Lecturas Martes 31 de Julio 2012


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MARTES 31

Santos: Ignacio de Loyola, fundador; Germán de Auxerre,obispo. Beata Zdenka (Cecilia) mártir. Memoria (Blanco)

LA HORA DE LA ADVERSIDAD

Jr 14, 17-22; Mt 13, 36-43

Entre las dos lecturas podemos encontrar un nexo que lasaproxima. Tanto el profeta Jeremías como el Evangelio de san Mateo presentansituaciones adversas para los protagonistas. En el texto profético se nosrefiere el lamento intenso que pronuncia Jeremías ante la serie de calamidadesque diezmaron a los habitantes de Jerusalén. El profeta reconoce que talesdesgracias fueron la merecida sentencia contra la idolatría e infidelidad delpueblo. Lo que Jeremías refiere no es producto de la ficción, sino es lahistoria vivida por Israel a principios del siglo VI a. C. El relato,evangélico refiere una situación imaginaria que acontecerá en el futuro, cuandollegue la hora de la rendición de cuentas, cuando justos y malvados recibancada cual su respectiva sanción. En cierto sentido, ambos relatos responden auna inquietud profunda: estamos insatisfechos ante tanta impunidad y ante laprepotencia de los abusivos que pisotean descaradamente a los débiles. Creemosque Dios no podrá hacerse el desentendido porque ama la justicia.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Flp 2, 10-11)

Que al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en los cielos,en la tierra, en los abismos, y que toda lengua confiese que Jesucristo es elSeñor, para gloria de Dios Padre.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tú que encendiste en san Ignacio de Loyola unapasionado amor por tu Hijo y por tu Iglesia, concédenos por su intercesión uncelo infatigable por la salvación de las almas y una fidelidad inquebrantableal Vicario de Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no laquebrantes.

Del libro del profeta Jeremías: 14,17-22

Que mis ojos lloren sin cesar de día y de noche, porque lacapital de mi pueblo está afligida por un gran desastre, por una heridagravísima. Si salgo al campo, encuentro gente muerta por la espada; si entro enla ciudad, hallo gente que se muere de hambre. Hasta los profetas y lossacerdotes andan errantes por el país y no saben qué hacer.
¿Acaso has rechazado, Señor, a Judá? ¿O te has cansado ya de Sión? ¿Por qué noshas herido tan gravemente, que ya no tenemos remedio? Esperábamos tranquilidady sólo hay perturbación; esperábamos la curación y sólo encontramos miedo.
Reconocemos, Señor, nuestras maldades y las culpas de nuestros padres; hemospecado contra ti. Por ser tú quién eres, no nos rechaces; no deshonres el tronode tu gloria. Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros y no la quebrantes.¿Acaso los ídolos de los paganos pueden hacer llover? ¿Acaso los cielos, por sísolos, pueden darnos la lluvia? Tú solo, Señor y Dios nuestro, haces todasestas cosas, por eso en ti tenemos puesta nuestra esperanza.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 78 R/. Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
No recuerdes, Señor, contra nosotros, las culpas de nuestros padres. Que tuamor venga pronto a socorrernos, porque estamos totalmente abatidos. R/.
Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador nuestro. Por el honor detu nombre, sálvanos y perdona nuestros pecados. R/.
Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo; con tu brazo poderoso salva a loscondenados a muerte. Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño, te daremosgracias siempre y de generación en generación te alabaremos. R/.

ACLAMACIÓN R/. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que loencuentra vivirá para siempre. R/.

Así como recogen la cizaña y lo queman, así será el fin delmundo.

Del santo Evangelio según san Mateo: 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a sucasa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: "Explícanos laparábola de la cizaña sembrada en el campo".
Jesús les contestó: "El sembrador de la buena semilla es el Hijo delhombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; lacizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo;el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin delmundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reinoa todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojenen el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces losjustos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, queoiga". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos y porintercesión de san Ignacio de Loyola, concédenos que este sacrificio, fuente detoda santidad, nos santifique también a nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 12, 49)

He venido a traer fuego a la tierra, y cuánto desearía queya estuviese ardiendo, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que esta Eucaristía, que te hemos ofrecido en la festividadde san Ignacio de Loyola, nos dé tu gracia, Señor, para buscar en todo tu mayorgloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.