariales que,
conscientes de que los verdaderos equipos, logran resultados que
superan en mucho los logros que obtendrían aisladamente cada uno de sus
integrantes, han tomado acciones para promover el trabajo en equipo.

Realizar la tarea correcta

Si aplicamos al matrimonio lo que se ha descubierto respecto a cómo
lograr un verdadero trabajo en equipo, es posible disfrutar en la
relación de pareja las ventajas que el trabajo en equipo aporta a todo
tipo de organizaciones.

Un verdadero equipo matrimonial no se integra automáticamente por
el solo hecho de formalizar una relación, ni se genera espontáneamente.
Para que funcione, se requiere que estén puestas las condiciones
requeridas. ¿Cuáles son esas condiciones?

El punto de partida: Un reto en común

Los equipos exitosos son los que surgen para responder a un desafío
que es considerado como un gran reto para aquellos que los integran.

Es un error pretender formar equipo para luego buscar retos.
Primero se tiene que establecer los retos y luego conformar a los
equipos que estén dispuestos a comprometerse para afrontarlos.

Por eso, es importante que todos los jóvenes antes de casarse se
pregunten: ¿Cuál es nuestro desafío?, ¿cuál es nuestro reto?, ¿qué es
lo que pretendemos lograr como pareja? Y no al revés, casarse primero y
luego a ver hacia dónde los llevan las circunstancias.

Habilidades complementarias

Obviamente, no basta con tener un reto para que automáticamente
surja un equipo capaz de enfrentarse a él. Las personas que integran el
equipo tienen que contar con la mezcla adecuada de las habilidades
requeridas para trabajar en esa situación. Para un dream team (equipo excelente) no basta con sumar personas, se requiere jugadores con habilidades específicas y complementarias entre sí.

Entre las habilidades necesarias se encuentra una buena dosis de
habilidades de interacción, pues los integrantes del equipo tienen que
estar conscientes de que el resultado buscado no se puede conseguir sin
una buena habilidad de comunicación y una suficiente capacidad para
lidiar constructivamente con los conflictos.

Metas y objetivos comunes

Muchas veces el reto puede ser tan grande o se puede ver tan lejos
que no se sabe cómo enfrentarlo; por lo mismo, es importante que los
equipos, además de ver el final del camino, cuenten con metas y
objetivos comunes y estén de acuerdo en el enfoque requerido y en la
manera de orientar sus esfuerzos en una determinada dirección.

Compromiso

Otro elemento fundamental para que un equipo se destaque por su
desempeño, es el compromiso. Para que un equipo realmente sea efectivo,
sus integrantes tienen que comprometerse mutuamente unos con otros para
trabajar juntos con miras a un mismo propósito.

Un equipo exitoso se caracteriza por el fuerte compromiso
individual que se desarrolla entre cada uno de sus integrantes y la
responsabilidad compartida que se genera como consecuencia de ese
compromiso.

El compromiso genera el sentimiento de interdependencia y correspondabilidad, al visualizar con claridad el hecho de que si yo fallo, voy a hacer que falle el equipo, y me interesa el éxito del equipo.

Cuando hay compromiso, cada uno de los integrantes del equipo está
dispuesto a dar lo mejor de sí mismo y experimenta una responsabilidad
compartida y un deseo intenso de lograr el propósito. Además, les hace
experimentar un sentido de urgencia para lograr las metas, ya que son
visualizadas por todos como algo importante y valioso.