Lecturas del Martes 21 de Julio de 2009


ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

MARTES 21 

Santos: Lorenzo de Brindisi, doctor de la Iglesia; Daniel, profeta, y Juan de Edesa, ermitaño. Feria (Verde) 

ANTÍFONA DE ENTRADA (Est 13, 9.10-11) 

Todo depende de tu voluntad, Señor, y nadie puede resistirse a ella. Tú has hecho los cielos y la tierra y las maravillas que contienen. Tú eres el Señor del universo. 

ORACIÓN COLECTA 

Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de los que merecemos y deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas gracias que no hemos sabido pedirte y tú sabes que necesitamos. Por nuestro Señor Jesucristo... 

LITURGIA DE LA PALABRA 

Lectura del libro del Éxodo: 14, 21-15, 1 

En aquellos días, Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y dividió las aguas. Los israelitas entraron en el mar y no se mojaban, mientras las aguas formaban una muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución y toda la caballería del faraón, sus carros y jinetes, entraron tras ellos en el mar. Hacia el amanecer, el Señor miró desde la columna de fuego y humo al ejército de los egipcios y sembró entre ellos el pánico. Trabó las ruedas de sus carros, de suerte que no avanzaban sino pesadamente. Dijeron entonces los egipcios: "Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto". Entonces el Señor le dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes". Y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, las aguas volvieron a su sitio, de suerte que al huir los egipcios se encontraron con ellas, y el Señor los derribó en medio del mar. Volvieron las aguas y cubrieron los carros, a los jinetes y a todo el ejército del faraón, que se había metido en el mar para perseguir a Israel. Ni uno solo se salvó. Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar. Las aguas les hacían muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos en la orilla del mar. Israel vio la mano fuerte del Señor sobre los egipcios, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico al Señor: Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. 

Este relato épico celebra la victoria fundamental que los israelitas consiguieron en el mar de las cañas. En ese paso deletrean la realeza y el señorío de su Dios. 

Del salmo 15 R/. Alabemos al Señor por su victoria. 

Al soplo de tu ira las aguas se agolparon, el oleaje se irguió como un gran dique y el mar quedó cuajado. R/. 

El enemigo dijo: "Iré tras ellos a alcanzarlos, repartiré el botín, saciaré mi codicia, empuñaré la espada, los matará mi mano". R/. 

Pero sopló tu aliento y el mar cayó sobre ellos; en las temibles aguas como plomo se hundieron. Extendiste tu diestra y se los tragó la tierra. R/. 

Tú llevas a tu pueblo para plantado en el monte que le diste en herencia, en el lugar que convertiste en tu morada, en el santuario que construyeron tus manos. R/. 

ACLAMACIÓN (Jn 14, 23) R/. Aleluya, aleluya. 

El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R/. 

Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 12, 46-50 

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con Él. Alguien le dijo entonces a Jesús: "Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo". Pero Él respondió al que se lo decía: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?". Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. 

La familia biológica de Jesús queda desbordada por la nueva familia, la que conforman los discípulos que viven dispuestos a poner en obra la voluntad del Padre. 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Acepta, Señor, este sacrificio de alabanza que tú mismo instituiste, y realiza en nosotros la obra de santificación que con su muerte nos mereció tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lm 3, 25) 

Bueno es el Señor con los que en Él confían, con aquellos que no cesan de buscado. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

Que esta comunión, Señor, sacie nuestra hambre y nuestra sed de ti y nos transforme en tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.