Lecturas Lunes 6 de Febrero 2012


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LUNES 6
Santos: Pablo Mikki y compañeros, mártires Brinolfo Algotsson, obispo. Beato Francisco Spinelli, fundador. Memoria (Rojo)
LOS QUE LO TOCABAN OBTENÍAN LA SALUD
1 R 8, 1-7. 9-13; Mc 6, 53-56
El libro de los Reyes registra la ceremonia de la dedicación del templo de Jerusalén por obra de Salomón. El relato destaca la presencia de la nube como signo de la cercanía de Dios con su pueblo. Israel aprende a descubrir la presencia divina en el mundo de lo sacro y lo profano. La certeza principal que dicha narración nos comparte es que el Dios cercano estará pendiente de las suplicas y ruegos de su pueblo. El breve sumario que pone punto final al capítulo sexto del Evangelio de san Marcos transpira euforia y confianza. La vida de los enfermos de Galilea está cambiando. La presencia del Señor Jesús, que dispone de la fuerza y el carisma de un sanador, se despliega eficazmente sobre la debilidad de enfermos y afligidos. Cuando Jesús recorre las aldeas de Galilea, auxilia y fortalece a la gente más vulnerable.
ANTÍFONA DE ENTRADA
En la tierra, los santos mártires derramaron su sangre por Cristo y así consiguieron el premio eterno.
ORACION COLECTA
Señor Dios, que quisiste llamar a la vida eterna por medio de la cruz a Pablo Miki y a sus compañeros y les diste fortaleza para morir por ti, concédenos, por su intercesión, que sepamos vivir con honradez y sin miedo la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Llevaron el arca de la alianza al santo de los santos y una nube llenó el templo.
Del primer libro de los Reyes: 8, 1-7. 9-13
En aquellos días, el rey Salomón convocó en Jerusalén a todos los ancianos y jefes de Israel, para subir allá el arca de la alianza del Señor desde Sión, la ciudad de David. Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón para la fiesta de los tabernáculos, que se celebra el séptimo mes del año. Cuando llegaron los ancianos de Israel, unos sacerdotes cargaron el arca de la alianza, y otros, junto con los levitas, llevaron la tienda de la reunión, con todos los objetos sagrados que en ella había.
El rey Salomón y toda la comunidad de Israel inmolaron frente al arca ovejas y bueyes en tal número, que no se podían ni contar. Llevaron el arca de la alianza del Señor hasta su lugar en el santuario, el lugar santísimo, y la colocaron bajo las figuras de los querubines, de tal modo, que las alas de éstos quedaron cubriendo el arca y las varas que servían para transportarla.
Lo único que había en el arca eran las dos tablas de piedra, que Moisés colocó ahí, cuando el Señor estableció la alianza con los israelitas, a su salida de Egipto.
En cuanto los sacerdotes salieron de aquel sitio sagrado, una nube llenó el templo, y esto les impidió continuar oficiando, porque la gloria del Señor había llenado su templo. Entonces Salomón exclamó: "El Señor dijo que habitaría en una espesa nube. Por eso, Señor, la casa que te he construido con magnificencia, será tu morada". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Del salmo 131 R/. Levántate, Señor, y ven con el arca
Que se hallaba en Efrata nos dijeron; de Jaar en los campos la encontramos. Entremos en la tienda del Señor y a sus pies, adorémoslo, postrados. R/.
Levántate, Señor, ven a tu casa; ven con el arca, poderoso auxilio. Tus sacerdotes vístanse de gala tus fieles, jubilosos, lancen gritos. Por amor a David, tu servidor, no apartes la mirada de tu ungido. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. Mt 4, 23) R/. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R/.
Cuantos tocaban a Jesús quedaban curados.
Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 53-56
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.
Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a Él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.
A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseros, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que la ofrenda que te presentamos para celebrar el triunfo de tus santos mártires Pablo Miki y compañeros, encienda en nuestros corazones el fuego de tu amor y nos prepare a recibir el premio prometido a los que perseveremos en la lucha. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Rm 8, 38-39)
Ni la muerte, ni la vida, ni creatura alguna, podrá separarnos del amor de Cristo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Ya que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, Señor, en esta conmemoración de tus santos mártires Pablo Miki y compañeros, la gracia de perseverar en tu amor, de vivir de tu propia vida y de ser atraídos hacia ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.