Lecturas 3º Domingo Ordinario, 22 de Enero 2012


ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF


DOMINGO 22 

III DOMINGO ORDINARIO

Santos: Vicente de Zaragoza, mártir; Domingo de Sora, abad. Beato Ladislao Betthyány, Laico. (Verde)

UN DIOS PARA TODOS
Jon 3, 1-5. 10; 1 Co 7, 29-31; Mc 1, 14-20

El autor del libro de Jonás reacciona decididamente en contra de las convenciones religiosas establecidas firmemente en su tiempo. Dios no es propiedad exclusiva de una raza en particular. Habitantes de Nínive e israelitas rebeldes como Jonás le interesan por igual. Dios no hace acepción de personas Esa es la enseñanza fundamental de este pequeño relato. En cierto sentido, san Pablo refuerza dicha enseñanza cuando invita a los cristianos de Corinto a distinguir entre lo definitivo y lo pasajero, entre lo permanente y lo provisional. El mundo pasa fugazmente. Las personas permanecen como lo realmente valioso. Los pescadores de Cafarnaúm que siguen a Jesús aprenderán a superar los arraigados prejuicios religiosos, si quieren servir como discípulos de un maestro que acoge compasivamente a todos por igual. 

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 95, 1. 6)
Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.

ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, conduce nuestra vida por el camino de tus mandamientos para que, unidos a tu Hijo amado, podamos producir frutos abundantes, Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
Los habitantes de Nínive se arrepintieron de su mala conducta.
Del libro del profeta Jonás: 3, 1-5. 10
En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: "Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te voy a indicar".
Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: "Dentro de cuarenta días Nínive será destruida". Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal, grandes y pequeños. Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 24 R/. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza. R/.
Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. R/.
Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos. R/.
Este mundo que vemos es pasajero.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 7, 29-31
Hermanos: Les quiero decir una cosa: el tiempo apremia. Por lo tanto, conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran de él; porque este mundo que vemos es pasajero. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. 

ACLAMACIÓN (Mc 1, 15) R/. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor. Conviértanse y crean en el Evangelio. R/.
Conviértanse y crean en el Evangelio.
Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 14-20
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: "Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio".
Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. 

Credo

PLEGARIA UNIVERSAL
Presentemos ahora nuestras peticiones a Dios, nuestro Padre. En este domingo, hagámoslo teniendo presente la intención de la unidad de los cristianos.
Después de cada petición diremos; Escúchanos, Padre.
Por todas las Iglesias y confesiones cristianas. Para que Dios nos conceda el don de avanzar en el camino de la unidad, bajo la guía de nuestro pastor Jesucristo. Oremos.
Por todos los cristianos. Para que sigamos de verdad a Jesús en nuestra vida, y nos esforcemos cada día para hacer su voluntad. Oremos.
Por cada una de las comunidades cristianas. Para que vivan también en su interior la experiencia sincera de la unidad y de la comunión. Oremos.
Por nuestro país. Para que en las situaciones económicas difíciles como la que ahora vivimos, se susciten entre nosotros acciones y actitudes concretas de fraternidad y solidaridad. Oremos.
Por todos nosotros. Para que seamos siempre portadores de paz, de concordia, de espíritu de acogida, de amor. 

Oremos.
Dios nuestro, Padre de todos, escucha nuestra oración y concédenos la alegría de amar y seguir a Jesucristo como lo hicieron san Andrés, san Pedro y todos los primeros apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad, los dones que te presentamos y santifícalos por medio de tu Espíritu para que se nos conviertan en sacramento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 8, 12)
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te damos gracias, Señor, por habernos alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y te pedimos que este don tuyo sea para nosotros fuente inagotable de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Las circunstancias históricas cambian aceleradamente. Si en un tiempo los factores raciales y religiosos eran determinantes para organizar la convivencia social, ahora toman la delantera los factores económicos. Nunca ha sido cuestión sencilla apuntalar la convivencia de grupos y personas diferentes en condiciones de igualdad. El ser humano inventa ideologías y criterios de juicio sesgados para justificar el predominio de los fuertes sobre los débiles. Lo más detestable es que se haya pretendido organizar una forma de convivencia excluyente y discriminatoria con la supuesta aprobación divina. La sordera humana no ha querido comprender que el Dios de judíos y cristianos es el padre amoroso que ama a toda persona, sin distinción de exterioridades. El cristianismo no legitima ningún sistema de convivencia que promueva la desigualdad y la inequidad.