Lecturas del Domingo 25 de Octubre de 2009


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DOMINGO 25 

XXX DOMINGO ORDINARIO 

Santos: Gaudencio o Gabino de Brescia, obispo; Frutos de Segovia, eremita y Antonio de Santa Ana Galvao, presbítero.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104, 3-4)

Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen la ayuda del Señor; busquen continuamente su presencia.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Aumenta, Señor, en nosotros la fe, la esperanza y la caridad para que cumplamos con amor tus mandamientos y podamos conseguir, así, el cielo que nos tienes prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del libro del profeta Jeremías: 31, 7-9

Esto dice el Señor: "Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: `El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel'.

He aquí que yo los hago volver del país del norte y los congrego desde los confines de la tierra. Entre ellos vienen el ciego y el cojo, la mujer encinta y la que acaba de dar a luz.

Retorna una gran multitud; vienen llorando, pero yo los consolaré y los guiaré; los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en el que no tropezarán. Porque yo soy para Israel un padre y Efraín es mi primogénito". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Los anuncios de la futura reconstrucción de Israel son esperanzadores. Todos regresarán gustosamente a la tierra; aun los que tienen dificultades para caminar retornarán a casa.

Del salmo 125 R/. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca ni se cansaba entonces la lengua de cantar. R/.

Aun los mismos paganos con asombro decían: "¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!". Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R/.

Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor. R/.

Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. R/.

Lectura de la carta a los hebreos: 5, 1-6

Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios.

Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aaron. De igual manera, Cristo no, se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de la. Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Aarón, el primer sumo sacerdote, ofrecía solidariamente sus sacrificios a Dios para expiar los pecados propios y los de su pueblo. Jesús, obediente, fue consumado como sumo sacerdote perfecto.

ACLAMACIÓN (cfr. 2 Tm 1, 10) R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R/.

Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 10, 46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó, en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!". Jesús se detuvo entonces y dijo: "Llámenlo". Y llamaron al ciego, diciéndole: "¡Animo, Levántate, porque Él te llama". El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: "¿Qué quieres que haga por ti?". El ciego le contestó: "Maestro, que pueda ver". Jesús le dijo: "Vete; tu fe te ha salvado". Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Bartimeo se encuentra con Jesús y renace su esperanza. Quien pretenda haberse encontrado de manera personal con Cristo, será capaz de emprender el camino del seguimiento cristiano.

Credo

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, con bondad, las ofrendas que te presentamos, a fin de que esta celebración eucarística sea para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 19, 6)

Llenos de júbilo porque nos ha salvado, alabemos la grandeza del Señor, nuestro Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, que este memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo nos haga morir de veras al pecado y renacer a una nueva vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Quienes leemos estas líneas somos personas capaces de apreciar la hermosura de la luz y la belleza del mundo. No estamos ciegos. Nuestros ojos, aunque estén disminuidos en alguna forma, nos sirven para ver y vivir de una manera normal. No obstante, podemos estar padeciendo algún tipo de ceguera interior o espiritual. En la medida que nos aferramos a nuestros prejuicios, o deformamos nuestra percepción de la realidad, nos vamos quedando ciegos. Si nos aferramos tenazmente a alguna idea o a algún partido político hasta fanatizamos, nos convertiremos en personas intolerantes, incapaces de convivir y respetar a los diferentes. Viviendo así, nos encerramos en un mundo de ciegos o por lo menos de daltónicos que sólo aprecian lo negro y lo blanco. Cristo, luz del mundo, verdadero sol invicto, nos abre los ojos y nos ofrece el fruto del verdadero árbol del bien y del mal: su Palabra.