Lecturas Domingo 17 de Junio 2012, XI Ordinario


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DOMINGO 17

XI ORDINARIO

Santos: Ismael,patriarca; Raniero de Pisa, peregrino. Beata Teresa de Portugal, religiosa.(Verde)

NOS GUÍA LA FE, NO LA VISTA

Ez 17, 22-24; 2 Co 5, 6-10; Mc 4, 26-34

La parábola del águila y el cedro anuncia la futurarestauración de la dinastía davídica rota a partir del exilio. Es el tiempo dela espera, Dios mismo será quien establecerá los tiempos para reorganizar a supueblo en libertad. La serie de parábolas del Evangelio de san Marcos subrayanlos ritmos lentos y los comienzos modestos de la siembra. Jesús es el sembradory cuantos lo escuchamos, somos tierra que habrá de fructificar en su momento.No es una siembra riesgosa, hay probabilidades de cosecha abundante, porque lafecundidad y germinación de la semilla que Jesús siembra está garantizada. Elresto depende de cada persona. Para asumirse dentro de la lógica de este relatoel cristiano, como dice San Pablo a los corintios, necesita como todosembrador, dejarse guiar por la fe y no por la vista.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 7. 9)

Escucha, Señor, mi voz y mis clamores y ven en mi ayuda; nome rechaces, ni me abandones, Dios, Salvador mío.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, fuerza de todos los que en ti confían,ayúdanos con tu gracia, sin la cual nada puede nuestra humana debilidad, paraque podamos serte fieles en la observancia de tus mandamientos. Por nuestroSeñor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Elevaré los árboles pequeños.

Del libro del profeta Ezequiel: 17, 22-24

Esto dice el Señor Dios: "Yo tomare un renuevo de lacopa de un gran cedro, de su más alta rama cortare un retoño. Lo plantare en lacima de un monte excelso y sublime. Lo plantare en la montaña más alta deIsrael. Echará ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnifico. En elanidaran toda clase de pájaros y descansaran al abrigo de sus ramas. Así, todoslos arboles del campo sabrán que yo, el Señor, humillo los arboles altos yelevo los arboles pequeños; que seco los arboles lozanos y hago florecer losárboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré". Palabra deDios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 91 R/. ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo, y celebrar tu nombre, pregonando tuamor cada mañana y tu fidelidad, todas las noches! R/.
Los justos crecerán como las palmas, como los cedros en los altos montes;plantados en la casa del Señor, en medio de sus atrios darán flores. R/. 
Seguirán dando fruto en su vejez, frondosos y lozanos como jóvenes, paraanunciar que en Dios, mi protector, ni maldad ni injusticia se conocen. R/.

En el destierro o en la patria, nos esforzamos por agradaral Señor.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios:5, 6-10

Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que,mientras vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamosguiados por la fe, sin ver todavía. Estamos, pues, llenos de confianza ypreferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.
Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todostendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio oel castigo por lo que hayamos hecho en esta vida. Palabra de Dios. Tealabamos, Señor.

ACLAMACIÓN R/. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que loencuentra vivirá para siempre. R/.

El hombre siembra su campo, y sin que él sepa cómo, lasemilla germina y crece.

Del santo Evangelio según san Marcos: 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino deDios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en latierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semillagermina y crece; y la tierra, por si sola, va produciendo el fruto: primero lostallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando yaestán maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado eltiempo de la cosecha".
Les dijo también: "¿Con que compararemos el Reino de Dios? ¿Con queparábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando sesiembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y seconvierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájarospueden anidar a su sombra".
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, deacuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas;pero a sus discípulos les explicaba todo en privado. Palabra delSeñor. Gloria a ti, Señor Jesus.

Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Presentemos nuestras plegarias al Padre. El hace crecer suReino en nosotros, entre nosotros.
Después de cada petición diremos: Escúchanos, Padre.
Por nuestra diócesis y por todas las comunidades cristianas que la integran.Oremos.
Por las personas e institución es que trabajan al servicio de la paz y eldesarme. Oremos.
Por los padres de familia, primeros responsables del bienestar físico y moralde quienes están a su cuidado. Oremos.
Por los miles de hombres y mujeres, de ancianos y niños, que en todo el mundopasan hambre. Oremos.
Por las comunidades de religiosos y religiosas que viven cerca de nosotros.Oremos.
Por todos los que compartimos esta Eucaristía, y por nuestros familiares yamigos. Oremos. 
Padre, míranos bondadoso, y concédenos lo que con fe te hemos pedido. PorJesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que en estos dones que te presentamos hasotorgado al hombre el pan que lo alimenta y el sacramento que le da nueva vida,has que nunca llegue a faltarnos este sustento del cuerpo y del espíritu. PorJesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTIFONA DE LA COMUNION (Jn 17, 11)

Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado, paraque, como nosotros, sean uno, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNION

Que nuestra participación en este sacramento signo de launión de los fieles en ti, contribuya, Señor, a la unidad de tu Iglesia. PorJesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXION PARA NUESTRO TIEMPO.- No es nada sencilloechar a andar un proyecto, mucho menos en una sociedad como la nuestra, marcadapor la inseguridad y la incertidumbre. Se necesita una fe y una confianza losuficientemente sólidas para dejar atrás nuestra pasividad. El creyente es unapersona de esperanza. Con esa certeza puede ponerse en camino. No tiene sentidocontinuar quejándonos de los desaciertos de políticos y gobernantes si nomovemos un dedo para participar en un cambio social significativo. La fe nosurge a sembrar la semilla en el nombre de Dios. Los proyectos transformadoresno nacen en los escritorios de los funcionarios públicos, brotan de ladeterminación de personas organizadas, que se llenan de confianza, trabajan yaúnan esfuerzos. Quienes nos identificamos como cristianos tenemos que sembrar,no podemos vivir encerrados en nuestros templos, ni en nuestra comodidadfamiliar. Nuestra vocación es vivir como servidores de los demás.