Lecturas Miércoles 11 de Abril 2012, Pascua


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MIÉRCOLES 11

MIÉRCOLES DE PASCUA

Santos: Estanislao de Cracovia, mártir; Antipas de Pérgamo,mártir. Beato Angelo Carletti, presbítero. Feria (Blanco)

LAS SEÑALES IMPRESCINDIBLES

Hch 3,1-10; Lc 24, 13-35

Los primeros seguidores de Jesús no tenían el viento a sufavor. El rechazo y la oposición eran la constante. No podían apostarle a lacoherencia de sus argumentos porque eran hombres de escasa instrucción, Lapalabra sería su debilidad y no su fortaleza. Su verdadera riqueza laconstituía el nombre de Jesús. Desprovistos de oro y plata, Juan y Pedroinvocaron el nombre de Jesús y devolvieron la salud al paralítico. El relato deEmaús nos refiere el desaliento inicial de los discípulos que volvíandesmoralizados de Jerusalén. Jesús les salió al paso, les reinterpretólúcidamente las Escrituras, les volvió a introducir cariñosamente en el gestofraterno del pan compartido y se abrieron sus ojos. La compasión, la gratuidady la generosidad seguirán siendo señales imprescindibles a la hora detestimoniar nuestra fe en Jesús resucitado.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 25, 34)

Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reinopreparado para ustedes desde la creación del mundo. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que en la liturgia pascual nos concedes cada año la alegría derevivir la resurrección del Señor, haz que el júbilo de estos días alcance suplenitud en la Pascua del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...

Te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesús, camina.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3, 1-10

En aquel tiempo, Pedro y Juan subieron al templo para laoración vespertina, a eso de las tres de la tarde. Había allí un hombre lisiadode nacimiento, a quien diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la"Hermosa", para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió limosna.Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: "Míranos". Elhombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo. Entonces Pedro ledijo: "No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En elnombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina". Y, tomándolo de lamano, lo incorporó.
Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso depie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando, saltando y alabandoa Dios.
Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era elmismo que pedía limosna sentado junto a la puerta "Hermosa" deltemplo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo que habíasucedido. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 104 R/. Cantemos al Señor con alegría. Aleluya.
Aclamen al Señor y denle gracias, relaten sus prodigios a los pueblos. Entonenen su honor himnos y cantos, celebren sus portentos. R/.
Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntase feliz el que lo busca. Recurranal Señor y a su poder y a su presencia acudan. R/.
Descendientes de Abraham, su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto,escuchen: el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidará el Señor de sus promesas,de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que un día lehiciera. R/.

SECUENCIA opcional

ACLAMACIÓN (Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo. R/.

Lo reconocieron al partir el pan.

Del santo Evangelio según san Lucas: 24, 13-35

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípuloshacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, ycomentaban todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar conellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron.Él les preguntó: "¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos detristeza?".
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres tú el único forasteroque no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?". El les preguntó:"¿Qué cosa?".
Ellos le respondieron: "Lo de Jesús el nazareno, que era un profetapoderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumossacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y locrucificaron. Nosotros esperábamos que Él sería el libertador de Israel, y sinembargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es ciertoque algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron demadrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se leshabían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos denuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho lasmujeres, pero a Él no lo vieron".
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes y qué duros decorazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesarioque el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?". Ycomenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos lospasajes de la Escritura que se referían a Él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, Él hizo como que iba más lejos; peroellos le insistieron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque ya es tardey pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse con ellos. Cuando estabana la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entoncesse les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Él se les desapareció. Y ellosse decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras noshablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraronreunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De verasha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón". Entonces elloscontaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido alpartir el pan. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

No se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, este sacrificio con el que has redimido atodos los hombres, y concédenos, por medio de Él, la salvación del cuerpo y delespíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO I DE PASCUA

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y fuente desalvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este día, en queCristo, nuestra Pascua, fue inmolado.
Porque Él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo,destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda dealegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles cantansin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 24, 35)

Al atardecer del día de la resurrección, los discípulosreconocieron al Señor cuando partió el pan. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te rogamos, Señor, que, purificados ya de nuestras pasadasculpas, la participación en este sacramento de tu Hijo nos transforme enhombres nuevos. Por Jesucristo, nuestro Señor.