Lecturas del Domingo 10 de Mayo de 2009


ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

DOMINGO 10 

V DOMINGO DE PASCUA 

Santos: Antonino de Florencia, obispo; Job, laico, y Gordiano y Epímaco de Roma, mártires. (Blanco)

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 97, 1-2) 

Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas y todos los pueblos han presenciado su victoria. Aleluya. 

ORACIÓN COLECTA 

Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre y haz que cuantos creemos en Cristo obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo... 

LITURGIA DE LA PALABRA 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 9,26-31 

Cuando Pablo regresó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no creían que se hubiera convertido en discípulo. 

Entonces, Bernabé lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo Saulo había visto al Señor en el camino, cómo el Señor le había hablado y cómo él había predicado, en Damasco, con valentía, en el nombre de Jesús. Desde entonces, vivió con ellos en Jerusalén, iba y venía, predicando abiertamente en el nombre del Señor, hablaba y discutía con los judíos de habla griega y éstos intentaban matado. Al enterarse de esto, los hermanos condujeron a Pablo a Cesarea y lo despacharon a Tarso. 

En aquellos días, las comunidades cristianas gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria, con lo cual se iban consolidando, progresaban en la fidelidad a Dios y se multiplicaban, animadas por el Espíritu Santo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. 

Relatos lacónicos que reflejan las dificultades iniciales que afronta el apóstol Pablo al tratar de incorporarse a la iglesia de Jerusalén. Su envío a Tarso parece una expulsión disfrazada. 

Del salmo 21 R/. Bendito sea el Señor. Aleluya. 

Le cumpliré mis promesas al Señor delante de sus fieles. Los pobres comerán hasta saciarse y alabarán al Señor los que lo buscan: su corazón ha de vivir para siempre. R/. 

Recordarán al Señor y volverán a Él desde los últimos lugares del mundo; en su presencia se postrarán todas las familias de los pueblos. Sólo ante El se postrarán todos los que mueren. R/. 

Mi descendencia lo servirá y le contará a la siguiente generación, al pueblo que ha de nacer, la justicia del Señor y todo lo que El ha hecho. R/. 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 3, 18-24 

Hijos míos: No amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total. 

Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de Él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio. 

Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en El. En esto conocemos, por el Espíritu que El nos ha dado, que El permanece en nosotros. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. 

El amor cristiano no se reduce a discursos melosos ni a sentimentalismos vanos. El amor verdadero es servicio, entrega y solidaridad con la persona que sufre y padece. 

ACLAMACIÓN (Jn 15, 4. 5) R/. Aleluya, aleluya. 

Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante. R/. 

Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 15, 1-8 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, Él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. 

La condición para alcanzar la felicidad y la vida verdadera está clara. La permanencia y el seguimiento de Jesús son garantía de fecundidad. Alejarse de Jesús acarrea destrucción. 

Credo. 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Dios nuestro, que por medio de estos dones que vas a convertir en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos haces participar de tu misma vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades que nos has revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Prefacio I-V de Pascua. 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 1. 5) 

Yo soy la vid verdadera y ustedes los sarmientos, dice el Señor; si permanecen en mí y yo en ustedes darán fruto abundante. Aleluya. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana para poder vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Jardineros, fruticultores y hortelanos entienden a la perfección este relato de la vid. Los tallos y las ramas que se podan y se desprenden de la vid se marchitan. Es una verdad tan obvia y evidente que no necesita explicación. Hay otras narraciones y parábolas de Jesús más ingeniosas y provocativas que ésta. La gravedad del relato no está en la profundidad de su enseñanza, sino en la dificultad de su práctica. Permanecer junto a Jesús, asumiendo las opciones que Él asume con todas sus consecuencias es muy complicado. La persona quiere desembarazarse de Jesús y su proyecto cuando la carga se torna difícil de llevar. No es posible seguir a Jesús de forma convenenciera. Él nos reclama un sí o un no rotundos y radicales.