Lecturas 1º Domingo de Julio 2012, XII Ordinario


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DOMINGO 1

XIII DOMINGO ORDINARIO

Santos: Servando de Culross, obispo; Simeón "elsimple", monje. Beato Antonio Rosmini fundador. (Verde)

DIOS CREÓ AL HOMBRE PARA LA INMORTALIDAD

Sb 1, 13-15; 2, 23-24; 2 Co 8, 7. 9. 13-15; Mc 5, 21-43

El último de los libros del Antiguo Testamento se abre conuna invitación a vivir sensatamente. Quien discierne atinadamente y elige lasalternativas mejores vive dichosamente. Si la vida terrena es dichosa convieneencontrar el camino para prolongarla. El sabio alejandrino ensancha elhorizonte de sus lectores, animándolos a trascender y alcanzar la inmortalidad.Esa ansia de inmortalidad alcanza su realización en los signos y gestos decompasión que nos relata el evangelio de san Marcos. La carta a los Corintios,nos urge a remediar solidariamente las carencias de nuestros hermanos, en elentendido que la fraternidad cristiana creará relaciones de generosareciprocidad.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 46, 2)

Pueblos todos, aplaudan; aclamen al Señor con gritos dejúbilo.

ORACIÓN COLECTA

Padre de bondad, que por medio de tu gracia nos has hechohijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecersiempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo.

Del libro de la Sabiduría: 1, 13-15; 2, 23-24

Dios no hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción delos vivientes. Todo lo creó para que subsistiera. Las creaturas del mundo sonsaludables; no hay en ellas veneno mortal.
Dios creó al hombre para que nunca muriera, porque lo hizo a imagen y semejanzade sí mismo; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y laexperimentan quienes le pertenecen.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 29 R/. Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor,me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste. R/.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura unsolo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; porla mañana, el júbilo. R/.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi dueloen alegría, te alabaré por eso eternamente. R/.

Que la abundancia de ustedes remedie la necesidad de sushermanos pobres.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios:8, 7. 9. 13-15

Hermanos: Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, enpalabra, en sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros,distínganse también ahora por su generosidad.
Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico,se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su pobreza.
No se trata de que los demás vivan tranquilos, mientras ustedes estánsufriendo. Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una medidajusta; porque entonces la abundancia de ustedes remediará las carencias deellos, y ellos, por su parte, los socorrerán a ustedes en sus necesidades. Enesa forma habrá un justo medio, como dice la Escritura: Al que recogía mucho,nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN (cfr. 2 Tm 1, 10) R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer lavida por medio del Evangelio. R/.

¡Óyeme, niña, levántate!

Del santo Evangelio según san Marcos: 5, 21-43

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otrolado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entoncesse acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, seechó a sus pies y le suplicaba con insistencia: "Mi hija está agonizando.Ven a imponerle las manos para que se cure y viva". Jesús se fue con él, ymucha gente lo seguía y lo apretujaba. 
Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doceaños. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda sufortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino yse le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, consólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de suhemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.
Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de Él, se volvióhacia la gente y les preguntó: "¿Quién ha tocado mi manto?". Susdiscípulos le contestaron: "Estás viendo cómo te empuja la gente y todavíapreguntas: '¿Quién me ha tocado?'". Pero Él seguía mirando alrededor, paradescubrir quién había sido Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa,al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad.Jesús la tranquilizó, diciendo: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz yqueda sana de tu enfermedad".
Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe dela sinagoga para decirle a éste: "Ya se murió tu hija. ¿Para qué siguesmolestando al Maestro?". Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo aljefe de la sinagoga: "No temas, basta que tengas fe". No permitió quelo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gentey oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: "¿Quésignifica tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida".Y se reían de Él.
Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y susacompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo:"¡Talitá, kum!", que significa: "¡Óyeme, niña, levántate!".La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar.Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran anadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos a Dios nuestro Padre. Él es la fuente de la vida.Nosotros, sus hijos, llenos de confianza, le presentamos ahora nuestrasplegarias.
Después de cada petición diremos:
Escúchanos, Padre.
Por el Papa Benedicto, sucesor del apóstol san Pedro. Para que con suministerio dé alegría y esperanza a todo el pueblo cristiano. Oremos.
Por los misioneros y misioneras. Para que el Señor los llene de fortaleza parallevar a cabo su labor de anunciar el Evangelio. Oremos.
Por los enfermos. Para que puedan vivir su dolor con paz y esperanza. Oremos.
Por todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Para que, como decía sanPablo, sepamos ser generosos con nuestros bienes y busquemos la igualdad entretodos. Oremos.
Por todos los mexicanos. Para que la jornada electoral de este día sedesarrolle en paz y cada uno ejerza su derecho con libertad y responsabilidad.Oremos.
Por nosotros. Para que la celebración de la Eucaristía de cada domingo nos hagacrecer en la fe, la esperanza y el amor. Oremos.
Escucha, Padre, nuestra oración, tú que eres la Mente de toda bondad. PorJesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristíapor medio de la cual tú te dignas hacemos participes de los frutos de laredención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 17, 20-21)

Padre, te ruego por ellos, para que sean uno en nosotros, afin de que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido ensacrificio y recibido en comunión, sean para nosotros principio de vida nueva,a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan parasiempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- La enormediversidad de saberes y creencias que circulan en la sociedad actual se hacemanifiesta en la forma cómo se abordan las cuestiones relativas a la vida y lamuerte. Ideas que abogan por la reencarnación o la aniquilación total despuésde la muerte, se afirman con insistente liviandad. La esperanza cristiana no seagota en la prolongación ni en la multiplicación de la existencia corpórea. Laplenitud de la vida rebasa las fronteras de esta existencia finita y terrenal.Nuestra confianza en la justicia y la misericordia del Dios amoroso nos anima abuscar ser acogidos en la perfección amorosa que el Padre dispensará un día acada uno de los suyos. No seremos disueltos ni perderemos nuestra identidad.Como personas únicas, liberadas de toda miseria humana, seremos partícipes de unacomunión amorosa que nos redimirá de toda mezquindad.