Lecturas 5º Domingo Ordinario, Febrero 5 del 2012


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DOMINGO 5
V DOMINGO ORDINARIO
Santos: Felipe de Jesús, protomártir mexicano; Avito de Vienne, obispo. Beata Francisca Meziére, mártir. (Verde)
RECUERDA QUE MI VIDA ES UN SOPLO
Jb 7, 1.4. 6-7; 1 Co 9, 16-19. 22-23; Mc 1, 29-39
La imagen de la brevedad, la fragilidad y la ligereza de la vida es una constante en la tradición bíblica, desde el Génesis a Job y del evangelio a las cartas paulinas. De esa vida que corre como una lanzadera, se siente Job decepcionado. Siente que la desdicha nubla completamente su horizonte. De esa desgracia que era la enfermedad se quejaban muchos galileos en tiempo de Jesús. Aquellos galileos no habían enterrado su esperanza, por eso cargaban a los enfermos en camillas y los ponían delante de aquel sanador que les devolvía gustosamente la salud, sin pedirles nada a cambio. El Señor Jesús sabía a qué había venido: a devolver la esperanza y la paz a los israelitas que confiaban en Dios. De la esperanza victoriosa de Jesús resucitado, Pablo sería testigo orgulloso: predicar el Evangelio es mi destino.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 94, 6-7)
Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque Él es nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que han puesto en tu gracia toda su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Se me han asignado noches de dolor.
Del libro de Job: 7, 1-4. 6-7
En aquel día, Job tomó la palabra y dijo: "La vida del hombre en la tierra es como un servicio militar y sus días, como días de un jornalero. Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario, así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor. Al acostarme, pienso:
`¿Cuándo será de día?'. La noche se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece. Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.ç
Del salmo 146 R/. Alabemos al Señor, nuestro Dios.
Alabemos al Señor, nuestro Dios, porque es hermoso y justo el alabarlo. El Señor ha reconstruido a Jerusalén y a los dispersos de Israel los ha reunido. R/.
El Señor sana los corazones quebrantados y venda las heridas. Tiende su mano a los humildes y humilla hasta el polvo a los malvados. R/.
Él puede contar el número de estrellas y llama a cada una por su nombre. Grande es nuestro Dios, todo lo puede; su sabiduría no tiene límites. R/.
¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 9, 16-19. 22-23
Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.
Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN (Mt 8, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores. R/.
Curó a muchos enfermos de diversos males.
Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era Él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: "Todos te andan buscando". Él les dijo: "Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido". Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.ç
Credo
PLEGARIA UNIVERSAL
Fieles a las palabras de Jesús que nos invita a orar siempre sin desanimarnos, presentemos al Padre nuestras peticiones.
Después de cada petición diremos:
Escúchanos, Padre.
Por la santa Iglesia extendida por toda la tierra y presente en nuestra comunidad. Oremos al Señor.
Por todos los hombres y mujeres que en el mundo entero sufren la tragedia del hambre. Oremos al Señor.
Por las personas y entidades que generosamente luchan contra el hambre y la pobreza. Oremos al Señor.
Por las vocaciones a la vida consagrada. Oremos al Señor.
Por los países sometidos a dictaduras, y por todos los que sufren opresiones y violencias. Especialmente nuestra patria. Oremos al Señor.
Por los políticos de México, electos para servir al pueblo, especialmente diputados y senadores. Oremos al Señor.
Por nosotros, y por nuestros familiares y amigos. Oremos al Señor.
Escucha, Padre, las plegarias que te hemos presentado, tú que eres nuestro auxilio. Atiende nuestros anhelos, y danos tu Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, Dios nuestro, tú que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 5-6
Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que has querido hacemos participar de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera unidos en Cristo, que nuestro trabajo sea eficaz para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- "En el largo plazo estaremos muertos", afirmaba un economista. Lo hacía argumentando que, no se le puede pedir a las personas excluidas del bienestar y el genuino desarrollo humano, que sigan esperando a lo largo de décadas. La gente se indigna con sobrada razón, afirmando que las mayorías, que constituimos el 99% de la humanidad, como afirma el movimiento de los indignados en una y otra ciudad, no vive con los bienes indispensables, porque hay un 1% que controla injustamente las finanzas y la economía en este mundo globalizado. Ciertamente la esperanza cristiana no termina aquí. ¡Seríamos los más desgraciados de los hombres! a decir de san Pablo. Sin embargo, la buena nueva de la salvación que Jesús proclama, comienza haciéndose realidad aquí y allá, cuando los hombres y las mujeres tienen pan, salud, autonomía y todas las oportunidades para vivir de forma digna y meritoria. Esas son las primicias de la vida plena que esperamos alcanzar junto al Padre común.