Lecturas del Lunes 15 de Junio de 2009


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LUNES 15

Santos: Vito, Modesto y Crescencio de Nápoles, mártires; Marta Micaela del Santísimo Sacramento, fundadora, y Bárbara Lian de China, mártir. Feria (Verde)

ANTÍFONA DE ENTRADA (Gn 1, 1. 27. 31)

En el principio creó Dios el cielo y la tierra. Creó Dios al hombre a su imagen. Y vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que por medio del trabajo del hombre diriges y perfeccionas constantemente la obra inmensa de tu creación, haz que todos los hombres encuentren trabajo digno en el que se realicen a sí mismos y, en un esfuerzo común, contribuyan al progreso de todos. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 6, 1-10

Hermanos: Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en saco roto. Porque el Señor dice: En el tiempo favorable te escuché y en el día de la salvación te socorrí. Pues bien, ahora es el tiempo favorable; ahora, es el día de la salvación.

A nadie damos motivo de escándalo, para que no se burlen de nuestro ministerio; al contrario, continuamente damos pruebas de que somos servidores de Dios con todo lo que soportamos: sufrimientos, necesidades y angustias; golpes, cárceles y motines; cansancio, noches de no dormir y días de no comer. Procedemos con pureza, sabiduría, paciencia y amabilidad; con la fuerza del Espíritu Santo y amor sincero, con palabras de verdad y con el poder de Dios. 

Luchamos con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendemos, en medio de la honra y de la deshonra, de la buena y de la mala fama. Somos los "impostores" que dicen la verdad; los "desconocidos" de sobra conocidos; los "moribundos" que están bien vivos; los "condenados" nunca ajusticiados; los "afligidos" siempre alegres; los "pobres" que a muchos enriquecen; los "necesitados" que todo lo poseen. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Pablo habla entusiastamente de su ministerio. Es un apóstol que por la gracia de Dios ha salido vencedor, sobreponiéndose al sufrimiento, los desalientos y las dificultades.

Del salmo 97 R/. Aclamemos con júbilo al Señor. 

Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R/. 

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R/. 

La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.

ACLAMACIÓN (Sal 118, 105) R/. Aleluya, aleluya. 

Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos y una luz en mi sendero. R/.

Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 38-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Nadie nos ofrece garantía de que el bien logrará sobreponerse al mal. Quien reaccione a la violencia y la injusticia con actitudes de bondad mantendrá su dignidad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Tú que con este pan y este vino que te presentamos das al hombre el alimento que lo sostiene y el sacramento que lo renueva, concédenos, Señor, no carecer nunca de esta ayuda del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Col 3, 17)

Todo lo que hagan de palabra o de obra, háganlo en el nombre de Jesús, el Señor, dando gracias por su medio a Dios Padre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, tú que nos has alimentado con el sacramento de la unidad y del amor, concédenos desempeñar con fe el trabajo que nos has encomendado para obtener nuestro diario sustento y cooperar a la edificación de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.