Lecturas Domingo 26 de Agosto 2012, XXl Domingo Ordinario


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DOMINGO 26

XXI DOMINGO ORDINARIO

Santos: Beato Junípero Serra, presbítero. Beata María de losÁngeles Ginard, mártires. (Verde)

LA NECESIDAD DE OPTAR

Jos 24, 1-2.15-17.18; Ef 5,21-32; Jn 6,55.60-69

La conexión que emerge de las tres lecturas es estrecha. Esindispensable ejercer responsablemente la libertad y asumir una opción. Josué,sucesor de Moisés plantea esa disyuntiva al pueblo que recién ha ingresado a latierra: pueden servir con el corazón indiviso al Señor que los sacó de Egipto oentregarse a los dioses astrales que veneraron sus antepasados. El mismoplanteamiento enfrenta cada matrimonio cristiano. Quien se une por el vínculomatrimonial ya no vive para sí mismo, sino que se entrega a su cónyuge con laentrega plena que Cristo mostró por su Iglesia.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 85, 1-3)

Escucha, Señor, y respóndeme; salva a tu siervo que confíaen ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tú que puedes darnos un mismo querer y unmismo sentir, concédenos a todos amar lo que nos mandas y anhelar lo que nosprometes para que, en medio de las preocupaciones de esta vida, pueda encontrarnuestro corazón la felicidad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios.

Del libro de Josué: 24, 1-2. 15-17. 18

En aquellos días, Josué convocó en Siquem a todas las tribusde Israel y reunió a los ancianos, a los jueces, a los jefes y a los escribas.Cuando todos estuvieron en presencia del Señor, Josué le dijo al pueblo:"Si no les agrada servir al Señor digan aquí y ahora a quién quierenservir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del ríoÉufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitan? Encuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor".
El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir aotros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; Él fue quien nos sacó de laesclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegiópor todo el camino que recorrimos y en los pueblos por donde pasamos. Así pues,también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 33 R/. Haz la prueba y verás qué bueno es elSeñor.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me sientoorgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo. R/.
Los ojos del Señor cuidan al justo, y a su clamor están atentos sus oídos.Contra el malvado, en cambio, está el Señor, para borrar de la tierra surecuerdo. R/.
Escucha el Señor al hombre justo y lo libra de todas sus congojas. El Señor noestá lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidas. R/.
Muchas tribulaciones pasa el justo, pero de todas ellas Dios lo libra. Por loshuesos del justo vela Dios, sin dejar que ninguno se le quiebre. Salva el Señorla vida de sus siervos; no morirán quienes en Él esperan. R/.

SEGUNDA LECTURA

Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a laIglesia.

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 5, 21-32

Hermanos: Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo:que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque elmarido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia,que es su cuerpo. Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, asítambién las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.
Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ellapara santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues Él queríapresentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosasemejante, sino santa e inmaculada.
Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El queama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propiocuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia,porque somos miembros de su cuerpo. Por eso abandonará el hombre a su padre y asu madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Éste es un granmisterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN (Cfr. un 6, 63. 68) R/. Aleluya, aleluya. 
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna.R/.

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Del santo Evangelio según san Juan: 6, 55. 60-69

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mi carne esverdadera comida y mi sangre es verdadera bebida". Al oír sus palabras,muchos discípulos de Jesús dijeron: "Este modo de hablar es intolerable,¿quién puede admitir eso?".
Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Estolos escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estabaantes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Laspalabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos deustedes no creen". (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes nocreían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: "Por eso les hedicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no queríanandar con Él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedesquieren dejarme?". Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos?Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres elSanto de Dios".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Con confianza, presentemos ahora nuestras oraciones al Padreque nos ama. Después de cada petición diremos: Escúchanos, Señor.
Para que la Iglesia de todo el mundo, edificada sobre la fe de los apóstoles,dé testimonio de Jesús, el Hijo de Dios vivo. Oremos.
Para que los cristianos, en medio de una sociedad plural y llena de propuestasdiversas, seamos capaces de vivir nuestra fe en Dios y en Jesucristo confirmeza y convicción. Oremos.
Para que en todos los matrimonios las relaciones entre los esposos se basensiempre en el amor y el respeto. Oremos.
Para que haya personas que se ocupen de los enfermos que no tienen a nadie quelos visite. Oremos.
Para que todos nosotros hagamos de esta celebración un encuentro real yprofundo con el Señor. Oremos. 
Escucha, Padre, las oraciones que te hemos presentado con fe. Por Jesucristo,nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que por medio de un sacrificio único, el deCristo en la Cruz, nos has adoptado como hijos tuyos, concede siempre a tuIglesia el don de la unidad y de la paz Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 6. 54)

El que come mi carne y bebe mi sangre, dice el Señor, tieneya vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Completa, Señor, en nosotros la obra redentora de tu amor ydanos la fortaleza y generosidad necesarias para que podamos cumplir en todo tusanta voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- "Lejos denosotros abandonar al Señor, para servir a otros dioses, porque el Señor esnuestro Dios" nos recuerda la primera lectura; una frase antigua por sucontexto pero siempre vigente, nos interpela actualmente. Para todos aquellosque viven apegados a las cosas de este mundo, rindiéndole culto al dinero, alpoder, al hedonismo generalizado, el Señor continúa haciendo un llamando a laconversión. El mismo Señor que escandalizó con su actuar y sus palabras atantos que no querían abrir los ojos y ver quién era realmente. ¿Tambiénustedes quieren dejarme? Nos pregunta Jesús el día de hoy. La respuesta tanpersonal como comprometida nos debe llevar a actuar congruentemente con nuestroser cristiano. La respuesta que Jesús espera de nosotros es aquella de Pedro:Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida. La vida verdadera sólo lapuede proporcionar Cristo. Dejémonos guiar por Él.