Lecturas del Domingo 9 de Agosto de 2009


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DOMINGO 9

XIX DOMINGO ORDINARIO

Santos: Teresa Benedicta de la Cruz, mártir y Romano o Román el Ostiario, mártir. Beato Amador de Silva Meneses, presbítero. (Verde)

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 73, 20. 19. 22. 23)

Acuérdate, Señor, de tu alianza; no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa; no olvides las voces de los que te buscan.

ORACIÓN COLECTA

Dios eterno y todopoderoso a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que podamos gozar, después de esta vida, de la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del primer libro de los Reyes: 19, 4-8

En aquellos tiempos, caminó Elías por el desierto un día entero y finalmente se sentó bajo un árbol de retama, sintió deseos de morir y dijo: "Basta ya, Señor. Quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres". Después se recostó y se quedó dormido. 

Pero un ángel del Señor llegó a despertarlo y le dijo: "Levántate y come". Elías abrió los ojos y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y un jarro de agua. Después de comer y beber, se volvió a recostar y se durmió. Por segunda vez, el ángel del Señor lo despertó y le dijo: "Levántate y come, porque aún te queda un largo camino". Se levantó Elías. Comió y bebió. Y con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Elías resiste a las persecuciones, conoce el autoexilio y el hambre. El Señor lo acompaña y sale a su encuentro; le da un alimento que lo llena de fortaleza para cumplir su misión.

Del salmo 33 R/. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 

Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo. R/. 

Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. R/. 

Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias. R/. 

Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en Él. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 4, 30-5, 2

Hermanos: No le causen tristeza al Espíritu Santo, con el que Dios los ha marcado para el día de la liberación final. 

Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. Sean buenos y comprensivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo. Imiten, pues, a Dios como hijos queridos. Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor. 

Quien haya experimentado vivamente el perdón y la compasión divinos, logrará acoger amigable y cariñosamente los reclamos y las necesidades de sus hermanos.

ACLAMACIÓN (Jn 6, 51) R/. Aleluya, aleluya. 

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre. R/.

Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 41-51

En aquel tiempo, los judíos murmuraban contra Jesús, porque había dicho: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo", y decían: "¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¿Acaso no conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora que ha bajado del cielo?". 

Jesús les respondió: "No murmuren. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de Él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre. 

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

La confusión entre el sentido literal y el sentido figurado es deliberadamente resaltada por el evangelista. Quien cree en la palabra de Jesús, lo reconoce como Pan verdadero.

Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, con bondad, estos dones que has puesto en manos de tu Iglesia, y con tu poder conviértelos en el sacramento de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 147, 12. 14)

Alaba, Jerusalén, al Señor, porque te alimenta con lo mejor de su trigo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que la recepción de esta Eucaristía nos confirme, Señor, en tu amor y nos ayude a conseguir la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Algo que asemeja y distingue a la vez a los dirigentes judíos del Evangelio con los dirigentes religiosos del presente es la crisis de credibilidad. Los dirigentes judíos no se rinden ante el saber de Jesús, hijo de José. No le conceden autoridad alguna para hablar y actuar en nombre de Dios. Les parece "un hijo de vecino" con pretensiones desmesuradas. En nuestro tiempo sufrimos y ocasionamos una crisis de credibilidad. Lo mismo le pasa a cualquier padre de familia que a un relevante guía religioso. La rendición de cuentas, la transparencia y la congruencia entre el decir y el hacer nos son exigidas a cada rato y con mayor firmeza. No es una falta de respeto de los subordinados hacia sus guías. La congruencia y la autenticidad son dimensiones genuinas de la existencia cristiana.